El ministro Bruno Rodríguez encabeza una gira en Asia mientras la crisis energética empeora y la presión internacional sobre el régimen de La Habana aumenta tras la operación militar estadounidense en Caracas
El régimen de Cuba ha intensificado la búsqueda de respaldo entre sus aliados tradicionales, en particular Rusia, China y Vietnam, tras el endurecimiento del cerco petrolero impuesto por Estados Unidos. La presión sobre la isla se ha incrementado desde la caída de Nicolás Maduro en Caracas, ocurrida hace un mes durante una operación militar estadounidense, lo que ha profundizado la crisis energética que afecta a la población cubana.
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, anunció este miércoles en redes sociales su presencia en China en calidad de “enviado especial del Partido Comunista de Cuba (PCC)”, con el objetivo de reunirse con funcionarios clave del país asiático. La delegación que lo acompaña incluye al jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas y miembro del Buró Político del PCC, general de Cuerpo de Ejército Roberto Legrá Sotolongo, y al viceministro primero de Comercio Exterior, Carlos Luis Jorge.
La gira, que no fue anunciada previamente, comenzó en Vietnam, donde Rodríguez se reunió el martes con el secretario general del Partido Comunista, To Lam, y el presidente de la república, Luong Cuong. To Lam expresó que su país “está dispuesto a apoyar a Cuba dentro de sus capacidades”. Vietnam es el segundo socio comercial de la isla y el principal inversor de Asia-Pacífico en el país, con un intercambio comercial que alcanzó 340 millones de dólares en 2023. En septiembre, el Gobierno vietnamita entregó a Cuba un donativo de 15 millones de dólares.
Durante su estancia en Vietnam, Rodríguez mantuvo una conversación telefónica con el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov. El funcionario cubano agradeció la solidaridad rusa y el rechazo histórico de Moscú a las políticas de presión de Washington. Por su parte, la cancillería rusa reiteró su oposición a cualquier forma de presión –económica o militar– contra Cuba y alertó sobre el deterioro de la situación humanitaria en la isla. Rusia mantiene desde la Guerra Fría una relación estratégica con Cuba y se ha consolidado como uno de sus principales socios comerciales.
La primera visita de alto nivel a Cuba tras la captura de Maduro fue la del ministro del Interior ruso, Vladimir Kolokóltsev, quien se reunió en La Habana con el dictador cubano, Miguel Díaz-Canel, y su predecesor, Raúl Castro. Las autoridades cubanas calificaron este viaje como de “enorme significación”.
En China, Rodríguez se entrevistó con el director de la Agencia Internacional de Cooperación de China (CIDCA), Chen Xiaodong, y con el jefe del Departamento de Enlace Internacional del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh), Liu Haixing. A finales de enero, el presidente chino, Xi Jinping, aprobó una ayuda de emergencia para Cuba que incluye asistencia financiera por 80 millones de dólares y el envío de 60.000 toneladas de arroz, la mayor donación de este alimento recibida por Cuba hasta ahora. En 2024, China ya había otorgado una donación adicional de 100 millones de dólares a la isla. El régimen chino instó la semana pasada a Washington a “poner fin de inmediato al bloqueo, las sanciones y cualquier forma de medida coercitiva contra Cuba”.

Se desconoce si la delegación cubana tiene previsto visitar otros aliados tradicionales, como Venezuela o Irán, o países amigos como México. La falta de anuncios previos sobre la gira mantiene la incógnita sobre los próximos pasos de La Habana en su estrategia diplomática para enfrentar las consecuencias del cerco energético estadounidense.
(Con información de EFE)









































