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La confianza de los chilenos en sus instituciones se desploma tres meses después del estallido social

Producto el estallido social, la economía chilena solo crecería en torno al 1% en 2019

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Tres meses después del estallido social del 18 de octubre en Chile, que ha conjugado la masiva protesta pacífica con inéditos niveles de violencia, el rechazo al mundo político ha batido récord y arrasa con todos los sectores. La desconfianza hacia las instituciones ha aumentado drásticamente, de acuerdo a la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), recientemente difundida. Apenas un 7% confía en las empresas, un 6% en el Ministerio Público, un 5% el Gobierno, un 3% en el Congreso y un 2% en los partidos, tanto del oficialismo como de la oposición de izquierda.

La popularidad del presidente Sebastián Piñera ha caído a niveles históricos en democracia: apenas un 6% aprueba la forma en que está conduciendo su Administración. La radiografía de este país que cambió representa un gran desafío para las autoridades, porque serán los propios dirigentes políticos y las instituciones quienes deberán conducir un complejo proceso para salir de la crisis, que contempla un plebiscito sobre una nueva Constitución en abril próximo.

 “La ciudadanía cree que todo se ha hecho bastante mal”, indica Lucía Dammert, académica de la Universidad de Santiago. Sobre la baja popularidad del presidente Piñera, indica: “Es difícil saber si la gente estima que lo ha hecho mal porque no ha podido controlar el orden público o porque lo han intentado controlar con mucha violencia. Hay quienes sacan cuentan alegres diciendo que su respaldo está en el 6% por la represión, pero todavía no podemos hacer esa afirmación”, indica la experta en seguridad.

Para Dammert, sin embargo, lo que es posible concluir de acuerdo a los estudios de opinión que se han difundido en las últimas semanas –incluido el del CEP–, “es que la gente tiene la impresión de que Carabineros no ha dado el ancho para el problema”. Y profundiza: “La sensación que queda después de estos tres meses es que Carabineros, si no tiene gases lacrimógenos, agua con químicos o balines, no tiene un plan alternativo, lo que ratifica la necesidad de una profunda reforma en el sistema de seguridad”.

Los hechos de violencia han disminuido en el transcurso de estos tres meses. De acuerdo a cifras oficiales, los eventos que se consideran graves han bajado considerablemente y si al inicio de la crisis llegaron a los 350 diarios –como ocurrió el 20 de octubre–, en enero solo ha habido un día en que llegaron a 10 a nivel nacional (el pasado 10 de enero). No hay jornada, sin embargo, que no se registren detenidos. Desde el inicio del estallido, 22.747 personas han sido arrestadas, 1.096 de ellas solo en 2020. Del total, se han dictado 1.615 prisiones preventivas. Tampoco hay día que los registros oficiales no contabilicen agentes heridos: 3.821 a nivel nacional desde el 18 de octubre, 326 solo en este año que arranca. En estos tres meses se han producido cerca de 350 ataques a cuarteles de Carabineros, sobre todo en la capital. En el municipio de Renca, una zona popular del norponiente de Santiago, una misma dependencia policial ha sido atacada 20 veces. Mientras, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) ha contabilizado 3.649 civiles heridos –405 en los ojos– y ha presentado 1.080 acciones judiciales ante los tribunales, cinco por homicidio.

El desorden público, sin embargo, no llega a los niveles de octubre y noviembre. Para Dammert, uno de los factores que ha influido en la disminución de la protesta “es el ánimo económico que está golpeando a la gente”. “Una va a la notaría y está lleno de trabajadores firmando finiquitos por despidos y el aumento del comercio ambulante deja a países como Perú como paraísos legales en comparación a lo que sucede hoy en Chile”, opina la académica.

Las turbulencias políticas y sociales han ensombrecido la economía chilena. Rodrigo Vergara, expresidente del Banco Central, explica que el efecto del estallido “ha sido significativo en el ámbito de la economía real”. Lo ejemplifica: “Antes del 18 de octubre se esperaba que la economía creciera el cuarto trimestre en torno al 3% y, sin embargo, finalmente en este período el crecimiento estará entre -2% y -2,5%, es decir, tendrá una caída muy importante”. El economista indica que para 2019, se esperaba que Chile creciera en torno al 2,5%, pero luego del estallido, “el crecimiento esperado es en torno al 1% o algo por arriba del 1%, es decir, los últimos dos meses y medio del año significaron una caída del crecimiento total del año de cerca de un punto y medio”. Vergara informa que todos los componentes están cayendo, pero particularmente se ha resentido la inversión. Y entre los sectores más afectado, enumera: el comercio, turismo y los servicios.

