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Economia

La carrera de la Argentina y Brasil por ingresar al “club de los países ricos”

La decisión de EEUU de priorizar a Brasil para su ingreso a la OCDE fue celebrada por Bolsonaro y parece un desaire al proceso de acceso iniciado en 2016 por la Argentina. Los 36 socios originan 75% de la inversión extranjera directa y 60 % del PBI y el comercio mundial. Debate sobre los beneficios de pertenecer

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El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Ernesto Araujo, primereó por TwitterEstados Unidos, reveló, apoya la incorporación de su país a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), referido a menudo como “el club de los países ricos”. De inmediato, el Departamento de Estado norteamericano confirmó la decisión a la agencia AFP.

Ahí nomás, el clásico del fútbol sudamericano se tornó político: el propio Jair Bolsonaro dijo que en el proceso de accesión Brasil estaba “adelantado a la Argentina” e hizo consideraciones poco diplomáticas. “Esperamos que las cosas vayan bien en la Argentina, pero sabemos que, por el panorama político, van a tener dificultades. Su opción (electoral) fue elegir a quien los colocó en la situación de desgracia en que se encuentran”, señaló el presidente brasileño, y también arremetió contra Chile que -agregó- “infelizmente se dirige hacia el caos, hacia el socialismo”.

El Gobierno argentino restó importancia a la cuestión, concentrado como está en la negociación con el FMI. De todos modos, funcionarios de la embajada de EEUU explicaron al ministro de Economía, Martín Guzmán, y al secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, que la prelación dada a Brasil “no implica nada de personal ni de ideológico” contra el gobierno de Alberto Fernández.

 El clásico del fútbol sudamericano se tornó político: el propio Jair Bolsonaro dijo que en el proceso de accesión Brasil estaba “adelantado a la Argentina” e hizo consideraciones poco diplomáticas

Nada es lineal en estas cuestiones. En 2019 el gobierno de Trump había señalado que apoyaba las candidaturas de Argentina y Rumania. Y Chile, el país que según Bolsonaro va camino del caos, es desde 2010 socio de la OCDE.

¿Qué es la OCDE? ¿Qué ventajas tiene, o no, ser miembro?

Heredera de la Organización Europea para la Cooperación Económica (OECE), que había sido creada en 1949 para ayudar a implementar el Plan Marshall, el programa de ayuda económica con el que Estados Unidos buscó acelerar la reconstrucción europea en la segunda post-guerra mundial, la OCDE fue creada en 1961 por Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia, Alemania, Grecia, Irlanda, Islandia, Luxemburgo, Holanda, Noruega, Portugal, España, Suecia, Suiza, Turquía, Reino Unidos y Estados Unidos, a los que al poco tiempo se agregó Italia para conformar la veintena originaria.

El mexicano José Ángel Gurría, desde 2006 secretario general de la OCDE, a la que su país ingresó en mayo de 1994
El mexicano José Ángel Gurría, desde 2006 secretario general de la OCDE, a la que su país ingresó en mayo de 1994

La enumeración desmiente el origen de “países ricos”; la mayoría eran, en ese momento, más pobres que la Argentina, como también lo era Finlandia en 1969, año de su accesión. Antes se había sumado Japón (1964), y luego lo hicieron Australia (1971) y Nueva Zelandia (1973). Después, durante más de 20 años, el club no aceptó nuevos socios. Las puertas se reabrieron para México (1994) y el proceso se aceleró: República Checa (1995), Corea del Sur, Hungría y Polonia (1996), Eslovaquia (2000), Chile, Eslovenia, Estonia e Israel (2010 y más recientemente Letonia (2016) y Lituania (2018).

A diferencia de la Organización de Naciones Unidas (ONU), la OCDE está integrada por pocos países; se busca que sean pocos pero importantes, dice el ex subsecretario de Estado Marcelo Scaglione, que entre 2016 y 2019 fue representante del ministerio de Hacienda ante esa organización: su tarea, precisamente, era liderar el proceso de accesión argentino.

