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Economia

“Espert no es ajuste, es cortar con la decadencia”

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Tras el singular éxito de su primer libro: La Argentina Devorada, del que ya  se vendieron 47.000 ejemplares en varias ediciones, y hay quienes aseguran que es un récord para un economista argentino, acaba de presentar su segunda obra: La sociedad cómplice, casi en simultáneo con el lanzamiento del Partido Libertario para competir en las presidenciales de octubre, con el ambicioso objetivo de ser una cuña entre la primera reelección de Mauricio Macri y la segunda reelección de Cristina Fernández de Kirchner.

Su primera obra contó con la casualidad de haber dado a luz pocos meses antes de que aparecieran “los cuadernos” y el desarme de las corporaciones que crecieron al amparo de “negocios con la obra pública”, mientras la segunda se propone demostrar las falacias del pensamiento popular sobre “la Argentina rica”, “el derecho a la jubilación”, la preferencia por el consumo y la desmotivación por el ahorro y la inversión, el Estado benefactor de pocos a costa de muchos.

Infobae entrevistó al destacado consultor de empresas que, luego de su primer libro, comparte con una alta exposición mediática, en busca de provocar un cambio que conduzca a terminar con años de decadencia, luego de una pasiva tolerancia que cree alcanzó  un punto límite.

– Después del éxito de “La Argentina devorada”, acaba de presentar “La  sociedad cómplice” ¿es la continuación o es la profundización de la primera obra?
– Son las dos caras de la misma moneda. En La Argentina devorada moneda miro el problema del lado de los devoradores; mientras que La sociedad cómplice describo lo que considero  la problemática del país, que es una sociedad que habilita el accionar del devorador. Desde mi punto de vista en esta decadencia de la Argentina no hay devorado sin devorador, como que tampoco devoradores sin devorados.

 En esta decadencia de la Argentina no hay devorado sin devorador, como que tampoco devoradores sin devorados

– ¿La sociedad cómplice se refiere a toda los habitantes o a un subconjunto,  ve  a una parte de la sociedad que es justamente es cómplice inocente, que ha sido usada, es decir no toda es cómplice ad hoc?
– Claramente, cuando se habla de estas cosas se habla de lo que predomina, habrá excepciones a la regla, por supuesto como siempre en esta generalización. Creo que nosotros, los seres humanos, somos dueños de nuestro destino; lo que nos ocurre tiene que ver con lo que hacemos. Yo no me imagino en mi vida, lo que ocurre con mi vida, desconectado de lo que yo hago, es causa y consecuencia de su propio destino; lo que nos ocurre tiene que ver con lo que hacemos. La Argentina desde hace 35 años vota, afortunadamente en 1983 recuperamos la democracia y votamos. Pues en democracia hemos tenido las dos peores crisis de su historia, la hiperinflación en 1989 y la de 2001 y 2002, que fue la peor de todas . Entonces, si sumo estos dos conceptos y creo que uno es dueño de su destino y que en democracia hemos tenido las dos peores crisis de la historia, creo que somos responsables de lo que nos pasa.

– ¿Qué rol le asigna a la educación, porque desde la escuela primaria y en la profesión de los economistas, nos han hecho creer que éramos un país rico, y siempre me acuerdo de la gran reflexión del siempre recordado y muy querido Tomás Bulat: “este es un país que tiene muchos recursos naturales y humanos, le falta capital probablemente, pero no es rico, seremos ricos cuando pongamos en valor todos esos recursos”. La educación fue lo que nos transformó en cómplices?
– Sí, pero también los formatos de relación que se fueron dando. Creo que la fuente de la prosperidad, como la máquina de la decadencia, está en la cabeza. Una comparación con Japón es interesante. La Argentina es un país con recursos naturales, e incluso humanos, con una oferta gigantesca: petróleo, energía eléctrica,  gas, zinc, oro, hasta la educación es razonable comparada con otros países, y sin embargo es un país en el que la decadencia que viene experimentando es una tragedia. La contracara es Japón, que es un país geográficamente de piedra, prácticamente,  y está entre las 5 primeras economías del mundo de ingreso por habitante, y la Argentina está en el puesto 80 . ¿Cuál es la diferencia?, la cabeza. La Argentina se ha transformado en un país de kioscos, de quintas, de mafia, donde no rige la competencia, ni la meritocracia, como promedio.