El expresidente del Banco Central indica que, con menor crecimiento y mayores demandas sociales –muchas de las cuales han sido acogidas­–, Chile tendrá mayor déficit fiscal en 2020. “Ya se aprobó una reforma tributaria para financiar parte de eso y probablemente sean necesarios nuevos esfuerzos en materia tributaria para financiar los mayores gastos permanentes y reducir el mayor déficit fiscal”.

Pero el economista apunta a otro aspecto: los afectos del estallido en los activos financieros de Chile han sido bastante más moderados que lo esperado. “Es cierto que tuvimos una depreciación del tipo de cambio en torno al 7%, pero no fue descontrolada. Las tasas de interés, por otra parte, se han mantenido en niveles similares que antes de la crisis”. Vergara agrega que el riesgo país ha crecido relativamente poco “dada la revuelta social que se ha producido”: hoy está menos de 15 puntos base por sobre lo que estaba antes del 18 de octubre (estaba en 31 y actualmente está en torno a 45). “Seguimos siendo el país con mejor acceso a los mercados internacionales en América Latina”, indica el economista. “La visión desde el exterior que se tiene de Chile se ha mantenido relativamente positiva, pero obviamente va a depender de lo que sucede hasta adelante”.

Vergara se refiere a la evolución de la protesta y, sobre todo, de la violencia. Las autoridades tendrán una prueba de fuego el 27 y 28 de enero próximo, la fecha acordada por las universidades para repetir el examen de selección a los estudiantes que no pudieron rendir la prueba debido al sabotaje de agrupaciones de secundarios a comienzos del año. Enero y febrero, por otra parte, son los meses de vacaciones de verano en Chile, pero marzo podría activarse la movilización: comienza el año académico para escolares y universitarios, se conmemora el Día Internacional de la Mujer –que este 2020 promete ser especialmente activo–, y el Gobierno llega a la mitad de su mandato, el día 11. En marzo, a su vez, comenzarán legalmente las respectivas campañas con miras al plebiscito del 26 de abril, donde los ciudadanos decidirán si aprueban o no cambiar la Constitución vigente desde la dictadura de Augusto Pinochet y, de ser así, la forma en que se conformará la convención encargada de redactar la nueva Carta Fundamental.

Chile vive un ambiente crispado tanto en lo público como privado. Dirigentes políticos de diferentes sectores y personajes de alta connotación han sido víctimas de las llamadas funas –manifestaciones masivas contra un sujeto en particular, tanto en la calle como en redes sociales–, mientras que uno de cada tres ciudadanos declara que el estallido social ha provocado tensiones en las familias, de acuerdo a la encuesta CEP. En estos tres meses, incluso en el Parlamento se han producido escenas que reflejan la intolerancia y la polarización de la sociedad chilena.

UN 67% DE ACUERDO CON UNA NUEVA CONSTITUCIÓN

R.M.

La mayoría de los chilenos (un 67%) aprueba la idea de cambiar la Constitución vigente de 1980, de acuerdo a la encuesta del CEP. “El proceso constituyente está en marcha y no va a parar. El acuerdo político para abrir el debate constitucional descomprimió y atenuó el malestar social”, indica Tomás Jordán, el abogado que coordinó el proceso constituyente del segundo Gobierno de Michelle Bachelet (2014-2018). El 27 de diciembre el presidente Piñera firmó el decreto supremo que convoca a un plebiscito del 26 de abril, cuando le ciudadanía, junto con pronunciarse sobre la idea de aprobar o rechazar una nueva Carta Fundamental, decida sobre el mecanismo para cambiarla. Las opciones son dos: si una convención constitucional formada por un 100% de ciudadanos elegidos –como una asamblea constituyente– o una convención constitucional mixta, integrada en partes iguales por ciudadanos elegidos y parlamentarios. De acuerdo al sondeo del CEP, un 44% de los encuestados optaría por la primera opción y un 37% por la segunda. Para Jordán, ambas posturas “han tendido al empate, pero las dos son 100% legítimas”.