La relación consultiva de la Argentina con la OCDE tiene casi 40 años, pero se profundizó a partir de 1995, bajo el gobierno de Carlos Menem, cuando el país pasó a integrar seis de sus comités. Durante los gobiernos kirchneristas se incorporó a tres más y bajo la gestión Macri se sumó a otros quince e inició, en 2016, el proceso de incorporación en el que ahora EEUU decidió priorizar a Brasil.

 La relación consultiva de la Argentina con la OCDE tiene casi 40 años, pero se profundizó a partir de 1995, bajo el gobierno de Carlos Menem, cuando el país pasó a integrar seis de sus comités

Universidad para países

“Son 36 países, pero originan el 75% de la Inversión Extranjera Directa y explican el 60 % del PBI y el comercio mundiales”, dijo Scaglione a Infobae. “La OCDE establece estándares y las mejores prácticas internacionales a través de 300 comisiones de trabajo; es una escuela o universidad para países; para ingresar tenés hacer un curso de ingreso”.

Más escéptico, el politólogo Andrés Malamud dijo desde Lisboa a Infobae: “la OCDE es como un club: accedés a charlas, tenés descuentos y aparecés en informes y estadísticas. Te da networking y algún prestigio, no mucho más”.

Los beneficios de pertenecer, según Scaglione, son múltiples. “Accedés a estándares internacionales en políticas públicas. Si querés avanzar en Educación, pedís cooperación a Finlancia; sobre competitividad, lo tenés a Australia; sobre manejo del agua, lo tenés a Israel, en materia de innovación, está Corea del Sur, en materia ambiental, los países nórdicos”, ejemplifica.

La relación de confianza, dice, “permite ser examinado y aprender de los mejores”. Además, recuerda, la OCDE diseñó las pruebas PISA, que miden resultados en materia educativa. Y a partir de 2016 el Indec reconstruyó la calidad y confiabilidad de las estadísticas públicas gracias a ese respaldo.

 La OCDE diseñó las pruebas PISA, que miden resultados en materia educativa. Y a partir de 2016 el Indec reconstruyó la calidad y confiabilidad de las estadísticas públicas gracias a ese respaldo (Marcelo Scaglione)

No en vano, sigue Scaglione, los países miembros de la OCDE son más atractivos para la inversión extranjera y sus empresas tienen más bajo costo del crédito. Y cita los casos de Corea del Sur, que ingresó en 1996 y en los siguientes 20 años su PBI por habitante creció 160%, y Polonia, que ingresó el mismo año y desde una base más baja su PBI por habitante aumentó, hasta 2016, un 230%. Para Israel y Estonia, incorporados en 2010, las cifras son respectivamente 30 y 43%.

El informe del ex subsecretario Scaglione destaca el crecimiento del PBI por habitante de cuatro países tras su ingreso a la OCDE, en base a datos de la propia organización
El informe del ex subsecretario Scaglione destaca el crecimiento del PBI por habitante de cuatro países tras su ingreso a la OCDE, en base a datos de la propia organización

Es cierto, reconoce, que Corea fue, al año siguiente de su ingreso, una de las víctimas de la crisis del sudeste asiático, pero su pertenencia a la OCDE le permitió salir más rápido y mejor parado de ella. También en 1994 se dio la paradoja de que México ingresó como socio pleno de la OCDE siete meses antes de la crisis que se desató a fines de ese año y que se conoció como “efecto Tequila”. Los más de 25 años de pertenencia a la organización no le permitieron a México erradicar su endémica crisis de inseguridad ni la violencia asociada al narcotráfico, aunque en 2009, en el decimoquinto aniversario de la accesión mexicana a la organización Gurría destacó que gracias a esa membresía México había mejorado el sistema de transferencias a los agricultores y el cuidado del ambiente, adoptado una nueva ley de competencia e iniciado un proceso de “seguimiento de experiencias internacionales” para mejorar la calidad de su sistema educativo.