-¿Cómo cree que se puede romper ese círculo vicioso que se fue realimentando y cada vez esa decadencia nos fue alejando del mundo; y frente a una sociedad y dirigencia política que se resiste a los consensos, a los debates profundos?
– Es simple y es complicado. Es simple por el hecho de que es si hace por lo menos entre 8 décadas y un siglo que venimos para atrás, y si se mira la evolución de la Argentina en el ranking mundial de ingreso per cápita es una línea recta para abajo. O sea, es muy clarito que la Argentina está haciendo algo mal en serio, por eso debería estar muy claro y debería haber mucho consenso de que estamos haciendo algo mal. Porque la decadencia es innegable mirando sólo un indicador laxo, como es el ingreso medio por habitante en dólares. Lo que es si es hasta hora imposible, además de difícil, es encontrar consenso para ver qué hay que hacer para cambiar. Mi aporte en esta campaña presidencial que se avecina va ser decir lo que creo que hay que hacer para cambiar, porque para mí es muy claro.

 La decadencia es innegable mirando sólo un indicador laxo, como es el ingreso medio por habitante en dólares. Lo que es si es hasta hora imposible, además de difícil, es encontrar consenso para ver qué hay que hacer para cambiar

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-¿Usted piensa que los dirigentes políticos, la sociedad, no saben lo que hay que hacer, pero tienen miedo de hacerlo, porque hubo que esperar a la hiperinflación para tomar una medida drástica cómo fue la convertibilidad y perder la soberanía monetaria, y hubo un atisbo de recuperación, pero se dilapidó; tuvimos que caer en la depresión del 2001 /2002 para darnos cuenta de que había que hacer un cambio, y también hubo una reactivación unos años y se dilapidó. Tendremos que volver a caer fuertemente para poder aceptar ese cambio?
– La historia, lamentablemente, demuestra que cuando la Argentina hizo algo razonablemente durante algún tiempo, como fueron los 90, lo hizo después de una crisis. Ahora, pensar que esa es la condición necesaria, pero no suficiente para mejorar sería trágico, porque cuando se tiene crisis en situaciones de alta pobreza como tiene la Argentina, indigencia y falencias culturales tan severas se puede terminar en cualquier lado. La historia en ese sentido es demoledora. Mi intención en esta campaña presidencial que se avecina es plantear estas cosas como absolutamente necesarias para hacerlas cuanto antes para que no sea necesario una crisis para darnos cuenta que otra vez tenemos que hacer algo razonable.

“Mi intención en esta campaña presidencial que se avecina es plantear estas cosas como absolutamente necesarias para hacerlas cuanto antes para que no sea necesario una crisis para darnos cuenta”

“Mi intención en esta campaña presidencial que se avecina es plantear estas cosas como absolutamente necesarias para hacerlas cuanto antes para que no sea necesario una crisis para darnos cuenta”

– En ese planteo de campaña, un caballito batalla suyo ha sido constantemente y creo que ha sido un poco el pionero, poner el énfasis en el ajuste fiscal, un Estado que gasta más mucho y mal y encima cobra muchos impuestos y mal porque tampoco se ven los resultados, ¿Cómo cree que se puede hacer una transformación del Estado sin que eso signifique caer en una nueva crisis social?
– Acá lo que es tremendo en la Argentina es hacer las cosas mal parecería ser que cuesta mucho menos que hacerlas bien. El propio presidente Mauricio Macri ha dicho que heredó del kirchnerismo más de un millón y medio de empleos públicos que no tienen nada que hacer en el Estado. Entonces, ¿por qué incorporar un millón y medio empleados públicos que no tienen nada que hacer no genera ninguna crisis y echarlos sí? Esas son falencias culturales. Obviamente que cómo voy a hacer campaña diciendo que esto hay que hacerlo, si la sociedad me vota tendré la legitimidad política para hacerlo. Eso habrá que negociarlo.

– Pero en ese caso se encontrará con una limitación porque ese millón y medio de empleos públicos que sobran básicamente están repartidos en 24 jurisdicciones y no en cabeza del Presidente de la Nación, en el Poder Ejecutivo. ¿Cuál cree que es el poder que puede tener el Ejecutivo para decirle a cada uno de los gobernadores que tiene que ajustar la nómina?
– Un razonamiento que empecé a ver con el sindicalismo: tenemos un tercio de los trabajadores en negro, una parte no menor están debajo de la línea de pobreza, y lo que está ocurriendo es que los dirigentes sindicales de abajo, los jóvenes, lo que están viendo es que este modelo sindical no va más porque se están quedando sin afiliados , porque la empresa no da más, o porque cierran directamente. Por eso algunos piensan en que hay algunos incentivos para abrirse a pensar que hay que cambiar el modelo sindical argentino.

