Alan Ismael Bordón, el joven de 20 años que luchaba por su vida tras ser brutalmente atacado por una patota a la salida de un boliche en la localidad de El Talar, murió este domingo en el Hospital Pacheco tras 20 días de agonía.
“Veinte años, una vida por delante, sueños por cumplir, momentos únicos por pasar con tu hija: verla crecer, llevarla al jardín, a la escuela…y de un día para otro te arrebataron la vida”, lamentó su pareja y madre de su hija, Dana Isabella Cardozo, a través de una publicación en redes sociales.
Junto a una serie de fotos de la familia que construyeron juntos, expresó: “Siempre voy a preguntarme por qué justo a vos tenía que pasarte esto. Que se haga Justicia, lo que te hicieron no tiene nombre. Le sacaron a mi nena su papá”.
Ataque en patota a la salida del boliche
Todo empezó durante los festejos de Año Nuevo en El Talar, partido bonaerense de Tigre. Alan había ido a bailar con sus amigos al boliche Tropitango, ubicado sobre General Pacheco al 29000, donde por motivos que se desconocen se cruzó con dos personas y tuvieron un conflicto.
Los guardias de seguridad intervinieron y los sacaron del lugar, pero la pesadilla recién arrancaba. La discusión siguió en la calle y un grupo de al menos seis personas en dos autos persiguió a Alan y a sus amigos, hasta que finalmente lograron alcanzarlo y lo atacaron a golpes en patota.
La golpiza fue tan brutal que el joven sufrió una fractura de cráneo y una hemorragia cerebral. Desde ese momento, quedó internado en estado crítico en el hospital de Pacheco, donde ayer confirmaron el trágico desenlace.
Varios usuarios de las redes remarcaron la coincidencia de la muerte de Alan un 18 de enero, el mismo día que hace seis años un grupo de rugbiers asesinó a golpes a Fernando Báez Sosa a la salida de un boliche en Villa Gesell.









