Malamud dice que el argumento de que pertenecer favorece la inversión extranjera “no tiene sustento”, aunque concede que la dieta requerida para entrar “te beneficia aunque no ingreses, ¡pero eso ya lo hicimos!”. Además, cuestiona la relación entre la membresía y el beneficio de testear a los estudiantes argentinos en las pruebas PISA: “Argentina participa en ellas sin pertener a la OCDE”.

 El argumento de que pertenecer favorece la inversión extranjera ‘no tiene sustento’, aunque concede que la dieta requerida para entrar ‘te beneficia aunque no ingreses, ¡pero eso ya lo hicimos!’ (Andrés Malamud)

“La aspiración de entrar tuvo un componente mayoritario de esnobismo. Quedarnos afuera no tiene costo”, concluye Malamud. “El G-20 es más networking y más prestigio con menos estadísticas”.

Causas y azares

La mención remite a un caso que tuvo más que ver con afinidades políticas o factores ajenos a méritos de ingreso.

Paul Martin, entonces ministro de Finanzas (y más tarde primer ministro) de Canadá, le contó a los periodistas John Ibbitson y Tara Perkins, del “Canadian Globe and Mail” que la lista de países que en 1999 fueron sumados al G-7 para conformar el G-20 y lidiar más eficazmente con crisis como las del sudeste asiático y Rusia, la garabatearon a las apuradas él y el entonces secretario del Tesoro de EEUU, Lawrence Summers, en el reverso de un sobre que encontraron a mano. Los latinoamericanos serían tres. Brasil y México fueron los obvios primeros. El tercero estaba entre Chile, por su economía ordenada y exitosa, y la Argentina, gran colocador de bonos en los mercados de capital. Primó el tamaño.

Durante nueve años, las tenidas del G-20 se limitaron a ministros de Finanzas y banqueros centrales. Pero a fines de 2008, ya “pato rengo” y acosado por la crisis de las hipotecas, George Bush decidió convocar en Washington a la primera “Cumbre del G-20″, invitando al presidente electo de su propio país, Barack Obama, y a los mandatarios en ejercicio de los países del grupo, incluida la argentina Cristina Fernández de Kirchner.

Cristina Kirchner participó en la primera
Cristina Kirchner participó en la primera “Cumbre del G-20” gracias a que la Argentina había ingresado al grupo durante la presidencia de Menem y a que George Bush la convocó en las semanas finales de su gobierno. En la foto, con Obama, que le pidió que la Argentina pagara los laudos arbitrales del Ciadi

El interés de los países por acceder a ciertos clubes o negociar ciertos acuerdos puede, además, variar según las circunstancias.

En los años noventa, con el argumento de atraer inversiones extranjeras, la Argentina firmó decenas de tratados bilaterales de inversión con países desarrollados, la mayoría de los cuales daban como foro de resolución de disputas (previo “agotamiento” de las instancias judiciales locales) al Ciadi (Centro Internacional de Arreglos sobre Diferendos de Inversión), una suerte de Tribunal que se constituye, caso por caso, en el ámbito del Banco Mundial.

Cuando sobrevino el default, la Argentina pasó a ser el país más demandado ante el Ciadi, pero pese a su retórica a veces incendiaria, los gobiernos kirchneristas nunca denunciaron la adhesión a ese foro (lo que al cabo de diez años le hubiera quitado competencia en cualquier disputa originada en territorio argentino) e incluso pagaron algunos de sus fallos arbitrales en respuesta a pedidos del gobierno de Barack Obama.

Brasil, en cambio, había rehusado sistemáticamente firmar esos acuerdos, confiado en el atractivo de su inmenso mercado. Hasta que en la primera década del siglo XXI, con la internacionalización de sus empresas, los gobiernos del PT firmaron acuerdos bilaterales con países de menor desarrollo, varios de ellos en África, para que el Ciadi sea el foro al que las multis brasileñas lleven sus reclamos insatisfechos.