Lo mismo creo va a empezar a ocurrir con los gobernadores, este modelo está cada vez más claro que es insostenible y yo esperaría llegar a acuerdos para que esto se pueda hacerlo, sin acuerdo no se puede hacer; pero por lo menos la condición necesaria para llegar a un acuerdo porque claramente el grueso de estos empleados públicos está en las provincias; y esta demostrado que esto ya es inviable para las provincias. Y además es una estafa para el contribuyente, e incluso para el empleado público bueno. Por supuesto que tienen que haber millones de puestos públicos, pero veo que hay millones de personas que no tienen nada que hacer allí.

 Tienen que haber millones de puestos públicos, pero veo que hay millones de personas que no tienen nada que hacer allí

– ¿Cómo sería la transición, porque hoy no hay un sector privado capaz de absorber esos empleados?
– Un razonamiento muy importante para hacer es que el ñoqui, incluyendo la cantidad de funciones que no son necesarias, es decir ejerciendo la función militante, tuvo muchos años de pasarla bárbaro, cuando el contribuyente estuvo sufriendo una alta presión impositiva para que vaya para él, así que acá hubo una gran injusticia que hay que ponerle punto. La manera de reincorporar esa gente es hacerlo en el tiempo, para atenuar la suba del desempleo, aunque no es gente que se quedará sin plata porque habrá un seguro de desempleo. Y segundo, hay que hacer una reforma laboral que baje los costos para que el sector privado tenga incentivos para incorporar trabajadores. Luego falta el crecimiento económico, que es la otra condición para que el sector privado absorba gente. Creo que la Argentina tiene un enorme potencial para crecer abriendo su economía y firmando tratados de libre comercio con toda la cantidad de países posibles. Es decir se requiere un conjunto complejo de reformas.

 Hay que hacer una reforma laboral que baje los costos para que el sector privado tenga incentivos para incorporar trabajadores. Luego falta el crecimiento económico, que es la otra condición para que el sector privado absorba gente

-En su libro La sociedad cómplice también hace referencia a que venimos por 80 años en el cual el país estuvo dominado por gobiernos populistas, que consideran que lo primero es consumir para después invertir y luego producir, pese a que la ciencia económica enseña que primero hay que invertir para poder producir y luego consumir. ¿Ese cambio cultural cómo se puede lograr en corto tiempo?
– En el corto plazo no se puede lograr. En el mejor de los casos yo podré ganar las presidenciales sobre la base del pensamiento antitético al modelo populista y después para cambiar la cultura, sin duda que eso va llevar tiempo, porque es un proceso que requiere de reformas que como mínimo va a llevar un período presidencial, no se cambia de la noche a la mañana, porque además hay que hacer reformas en el sistema educativo, las fuerzas armadas, seguridad. El programa de reformas que necesita hacer la Argentina para cortar la decadencia es absolutamente gigantesco.

“El programa de reformas que necesita hacer la Argentina para cortar la decadencia es absolutamente gigantesco”

“El programa de reformas que necesita hacer la Argentina para cortar la decadencia es absolutamente gigantesco”

-¿Está hablando de la refundación de la Argentina?
– Si, sí es queremos cambiar y cortar con la tendencia a la miseria de la Argentina. Si no queremos cambiar estamos en todo nuestro derecho, pero no pidamos que nos vaya bien alguna vez de esta manera. Haciendo lo que estamos haciendo es obvio que nos va a ir mal. Dentro de los actos de campaña uno debería blanquear a la sociedad las cosas que están pasando acá. Es falso que el desempleo sea del 9%, es falso que un tercio de la población sea pobre, es mucho más, y no es que el Indec esté mintiendo. En realidad el desempleo, probablemente es del doble de eso, porque está encubierto en los empleados públicos que sobran. Lo mismo sucede con los planeros, porque sin el ingreso que recibe del Estado no le alcanza para pagar la canasta básica.

Por tanto, una de las condiciones previas para cambiar es decir la verdad, para poder tomar las medidas correctas, como un seguro de desempleo. Y si bien es cierto que los impuestos son altos, que no se puede pagar más, primero tiene que bajar el gasto público, lograr la estabilidad fiscal y recién ahí bajar los impuestos, no viene rápidamente.