De ganar la opción de quienes aprueban una nueva Constitución, en octubre se elegirán a los integrantes de la convención. “En el plebiscito de abril y en todo 2020 en Chile se comenzarán a visualizar los tipos de Constitución que están en juego y la disputa política estará enfocada en los derechos fundamentales y sus garantías”, señala el abogado.

De acuerdo a la encuesta CEP, aunque un 55% de los ciudadanos apoya las manifestaciones sociales que comenzaron en octubre pasado, un 78% indica que los políticos deberían priorizar los acuerdos por sobre sus propias posiciones para dar salida a la crisis. El 64%, en tanto, valora la democracia ante cualquier otra forma de gobierno, una posición que aumentó un 12% respecto de la medición pasada del mismo sondeo. De acuerdo al estudio, las razones más importantes que explican la manifestación pacífica son: la alta desigualdad de ingresos, las bajas pensiones, el alto costo de la vida y la mala calidad de la educación y la salud públicas.

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La OPEP y Rusia llegaron a un acuerdo para reducir la producción de petróleo

Agencias internacionales explicaron que el acuerdo establece una reducción de 10 millones de barriles para mayo y junio, y de 8 millones hasta fin de año.

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La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), liderada por Arabia Saudita, y Rusia acordaron este jueves recortar en mayo y junio la producción en 10 millones de barriles diarios.

La medida apunta a contener el derrumbe en el precio del crudo desatado por la menor demanda generada por la pandemia de coronavirus y por los cortocircuitos registrados hace tres semanas entre estos actores relevantes del mercado petrolero.

En tanto, para 2021 el recorte se reducirá a 6 millones de barriles diarios hasta abril.

El acuerdo fue alcanzado luego de que Arabia Saudita y Rusia superaran sus diferencias recientes.

Moscú quería que sólo fuera Riad la que redujera la producción y, ante su negativa, el precio del petróleo llegó a uno de sus niveles más bajos en los últimos años.

Uno de los datos destacados del encuentro fue la participación del ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, en representación de la Argentina por primera vez en este tipo de reunión de lo que se denomina la OPEP+, que además de reunir a las tradicionales naciones exportadoras de petróleo, también cuenta con la presencia de Rusia, México y Kasajistán, entre otros.

El precio del barril de Brent cotizaba a comienzos del año en torno a US$ 67, pero cayó a US$ 55 en Febrero, cuando el Covid-19 ya afectaba a China, y bajó aún más, a 32, en marzo, cuando se desató la guerra entre Arabia Saudita y Rusia ante la falta de acuerdo para definir el volumen de recorte.

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La normalidad empieza a volver a la ciudad cuna del coronavirus

Según la agencia de noticias estatal Xinhua, ayer, en el primer día de levantamiento de las restricciones, 620.000 personas usaron el transporte público de la ciudad del centro de China, lo que supone un marcado incremento en relación a la actividad anterior a la cuarentena.

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Los residentes de Wuhan, la ciudad china cuna del coronavirus, retomaban hoy poco a poco sus actividades mientras se adaptaban a la nueva normalidad tras 76 días cuarentena, con un esquema que incluye el uso obligatorio de mascarillas, códigos sanitarios y distancia social.

Ayer, unos 52.000 pasajeros salieron de Wuhan en tren, avión o autobús, mientras que otras 31.000 entraron a la ciudad, que tiene 11 millones de habitantes y es capital de la provincia de Hubei.

Sin embargo, las limitaciones para circular seguían siendo la norma en la ciudad donde se registraron los primeros contagios por el virus, a principios de diciembre de 2019, y que fue puesta en cuarentena el 23 de enero.

“Esta comunidad no tiene contagiados, pero eso no significa que haya cero riesgos. Prepare su código QR verde para usar el transporte público y mantenga la distancia social”, dice un cartel colocado sobre una de las vallas que impiden que la gente salga de las comunidades de vecinos.

A la par que los ciudadanos comenzaban a poder circular, el tráfico volvía a complicar la circulación en algunas calles, como la avenida Dazhilu, donde el tránsito enérgico de bicicletas, peatones y autos rompió la calma de los últimos dos meses, informó la agencia de noticias EFE.

