Un obstáculo inesperado pone en riesgo proyectos de exploración y permanencia en el satélite natural terrestre, mientras expertos buscan soluciones innovadoras para preservar la seguridad de los equipos y garantizar el avance de la ciencia
El polvo lunar representa el mayor desafío para el regreso de la humanidad a la Luna. La NASA lo considera el principal riesgo tanto para la salud de los astronautas como para el funcionamiento de los equipos en futuras misiones, como Artemis.
Esta amenaza motivó la creación de una tecnología innovadora: el escudo electrodinámico (EDS), diseñado para repeler el regolito lunar y garantizar el éxito de las próximas expediciones, señalaron estudios citados por National Geographic.
Estas diminutas partículas, conocidas como regolito lunar, difieren del polvo terrestre por su origen y características. Generadas por antiguos procesos volcánicos y el impacto de micrometeoritos, presentan una estructura afilada, son altamente corrosivas y se adhieren con facilidad por su carga electrostática.

Amy Fritz, investigadora de mitigación de polvo en el Centro Espacial Johnson de la NASA, describió: “Es muy, muy afilado. Es muy molesto e irritante. Se mete por todas partes”, declaró en comentarios recogidos por National Geographic.
Riesgos para astronautas y equipos
El regolito lunar, además de adherirse con firmeza a las superficies, amenaza la salud de los exploradores. Un leve movimiento o la exposición a radiación puede cargarlo eléctricamente y hacer que levite sobre la superficie lunar, lo que complica cualquier intento de limpieza.
Durante las misiones Apolo, la inhalación de estas partículas causó congestión nasal, estornudos frecuentes y el fenómeno conocido como fiebre del heno lunar, caracterizado por el olor a pólvora quemada y molestias persistentes.

Los testimonios de los astronautas del programa Apolo aportan datos reveladores. Gene Cernan, comandante del Apolo 17, afirmó: “Se acumula en todos los rincones de la nave espacial y en todos los poros de la piel”. El impacto no se limitó a molestias físicas; los trajes espaciales resultaron dañados tras solo tres días de exposición.
“Sus trajes espaciales se desmoronaban al cabo de tres días”, recordó Anastasia Ford, experta en tecnología espacial de la NASA. La presencia del regolito deterioró sellos de vacío, herramientas y sistemas de las cápsulas.
Urgencia de nuevas soluciones para Artemis
El regreso a la Luna con la misión Artemis aumenta la urgencia de una solución eficaz. La NASA busca establecer una presencia permanente en el polo sur lunar, lo que incrementará el tiempo de exposición al regolito y sus riesgos. La falta de protección podría acelerar el desgaste de paneles solares, vehículos lunares y trajes espaciales, poniendo en peligro la seguridad de los astronautas.

Charles Buhler, científico jefe del Laboratorio de Electrostática y Física de Superficies de la NASA, ilustró este riesgo: “Imagina que tienes una caja llena de botellas de cristal. Y un mazo. Y las rompes en pedazos dentro de un armario. Luego enciendes un soplador de hojas… Hay que protegerse de él”, indicó a National Geographic.
Las soluciones convencionales resultaron insuficientes. El empleo de cepillos para remover el polvo no solo fue ineficaz, sino que agravó el problema, ya que estos se atascan y, al frotar, incrementan la carga eléctrica del regolito y dificultan su eliminación.
Otras alternativas, como rodillos inspirados en la piel de los geckos o chorros de gas, siguen en fase experimental; hasta ahora, ninguna logra limpiar completamente los trajes o equipos.
El escudo electrodinámico: principio y desarrollo

En este contexto, el escudo electrodinámico (EDS) se presenta como la solución más avanzada. Su funcionamiento utiliza la fuerza de Coulomb y la fuerza dielectroforética. El EDS emplea electrodos transparentes conectados a una pequeña fuente de energía, que generan campos eléctricos alternos sobre la superficie protegida.
Estos campos expulsan los granos de regolito, independientemente de su carga, permitiendo que casi el 99% del polvo sea eliminado de los materiales tratados. El EDS se integra en el material de la ropa, a través de los tejidos. Es una tecnología increíblemente flexible. No hemos encontrado ningún caso en el que no podamos integrarlo, explicó Buhler.
Este avance es resultado de décadas de investigación. El concepto original de “cortina electrostática” surgió en los años 60, pero la generación actual de escudos electrodinámicos comenzó a desarrollarse en 2000 en el Centro Espacial Kennedy.

Las primeras pruebas en la Estación Espacial Internacional en 2019 demostraron la eficacia del EDS en condiciones espaciales, al aplicarlo sobre distintos materiales y mantenerlos libres de regolito simulado.
Validación en la Luna y futuro del EDS
La validación definitiva se produjo en la propia Luna. En marzo de 2025, la Blue Ghost Mission 1 de Firefly Aerospace, dentro del programa Commercial Lunar Payload Services, llevó un módulo equipado con EDS al satélite.
Los científicos comprobaron por primera vez la capacidad del escudo para retirar polvo lunar auténtico de radiadores y fragmentos de vidrio expuestos, confirmando su funcionamiento en el entorno real, indicó National Geographic.

El futuro inmediato del EDS se enfoca en su uso en próximas misiones Artemis y en rovers lunares. Diversas compañías aeroespaciales trabajan para adaptar esta innovación a distintas aplicaciones.
Para la NASA, la adopción de este escudo implica un nuevo punto de partida en la protección de astronautas y tecnología tanto en la Luna como en las futuras misiones a Marte.
Tras dos décadas de trabajo, el desarrollo del EDS representa para los equipos científicos la satisfacción de ver realizado un avance largamente esperado y esencial para el futuro de la exploración lunar.









