 El desempleo, probablemente es del doble de eso, porque está encubierto en los empleados públicos que sobran. Lo mismo sucede con los planeros, porque sin el ingreso que recibe del Estado no le alcanza para pagar la canasta básica. Por tanto, una de las condiciones previas para cambiar es decir la verdad, para poder tomar las medidas correctas

-En su libro también hace referencia a las jubilaciones, observa que la sociedad sostiene que “es un derecho y todos la tienen que cobrar”, y así se justificaron las moratorias generosas y abusivas, pero que no es sostenible. ¿Cuál es su propuesta?
-Usted dice abusivas, yo digo demenciales, como la cantidad de pensiones por invalidez, tenemos una cantidad como si hubiésemos pasado por una guerra, es una inmoralidad. Gasto público que no se justifica es una inmoralidad, contra el buen empleado público y contra el contribuyente. Una cosa es la pensión por incapacidad mal dada, es una truchada; otra el plan social, que sólo hay que sacarlo contra un nuevo empleo. Creo que con las jubilaciones hay que volver al sistema privado de capitalización. Lo que hizo Cristina Kirchner fue robarle la plata a la gente que ha ahorrado durante 15 años en el sistema privado. La recuperación de los ahorros de los trabajadores como decía ella es absolutamente mentira, fue robarle la plata a los trabajadores. Ella le robó la plata a los trabajadores para llevárselo al Estado para financiar su fiesta de gasto.

El razonamiento sería este: el FGS (Fondo de Garantía de Sustentabilidad) es el fondo que se generó en parte originalmente por los ahorros de los que eran activos en los 90, que después, fruto de las buenas inversiones, terminó siendo una cantidad mucho mayor; pero ese fondo originalmente es de los que eran activos los 90 y hoy mucho ya son pasivos. Por lo tanto, yo recrearía el sistema de capitalización y financiaría el déficit que genera el regreso al sistema como en los 90 con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, que iría a los trabajadores que se jubilaron e hicieron sus aportes a ese sistema.

– Respecto de la coyuntura, como candidato a la presidencia ¿Qué economía ve que va a recibir el próximo gobierno para 2020?
– Acá  recién está empezando el año. Me parece crítico lo que vaya a pasar en campaña. Por ejemplo, si las encuestas empiezan a dar que Cristina Kirchner que gana en primera vuelta, vamos a tener un escenario muy diferente al que si no lo es, y vamos a una segunda vuelta peleada. Si el inversor ve a Cristina con la probabilidad de ganar en primera vuelta se va a llevar un gran susto. Por lo tanto, hoy armar un pronóstico pensando en 2020 le diría que es casi ciencia ficción, en ese sentido.

Hay otras cosas que están claras, creo que la deuda 2020 es alta pero no me parece que sea inexorable caer en un default; yo haría todo el esfuerzo por evitar una reprogramación. La Argentina ha defaulteado muchas veces la deuda en las últimas décadas como para seguir mansillando el crédito. Va haber que hacer un manejo muy profesional de los pasivos, dada la deuda que deja el macrismo. También yo le diría que habría que hacer una nueva negociación con el Fondo porque no sabemos si se va a poder recurrir fácilmente al mercado de capitales el año que viene; probablemente haya que negociar un acuerdo nuevo y más generoso todavía al que tenemos hoy porque nos hemos quedado con muy pocos desembolsos para el 2020. Ese tema me parece crítico, que es independiente un poco de quién sea el que pinte para ganador en primera vuelta.

 La deuda 2020 es alta pero no me parece que sea inexorable caer en un default; yo haría todo el esfuerzo por evitar una reprogramación

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– ¿La situación de los precios relativos, creé que el plan que comenzaron a ejecutar la dupla Nicolás Dujovne y Guido Sandleris, en Hacienda y el Banco Central, respectivamente, de déficit fiscal primario cero y de emisión cero, lo ve posible de que ese proceso se pueda ir consolidando?
– Más vale tarde que nunca, me parece bien el objetivo de emisión cero; me parece mal la política de ingresos, porque eso ha sido determinante para la recesión que tenemos: tarifas y salarios al 35% en el sector Público con emisión cero lo que va a provocar es una fuerte recesión, que me parece innecesaria.

– ¿Era evitable?
– Sin duda, creo que se podría haber tenido un frenazo del consumo mucho menor, con una política salarial más y de ajuste en las tarifas sector público mucho más laxa. Para mí es inconsistente emisión cero con esta política de ajuste de tarifas y del salario en el sector público. Igual quiero agregar que hay una parte del golpe que es como consecuencia de esta incoherencia que para mí ha habido con la política de ingresos, para para responder a su pregunta, creo que será crítico si las encuestas ven ganadora a Cristina en primera vuelta, porque puede haber una movida del mercado muy importante.

– ¿Cuál es su mensaje para los votantes?
– Al votante desencantado con Macri y con miedo a Cristina le digo “no hace falta votar tres veces a Macri para dejarla atrás a Cristina”. Nosotros para dejar atrás a Cristina, que creo estará atrás, creo que tenemos una propuesta de futuro mucho mejor que el pasado de Macri, que es un país diferente, apertura del comercio, un Estado pagable, y otra legislación laboral, es mucho más eficiente para comenzar a dejar atrás a Cristina y este presente  mediocre de Macri.