 Brasil rehusaba firmar tratados bilaterales de inversión, hasta que en la primera década del siglo XXI, con la internacionalización de sus empresas, los gobiernos del PT firmaron acuerdos con países de menor desarrollo, varios de ellos en África, para que el Ciadi sea el foro al que las multis brasileñas lleven sus reclamos insatisfechos

Aliado extra-OTAN

Hace casi 25 años, el gobierno de Carlos Menem hizo gesta de la condición de “Aliado Extra-OTAN” (por la “Organización del Tratado del Atlántico Norte”, la alianza de Seguridad impulsada por EEUU en la segunda posguerra) que le concedió la administración Clinton, algo que en su momento preocupó a Chile. La medida, se decía, podía provocar una nueva carrera armamentista en el Cono Sur. Las primeras dos décadas del siglo XXI, sin embargo, fueron testigos de la creciente obsolescencia del equipamiento de las fuerzas armadas argentinas.

Ahora mismo, la prioridad asignada por el gobierno de Trump a Brasil para entrar a la OCDE puede poner a Bolsonaro en una posición incómoda. El presidente brasileño ha hecho gestos claros de pertenencia al “bloque occidental”, pero no le será sencillo decidirse entre Estados Unidos y China, su principal socio comercial, en la definición de la tecnología 5G, que Beijing quiere difundir a través de la empresa Huawey, a la que Washington quiere cerrarle el paso en América Latina.

Las buenas prácticas y los buenos socios pueden mejorar el desempeño de un país, así como las buenas compañías pueden ser una influencia positiva para una persona. Pero en relaciones internacionales suele citarse el dicho -atribuido a tantos políticos y diplomáticos- de que los países, en especial las potencias, no tienen amigos permanentes, sino intereses permanentes. Es más serio que aquel de Groucho Marx, de que nunca sería miembro de un club que lo acepte como socio.

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Alberto Fernández celebró que el FMI “reconozca la posición argentina”

El Presidente de la Nación escribió un mensaje en su cuenta de Twitter. Saludó el diagnóstico del FMI sobre el endeudamiento. “Si todas las partes demuestran voluntad de acordar, podremos volver a crecer”, dijo.

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La visita del Fondo Monetario Internacional (FMI) al país terminó con buenas noticias para el Gobierno, y el presidente lo hizo saber. Este miércoles, Alberto Fernández celebró el diagnóstico del organismo sobre la insostenibilidad de la deuda y la quita a los acreedores privados.

“Celebro que el FMI reconozca la posición argentina respecto de los procesos de endeudamiento”, escribió el mandatario en la noche del miércoles en la red social Twitter. “Si todas las partes demuestran voluntad de acordar, podremos volver a crecer, honraremos nuestros compromisos y volveremos a tener una Argentina de pie”, completó.

En la misma sintonía se mostró el ministro de Economía, Martín Guzmán, uno de los artífices de la primera victoria de Fernández en la renegociación de la deuda. “Los encuentros que concretamos con la misión del FMI han aportado valor al diálogo”, escribió en un tuit el funcionario.

Y agregó: “Hallamos un punto de acuerdo en que la deuda pública de Argentina es insostenible y debe ser reestructurada para que el país pueda volver a crecer con inclusión social”.

La declaración del organismo, que comanda la búlgara Kristalina Georgieva, fue recibida con beneplácito en Balcarce 50. En los pasillos de la Rosada se vio con buenos ojos el comunicado del Fondo, ya que se lo entendió como un espaldarazo a la estrategia oficial.

Las negociaciones entre la Argentina y el FMI continuarán este fin de semana, cuando Guzmán viaje a la cumbre de ministros de Economía y presidentes de bancos centrales del G-20 que se desarrollará en Riad, Arabia Saudita.

Allí se reunirá con Georgieva, quien ya tendrá a disposición los resultados de la auditoria que el Fondo Monetario realizó sobre la economía argentina. Será, entonces, el primer encuentro con los números claros para comenzar la negociación profunda sobre la reestructuración de la deuda.