La apertura de locales, como los de telefonía, generó largas colas de personas buscando realizar trámites atrasados en tiendas como Huawei o Apple.

Otras personas simplemente paseaban a sus perros, se tomaban fotos, pedían comida para llevar o salían a caminar y hacer ejercicios por la rivera que da al río Yangtsé, hasta hace unos pocos meses uno de los principales centros turísticos de la ciudad.

En un café, uno de los empleados, se mostró confiado en que poco a poco volverá la normalidad.

“La gente volverá a consumir como de costumbre. Creo que la gente joven no tendrá traumas ni nada por el estilo, pero para la gente más mayor va a ser diferente”, dijo el hombre a EFE.

Uno de sus clientes, Joshua, un británico que vive en Wuhan, contó que a los vecinos de su comunidad se les permite salir dos horas por día, tiempo que ha aprovechado para andar en bicicleta y tomar un café.

Joshua dijo creer que la vuelta a la normalidad va a ser difícil para Wuhan: “La normalidad va a tardar en llegar aquí. Tengo amigos chinos que dicen que en las próximas semanas sólo van a salir para comprar algunas cosas”, señaló.

Por otra parte, la Comisión Nacional de Sanidad de China reportó hoy dos muertes por Covid-19, la enfermedad que causa el virus, en el país asiático, ambas en Wuhan, que también cuenta con 135 de los 176 pacientes que permanecen en estado grave identificados a nivel nacional.

El número de contagiados “activos” continúan a la baja en China, donde según las cifras oficiales quedan 1.160 casos activos.

A pesar de que el país diagnosticó ayer 63 nuevos casos -61 de ellos procedentes del extranjero-, la tasa diaria de pacientes recuperados es mayor que la de nuevos positivos.

Así, el total en China desde el inicio de la pandemia es de 3.335 decesos entre los 81.865 infectados diagnosticados y 77.370 dados de alta tras haber superado la enfermedad.

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Los muertos y contagios diarios por coronavirus vuelven a bajar en España

El Ministerio de Sanidad informó de 683 nuevos fallecimientos por Covid-19, lo que supone 74 menos que el día anterior, cuando murieron 757 personas.

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Tras dos días de repuntes, la cifra de fallecidos diarios y el número de contagios por coronavirus volvió a bajar hoy en España, donde se registraron 683 víctimas fatales en las últimas 24 horas, que elevan el total de muertos a 15.238, mientras los diagnósticos subieron en 5.756, situando el global en 152.446 personas.

El Ministerio de Sanidad informó de 683 nuevos fallecimientos por Covid-19, lo que supone 74 menos que el día anterior, cuando murieron 757 personas.

Después de dos días consecutivos de leves repuntes también en el número de contagios, España sumó 5.756 nuevos contagios, hasta llegar a los 152.446.

Asimismo, se sigue incrementando la cifra de recuperados, con 4.044 personas más, lo que eleva el número total de altas a 52.065.

Como ya sucedió en la jornada previa, el Ministerio de Sanidad no informa del recuento de pacientes ingresados en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) a la espera de que las autoridades regionales, que están a cargo del servicio sanitario trasladen los datos acumulados.

Los expertos que asesoran al gobierno español en la crisis del coronavirus aseguran que ya se superó el pico de contagios y que la pandemia se ralentizó y empieza a remitir, de ahí que el objetivo es “consolidar” la tendencia descendente en las próximas semanas.

España atraviesa su cuarta semana de confinamiento y la más dura en términos de restricciones, ya que a partir de la próxima semana el país podrá retomar las actividades económicas no esenciales suspendidas por un decreto que endureció el confinamiento desde el 30 de abril último.

El presidente del gobierno, Pedro Sanchez, defendió hoy en el Congreso de los Diputados la prórroga del estado de alarma hasta el 25 de abril en unas condiciones igualmente duras ya que la población seguirá sin poder salir salvo para acudir a los supermercados, farmacias o trabajar.

A partir del 26 de abril comenzaría una fase de “desescalada” muy “gradual” y “dura” que permitiría ir recuperando la actividad económica y social, a la vez que se incorporarán mecanismos para seguir monitorizando la evolución de la pandemia y aislando a los enfermos.

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