¿Cree que Espert le inspira temor a la sociedad, porque se lo ve como sinónimo del ajuste, o es sinónimo de racionalidad?
– A la sociedad la veo como que no es posible de soportar esta decadencia que nos ha llevado niveles de inseguridad y droga inauditos y haya dudas de que pueda soportar un cambio cultural. La política de Espert no es ajuste, sino simplemente de un cambio de paradigma o de la matriz productiva , como le gusta decir algunos en la Argentina. Como parte de ese proceso hay que hacer correcciones, por supuesto que sí, pero la idea de Espert es una Argentina que corte con la decadencia y comience a crecer de manera sostenida. La idea de Espert, la idea de todo mi equipo de gobierno, es a favor del empleado eficiente, el que la yuga, el que se esfuerza, el que estudia, el que compite, pero no dicho con demagogia, de ponerle plata en el bolsillo a la gente, esto está a favor de aquellos que están y han sido eternamente postergados en la Argentina. Basta de mafia, basta de curros, de kioscos, esto está a favor de la persona, del individuo, de la gente.

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Inversores, al borde de un ataque de nervios: si Macri no mide exigen que Vidal sea la candidata a presidente

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El riesgo país no para de crecer, al ritmo de encuestas poco favorables para el oficialismo. Al menos el Gobierno logró desacoplar al dólar del derrumbe de los bonos

Mauricio Macri y María Eugenia Vidal (Christian Heit)
Mauricio Macri y María Eugenia Vidal (Christian Heit)

La batería de anuncios realizada por el Gobierno antes de Pascuas tuvo buena recepción. Según una encuesta de Dalessio-Beresztein, el 80% de los votantes de Cambiemos le parecieron medidas positivas y la mitad de los que no se siente representada también opinó favorablemente. Los mercados no se dieron por enterados: el jueves, ya con la Bolsa porteña cerrada, las acciones sufrieron caídas de hasta el 8% en Nueva York y los bonos volvieron a derrapar, llevando el riesgo país a un nuevo récord, superior a los 850 puntos.

Pero no parece haber sido una respuesta directa de los inversores a los anuncios. Más bien, el deterioro de los activos argentinos ya lleva varias semanas y se ha profundizado en los últimos días. Incluso el declive se profundizó luego de la reunión de Primavera del FMI que tuvo lugar el fin de semana pasado.

¿Existe alguna causalidad entre la reunión del Fondo y el aumento de la desconfianza en relación a la Argentina? Todo hace pensar que sí. Sucede que los grandes bancos y fondos de inversión organizaron reuniones en las que hubo por lo menos un capítulo destinado a la situación de la economía y sobre todo de la política argentina.

 El comportamiento del riesgo país y los bonos sugiere que los inversores tienen cada vez más temor de que la Argentina se encamine hacia una nueva reestructuración de la deuda.

Y la conclusión que se llevaron de estos encuentros de alto nivel realizados en Washington fue sumamente preocupante: hoy no sólo ya Mauricio Macri no tiene asegurada su reelección, sino que las posibilidades de que la ganadora sea Cristina Kirchner han aumentado significativamente en los últimos dos meses.

Para muchos se trató de un verdadero baldazo de agua fría. No es que no supieran que la economía estaba en recesión y que eso jugaba en contra de las chances del oficialismo. Pero hasta hace apenas algunas semanas estaban convencidos, y así lo consignaban en sus informes de research, que no había posibilidades de un retorno del kirchnerismo. Una percepción que ahora se dan cuenta era errónea.

Cristina Kirchner

Cristina Kirchner

Hubo varios encuentros cara a cara de banqueros y administradores de fondos con el equipo económico, incluyendo a sus máximos referentes: el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el titular del Central, Guido Sandleris. Pero además también estos ejecutivos de Wall Street tienen línea directa con los técnicos del Fondo. En varios de estos encuentros se escuchó la misma pregunta: ¿y si a Mauricio Macri no le alcanza para ganar, por qué la candidata no es María Eugenia Vidal?

 Luego de haber sufrido pérdidas millonarias, los grandes fondos internacionales que compraron deuda argentina reclaman que Macri se baje si no le dan los números para ganar en octubre. Y que le deje su lugar a María Eugenia Vidal.

Los inversores extranjeros -como Templeton, Black Rock, JP Morgan o HSBC- siguen sin entender por qué el propio Presidente se cerró a la posibilidad de no ser candidato, incluso si no lo acompañan los números. Pero al mismo tiempo están convencidos, o quieren convencerse, de que cualquier cosa podría suceder a último momento, es decir antes del 22 de junio. Aún cuando el propio Macri tuvo que aclarar la semana pasada que “el lugar de María Eugenia es la provincia de Buenos Aires”. Todas las encuestas coinciden en que Vidal mide mucho mejor que el propio Presidente.