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Déficit previsonal: Capitanich acordó reprogramación de deuda de ANSES y propuso estrategias de compensación

El gobernador Jorge Capitanich se reunió este miércoles en Buenos Aires con el Director Ejecutivo de la ANSES, Alejandro Vanoli, para avanzar en la reprogramación del vencimiento de la deuda que tiene la Provincia con Nación, respecto al Fondo de Garantía de Sustentabilidad del organismo. Junto a Nación resolvió un programa de emisión y colocación de letras y solicitó un anticipo para amortizar parte del déficit previsional.

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En su visita a la Capital Federal, el mandatario fue acompañado por la ministra de Economía y Planificación, Maia Woelflin, con quien plantearon un esquema que garantice equilibrio fiscal y financiero para las arcas provinciales.

“En ese contexto, acordamos un sistema de reprogramación del flujo del servicio de capital, con un programa de emisión y colocación de letras en forma sistemática, de forma tal que el impacto fiscal y financiero para la provincia sea neutro”, detalló Capitanich.

Después de ese encuentro, estuvo con el secretario de Seguridad Social, Luis Buli Goñi, a quien concretamente le solicitó un anticipo que le permita al gobierno recuperar el financiamiento que no percibe desde hace dos años.

Sucede que en los últimos 27 años, con los sucesivos pactos fiscales, “las provincias que no han transferido su sistema previsional a la Nación, no han tenido un régimen regular de compensación del déficit”, explicó Capitanich.

“De manera que lo que estamos planteando justificadamente es una reivindicación para lograr que una parte del déficit previsional que tiene la provincia sea cubierto con este mecanismo de compensación”, amplió, y aseguró: “estamos imbuidos de documentación técnica y respaldo argumentativo”. Por eso, desde este jueves, la ministra Woelflin estará trabajando con todos los equipos técnicos del área “para acordar una metodología, una resolución y un resultado”, indicó.

De todas maneras se mostró confiado en que junto al Gobierno nacional buscarán un acuerdo conciliatorio entre las partes para ir resolviendo el problema. “Vamos a trazar un sendero para contar, en los próximos quince días, con el anticipo que pueda ir compensando el régimen previsional”, precisó el primer mandatario.

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El FMI dijo que la deuda argentina es “insostenible” y pidió una “contribución” a los acreedores

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) aseguró hoy que la deuda pública argentina “no es sostenible”, que el superávit fiscal para enfrentar su pago “no es económica ni políticamente factible”, y reclamó una “apreciable” quita a los acreedores privados.

Así lo hizo saber el FMI a través de un comunicado, luego de que una misión técnica del organismo finalizara hoy una semana de revisión de las cuentas públicas del Estado argentino.

El FMI destacó el deterioro de las cuentas públicas y la situación económica a partir de julio del año pasado, cuando hizo la última revisión del programa financiero por el cual le prestó al Gobierno argentino US$ 44.000 millones.

A partir de ese deterioro de la economía “el personal del FMI ahora evalúa que la deuda de Argentina no es sostenible”.

“Específicamente, nuestra visión es que el superávit primario que se necesitaría para reducir la deuda pública y las necesidades de financiamiento bruto a niveles consistentes con un riesgo de refinanciamiento manejable y un crecimiento del producto potencial satisfactorio no es económicamente ni políticamente factible”, advirtió el organismo.

A partir de esta situación, dice el comunicado, “se requiere de una operación de deuda definitiva, que genere una contribución apreciable de los acreedores privados, para ayudar a restaurar la sostenibilidad de la deuda con una alta probabilidad”.

El FMI no da cuenta de cuánto debe ser esa quita, pero apuntó a la “importancia de continuar un proceso colaborativo con los acreedores privados para maximizar su participación en la eventual operación de deuda”.

Una misión del Fondo, integrada por el encargado del caso argentino, Luis Cubeddu, y la vicedirectora del Hemisferio Occidental, Julie Kozack, se entrevistaron desde el miércoles pasado con distintos ministros y funcionarios argentinos, para elaborar este informe.

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