El desacuerdo público entre el presidente de Estados Unidos y el líder local intensificó la crisis migratoria, mientras incidentes violentos y operativos federales mantienen a la ciudad bajo vigilancia y generan repercusiones internacionales
La tensión migratoria en Minneapolis aumentó tras el enfrentamiento entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el alcalde de la ciudad, Jacob Frey, por la negativa de la administración local a colaborar con agentes federales en la aplicación de leyes migratorias. La disputa se intensificó el miércoles, cuando Trump advirtió públicamente a Frey que estaba “jugando con fuego” al rechazar la cooperación con la política federal, una declaración que reiteró en su plataforma Truth Social.
La ciudad, con una población cercana a los 400.000 habitantes, permanece en estado de alerta después de que dos ciudadanos estadounidenses, Alex Pretti, enfermero de 37 años, y Renee Good, fueran abatidos por agentes federales en incidentes separados. La muerte de Pretti, ocurrida durante protestas cerca de su domicilio, ha generado un profundo impacto social y político. Imágenes verificadas por medios como Reuters y la AFP contradicen la versión inicial de las autoridades, mostrando a Pretti con un teléfono en la mano cuando fue abatido, y que el arma que portaba no fue desenfundada antes de los disparos.
La reacción del gobierno federal no se hizo esperar. Trump, presionado por la magnitud de las protestas y la atención internacional, anunció el reemplazo del jefe de la policía fronteriza, Gregory Bovino, por el emisario presidencial Tom Homan, con la promesa de adoptar tácticas menos agresivas y más enfocadas. Observadores y activistas indicaron que, aunque en las últimas horas hubo una aparente reducción en el número de redadas y un enfoque más selectivo, las operaciones continuaron el miércoles con caravanas de agentes visitando domicilios y comercios en busca de personas específicas. En caso de no encontrarlas, los agentes se retiraban sin realizar detenciones masivas, a diferencia de semanas anteriores.
El clima político se tornó aún más tenso tras la agresión sufrida por la congresista demócrata de origen somalí Ilhan Omar, quien fue rociada con un líquido nauseabundo durante un acto público mientras exigía la abolición de la agencia de inmigración (ICE) y la renuncia de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. Omar resultó ilesa y el agresor fue arrestado por la policía local.
La controversia migratoria trascendió el ámbito nacional. La cancillería de Ecuador protestó formalmente ante la embajada estadounidense luego de que un agente de ICE intentara ingresar al consulado ecuatoriano en Minneapolis. Además, aliados de Washington como el primer ministro británico, Keir Starmer, y el canciller alemán, Friedrich Merz, expresaron su preocupación por el nivel de violencia registrado en Estados Unidos.
Trump, que había prometido antes de su reelección intensificar los operativos contra indocumentados, enfrenta críticas crecientes, incluso desde su propio partido. Varios legisladores republicanos han solicitado investigaciones independientes sobre la muerte de Pretti, mientras que sectores demócratas denuncian que el despliegue de agentes federales vulnera los principios democráticos. El asesor presidencial Stephen Miller, arquitecto de la política migratoria de la administración, admitió que los agentes “pueden no haber seguido” todos los protocolos durante la operación que terminó con la muerte de Pretti.
En paralelo, la justicia de Minnesota intervino para frenar la expulsión de un menor ecuatoriano de cinco años y su padre, detenidos la semana anterior. La imagen del niño, identificado como Liam Conejo Ramos, con un gorro azul de orejas de conejo frente a un agente migratorio, se viralizó y amplificó el debate público.
La administración Trump también enfrentó resistencia institucional. Una jueza de Minnesota se comprometió a decidir con rapidez sobre la solicitud del fiscal general estatal para suspender las redadas, mientras la comunicación entre grupos de voluntarios que vigilan a ICE y la Patrulla Fronteriza se ha adaptado para evitar la infiltración de agentes federales, operando ahora en redes locales más segmentadas.
Las autoridades locales subrayan que la función principal de la policía municipal es proteger a la ciudadanía y no hacer cumplir leyes federales de inmigración. La persistencia de los operativos y la respuesta de la comunidad han transformado a Minneapolis en un foco de conflicto nacional e internacional sobre la política migratoria de Estados Unidos.
(Con información de Reuters y AFP)









