Los precios de los bonos refleja esta enorme inquietud que genera la ausencia absoluta de certezas faltando cada vez menos para las elecciones. Los títulos más cortos, que vencen entre 2020 y 2024 pasaron a rendir arriba del 15% anual. Lo más largos también caen pero en menor medida.

Vidal mide mejor que el Presidente en las encuestas (Dino Calvo)

Vidal mide mejor que el Presidente en las encuestas (Dino Calvo)

Este comportamiento muestra el temor a que la próxima administración se encamine a una reestructuración de la deuda. Aún cuando los futuros vencimientos de la Argentina sean manejables, nadie sabe a ciencia cierta si los mercados volverán a abrirse para que el Gobierno consiga refinanciar sus vencimientos y conseguir fondos frescos.

El año que viene el FMI sólo prestará USD 5.900 millones, pero el futuro Gobierno deberá salir a buscar USD 16.000 millones. No parece una cifra extraordinaria ni mucho menos. Sobre todo cuando la mayor parte son refinanciaciones de vencimientos. Pero a esta altura el pánico ya se volvió demasiado grande. Los inversores descuentan que si gana Cristina el único camino sería un nuevo default de la deuda. Aún en el caso de que ella demuestre voluntad de pago, la desconfianza sería gigantesca.

 “¿Ustedes prefieren ser acreedores de Macri o de Cristina?”, le preguntaron la semana pasada al encargado del caso argentino en el FMI. Fue esta alternativa hoy abierta la que llevó al Fondo a aceptar un congelamiento de las bandas cambiarias para dominar al dólar.

Los mercados siguen con atención qué sucede con la interna de Alternativa Federal, si Roberto Lavagna tiene posibilidades y qué puede ocurrir con Sergio Massa. Pero ninguno de los dos aún levantaron lo suficiente en las encuestas como para destronar la opción de Macri o Cristina.

Lo cierto es que grandes fondos internacionales invirtieron fortunas atraídos por el discurso pro mercado de Macri y su equipo. Sin embargo, hace un año y medio que no paran de perder. Para ellos resulta imposible salir a vender masivamente activos argentinos porque desplomarían aún más los precios. Pero ahora directamente tienen miedo de perder todo.

Sergio Massa y Roberto Lavagna

Sergio Massa y Roberto Lavagna

Al menos, gracias a los dólares que entraron del campo y a la venta de divisas a razón de USD 60 millones diarios que prestó el FMI, el Gobierno consiguió desacoplar el comportamiento del dólar de la caída de otros activos argentinos.

Evitar otra devaluación es a esta altura imprescindible para Macri si busca repuntar en las encuestas. En forma paralela, también se busca un repunte del consumo sobre todo en sectores de bajo poder adquisitivo. Para eso no sólo se lanzó una canasta de productos esenciales dentro de Precios Cuidados, que no tendrán aumento en seis meses, sino también una serie de créditos subsidiados con tasas de interés por debajo del nivel de mercado.

El FMI dio su visto bueno no sólo a las medidas que procuran recuperar el poder adquisitivo, sino también al congelamiento de las bandas cambiarias hasta fin de año. Algo que parecía imposible hace un mes se acordó rápidamente para dar más señales que permitan tranquilizar al dólar.

La flexiblidad del FMI es fácil de entender, teniendo en cuenta la pregunta que la semana pasada le formuló uno de los principales ejecutivos de un fondo internacional al encargado del caso argentino, Roberto Cardarelli: “¿Ustedes prefieren ser acreedores de Macri o de Cristina?”. No hizo falta esperar la respuesta.

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Economia

La inflación llevó al Gobierno a congelar precios y tarifas, pero también le ayudará a cumplir las metas fiscales

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Los altos índices de inflación que no dejan de superar las expectativas llevaron al Gobierno a lanzar el paquete de medidas que incluye congelar unos 60 precios y aplanar algunas tarifas de servicios públicos. Sin embargo, se estima que el costo fiscal será poco relevante en el presupuesto (0,05% del PBI) y, en cambio, le ayudará a cumplir las metas de déficit primario a fin de año (en 0,75% del PBI).

Un 0,05% del PBI es poco desvío en relación a los posibles ingresos por el desvío de inflación tan elevado respecto a la meta (fijada en el Presupuesto) y su posible impacto en las cuentas fiscales“, dijo Gabriel Zelpo, economista jefe de Elypsis.

Tuvimos más inflación. Calculando linealmente, que hay que tomarlo con cuidado, nos dejaría 0,75% del PBI de mejora en el resultado fiscal“, calculó Zelpo al prever una inflación de 38% versus el 23% que había presupuestado Hacienda. En cambio, consideró “ínfimo” el peso de los  $9.000 millones que costarán las medidas anunciadas.

De todos modos, no prevé que el gobierno llegue al déficit primario cero, sino que se acercará al 1% del PBI. Porque el FMI permite ajustar el resultado en 0,3% del PBI para gasto social (que en parte ya se ejecutó con la actualización de la AUH), 0,2% del PBI para obra pública financiada por organismos multilaterales y 0,4% de las rentas del FGS de Anses que se pueden empezar a computar.

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, aseguró en conferencia de prensa del miércoles pasado, en el anuncio, que el costo fiscal del plan asciende a $9.000 millones, debido a que las únicas medidas incluidas en el plan que representan un costo fiscal surgen de la decisión de evitar nuevas subas en las tarifas del gas y la electricidad hasta fin de año. Y que se cubrirá sin inconvenientes con ahorros en otras partidas presupuestarias de la Administración central y con mejoras en la recaudación.

 Un 0,05% del PBI es poco desvío en relación a los posibles ingresos por el desvío de inflación tan elevado respecto a la meta (fijada en el Presupuesto) y su posible impacto en las cuentas fiscales (Zelpo)

Ese costo pesa sólo 0,05% del PBI, porque la mayor parte del “congelamiento tarifario” se realizó después de las mayores subas en los servicios públicos.

Sucede que las tarifas de electricidad tenían programado un 48% de aumento y sólo se suspende el 4% que se iba a dar en mayo y otra vez en agosto. Además, la suspensión es sólo para las familias, los aumentos persisten para las empresas. Las actualizaciones del gas en abril (10%), mayo (9%) y junio (7,5%) se mantienen (con el diferimiento del 22% de la factura de invierno al verano). En tanto, el agua seguirá adelante con el aumento del 27% en mayo. Y el aumento en colectivos y trenes ya se aplicó en el primer trimestre, un promedio del 40%. Sólo el subte no subirá a $21 en mayo, pero después de llegar a $19 en abril.

El Gobierno aplanó los precios de gas y electricidad hasta fin de año

El Gobierno aplanó los precios de gas y electricidad hasta fin de año

En tanto, la ayuda de 0,75% que genera la inflación en el cumplimiento de las cuentas fiscales, se debe a que el Gobierno en el Presupuesto previó que un aumento de 1% de inflación por encima de la inflación proyectada (23%) representaría una mejora fiscal de 0,05% del PBI. Si la inflación termina en 38%, como prevé Elypsis, el resultado fiscal mejoraría en 0,75% del PBI.

Se debe a que una mayor inflación arroja un excedente de recaudación de los impuestos nacionales (0,1%), pero elevaría el gasto en prestaciones sociales 0,03% por la fórmula de movilidad e incrementaría 0,001% el gasto en compras del Estado para las políticas de vacunación y alimentarias y una presión al alza en el gasto en subsidios (0,009%).

 El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, aseguró en conferencia de prensa del miércoles pasado, en el anuncio, que el costo fiscal del plan asciende a $9.000 millones

Con todo, el FMI advirtió sobre la caída de la recaudación debido a la recesión (aunque recortó la caída del PBI para este año) y reprogramó las metas fiscales para el segundo y tercer trimestre. Es que los otros dos desvíos adversos en el Presupuesto son la caída en el nivel de actividad (el Presupuesto fue optimista) y un tipo de cambio superior (las retenciones se fijaron en pesos) a los previstos, lo que se está verificando en la realidad.

Para Zelpo, es necesario esperar a los próximos meses, cuando ingresa el monto fuerte de derechos de exportación, antes de afirmar que la recaudación crece menos de lo previsto. En tanto, la ayuda que genera la inflación en el presupuesto también le da al gobierno margen para impulsar el gasto discrecional. “Que no sorprenda con decretos incrementando el gasto”, señaló.

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Economia

La volatilidad de los mercados globales suma más interrogantes a la economía argentina

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Los mercados internacionales son de vital importancia para la Argentina,  para lograr que las empresas y el Estado consigan financiamiento –una opción que por ahora permanece cerrada y que, además, el Gobierno asegura que no necesita luego de auxilio del FMI–, como para sostener el intercambio comercial. Por eso conviene conocer y estar atentos la volatilidad de esas plazas, con mucho movimiento en los últimos tiempos.

Cuando se habla de volatilidad se mide la frecuencia e intensidad de los cambios del precio de un activo y se usa para cuantificar el riesgo de los instrumentos financieros. Desde el plano más psicológico, ayuda a conocer el estado de ánimo de los inversores; es decir, la confianza o el miedo que, finalmente, es lo que prima al momento de tomar decisiones.

Por eso una de las principales variables a tener en cuenta es la volatilidad financiera. Para eso hay un índice: el VIX (Chicago Board Options Exchange Market Volatility Index) que mide las expectativas del mercado de opciones de Chicago.

En momentos en los que hay alta volatilidad, el VIX alcanza una cifra elevada y eso se correlaciona con las caídas de sus índices. Es señal de que en el mercado hay miedo y pesimismo. Cuando el VIX está en los mínimos, es sinónimo de confianza.

Hoy, el indicador está en 12 puntos, pero hay que tener en cuenta que en marzo tuvo picos de 17 y en diciembre pasado tocó los 32. Pero los bajos niveles de volatilidad son el resultado de inversionistas que no están protegiendo sus carteras contra riesgos. Cuando el índice alcanzó niveles bajos en el pasado, poco después llegó la volatilidad.

 Cuando el índice VIX alcanzó niveles bajos en el pasado, poco después llegó la volatilidad

Además, en la economía de Estados Unidos hay un dato a tener en cuenta: la curva de rentabilidad de los bonos (el diferencial en las tasas de retorno de los bonos a tres meses y a diez años) se invirtió por primera vez desde diciembre de 2007. Es un indicador de posible recesión.

En general se espera que la curva tenga una pendiente positiva; es decir, cuánto más largo es el periodo de tiempo, más hay que pagar por la incertidumbre. Pero cuando los inversores piensan que existen riesgos presentes se exigen mayores retornos por los títulos de corto que de largo plazo y por eso la curva se invierte.

Según el FMI, la economía estadounidense crecerá un 2,3% este año y un 1,8% en 2020. Pero eso se contrarresta con los datos y rendimientos en el mercado financiero ya que podría haber una relación entre los rendimientos de bonos y la actividad de la economía real. Como ocurrió antes de las recesiones de 1981, 1991 y 2001, donde la curva de bonos se invirtió. También sucedió en el 2006, pero con dos años de anticipación a la crisis del 2008.

Cómo se relaciona esto con la Argentina y por qué importa 

Econviews, la consultora de Miguel Kiguel, elabora un índice de condiciones financieras (ICF) que tiene como objetivo resumir el estado de las finanzas y ver su impacto en los niveles de actividad financiera y económica.

El ICF es la suma de dos subíndices. Por un lado, el que toma las condiciones financieras que enfrenta la economía argentina en el plano local, mediante diez variables. Por el otro, el subíndice de condiciones externas, con el peso financiero del plano internacional, también con diez ítems.

 La economía argentina siempre creció de forma sostenida cuando las condiciones financieras mejoraron y permanecieron en zona de confort por un lapso prolongado

Valores más bajos o negativos del ICF reflejan que el conjunto de variables seleccionadas indican un deterioro en las condiciones financieras prevalecientes. Por lo tanto, a menores valores del índice, mayor es el nivel de estrés financiero.

En marzo las condiciones financieras locales volvieron a caer y marcaron el peor registro en la era Macri. Exhiben el mayor nivel de estrés desde que Cambiemos está en el poder y sufrieron ese mes la segunda mayor caída mensual, algo menor que la de septiembre pasado cuando el tipo de cambio saltó en forma abrupta. El deterioro mensual se explicó sobre todo por una suba del riesgo político, una mayor depreciación esperada y un nuevo aumento del riesgo país.

Las Condiciones Externas tuvieron su tercera mejora mensual consecutiva. El principal hito del mes fue la confirmación de la Fed de no mover las tasas este año frente a síntomas de debilidad económica de EEUU. Esto favoreció a la liquidez global y en especial a los mercados emergentes.

 La economía argentina se encuentra frente a un futuro poco claro, con un riesgo país que tocó un nuevo máximo desde 2014 (854 puntos básicos) y un frente electoral polarizado que genera incertidumbre y riesgo en los mercados

Una conclusión importante de este indicador es que la economía argentina siempre creció de forma sostenida cuando las condiciones financieras mejoraron y permanecieron en zona de confort por un lapso prolongado.

Desde el punto de vista económico, Argentina se encuentra frente a un futuro poco claro, con un riesgo país que tocó un nuevo máximo desde 2014 (854 puntos básicos) y un frente electoral polarizado que genera incertidumbre y riesgo en los mercados.

Mientras EEUU enfrenta datos contradictorios entre estimaciones del crecimiento y los ánimos del mercado que no son optimistas, el país parece estar a la deriva con falta de confianza en sus ciudadanos y una importante recesión económica.

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