Connect with us

Economia

El Gobierno pagó un alto costo para frenar al dólar y se esperan nuevas pulseadas

Publicado

on

Recién el viernes hubo respiro financiero, después del arranque negro de marzo. El dólar retrocedió casi 1,5 pesos, tras haber trepado 8,5% en las primeras tres jornadas hábiles del mes. Pero conseguir ese resultado tuvo un elevado costo: nada menos que diez puntos de aumento de la tasa de interés de referencia, que volvió al 60% en la segunda licitación de Leliq del día que realizó el Banco Central.

El nuevo incremento de tasas, luego de la baja que se produjo en enero, genera varios impactos. Uno de ellos es sobre la actividad real y el costo de financiamiento. Es probable que la recuperación de la economía, tras haber tocado un piso en el primer bimestre, demore más de lo previsto.

Pero además, subir diez puntos la tasa le sale una fortuna al Banco Central. Si los rendimientos quedaran en ese nivel, considerando que hay casi un billón de Leliq emitidas, tendría un costo adicional de $ 100.000 millones sólo por pago de intereses en un año. El equivalente a nada menos que USD 2.500 millones. Por supuesto que los rendimientos pueden bajar, pero está por verse a qué ritmo.

Puesto de otro modo: la exigencia del FMI de no utilizar reservas para ponerle un freno al tipo de cambio termina siendo tanto o más costosa porque el equilibrio se consigue con aumentos estratosféricos de la tasa de interés. ¿Será un tema que planteará el ministro Nicolás Dujovne en la reunión con la titular del FMI, Christine Lagarde en Washington esta semana? Es probable, pero será difícil que el Fondo se mueva de su postura inflexible: no financiar la salida de capitales con el dinero que presta.

Lo sucedido desde mediados de febrero demostró que la economía no está en condiciones de soportar baja de las tasas y del dólar simultáneamente. Ese “veranito financiero”, marcado por aquel comportamiento, ni siquiera duró todo el verano.

La expectativa del ministerio de Hacienda es que los dólares de la cosecha empujen nuevamente al tipo de cambio hasta el piso de la banda y le permita al Central volver a comprar dólares. Según los cálculos que dejaron trascender a fines de la semana, serían unos USD 25.000 millones entre maíz, soja y el remanente de la cosecha de trigo. No sólo esas divisas deberían contener la cotización del dólar, sino que además empujarían la recuperación de la economía a partir de abril.

 El ingreso de dólares para la cosecha de soja ayudará para estabilizar el mercado o incluso hacer bajar el dólar al piso de la banda en los próximos dos meses. Pero casi todo el mundo espera nuevas pulseadas cambiaras más cerca de las elecciones

Pero aún cuando se cumpla este escenario favorable, a partir de una importante cosecha luego de la tremenda sequía de 2018, todavía es muy prematuro pensar que la calma está asegurada. Al contrario, si en algo coinciden bancos, analistas y hasta el propio equipo económico, es que hay nuevas pulseadas cambiarias por delante.

La incertidumbre electoral es tan grande que, si hay algo seguro, es que la demanda de dólares crecerá con el paso de los meses. No hay que esperar a octubre. Ya en la previa a las PASO la inquietud por la marcha electoral será enorme. Las tasas de interés seguramente tendrán que ser cada vez más altas para atenuar la dolarización y por ende el costo que deberá pagar el Central para absorber pesos vía Leliq, tal como sucedió en los últimos días.

También hay dudas sobre el esquema que tendrá el Tesoro para vender dólares. El FMI lo obligará a disponer de esas divisas a través de un esquema muy restrictivo: deberán ser licitaciones diarias, anunciadas con antelación y por montos predefinidos. Sería unos USD 50 millones por día que se empezarían a ofrecer en el mercado desde mediados de mayo.

Este sistema deja virtualmente desnudo al Gobierno en caso de un nuevo episodio de turbulencia cambiaria. En su momento lo sufrió Luis  “Toto” Caputo, primero como ministro de Finanzas y luego al frente del BCRA.

La imposibilidad de salir de ese corset dispuesto por el Fondo generó la fuerte devaluación de agosto. Y cuando el funcionario decidió salir a vender más dólares de lo que se había negociado para aquietar la corrida, desde Washington pidieron su renuncia. Fue la condición para firmar el segundo acuerdo por más dólares y con desembolsos acelerados.

¿Quién saldrá a “ponerle el pecho” al dólar a partir de julio? En ese momento ya se habrá liquidado el grueso de la cosecha y el Tesoro tiene fuertes limitaciones para vender. Pero será espera que el tercer trimestre la demanda de dólares crezca en forma sustancial.

 En Wall Street empezaron a tomar nota de Roberto Lavagna como el tercero en discordia en la puja electoral. “Es muy bueno que dos opciones razonables tengan el 60% de los votos, es un dato positivo para los bonos”, dijo Walter Molano, de BCP Securities

¿Pedirá Dujovne al Fondo que el Banco Central pueda usar dólares en la previa electoral? ¿O tal vez que se achique el ancho de la banda cambiaria -actualmente 30%- para activar una intervención más rápida? Son todas opciones lógicas, pero que por ahora chocaron con la inflexibilidad de los burócratas del FMI.

En Wall Street siguen con lógica preocupación la situación de la Argentina, pero todavía no se mueven del escenario que ven como más probable: la victoria de Mauricio Macri. Informes de bancos de inversión como Barclays, Nomura, y Citi, calificadoras de riesgo como Fitch y otros reportes siguen considerando que las chances de reelección se mantienen firmes.

Sin embargo, la debilidad del peso y de los bonos parece indicar lo contrario. Los deteriorados precios de los activos argentinos indican que los temores a un cambio de este “escenario base” están creciendo.

Walter Molano, director de BCP Securities y un analista que hace más de 25 años visita la Argentina, es uno de los primeros que empezó a tomar nota de la “tercera opción” que aparece en la política argentina. Y según él se trata de un impacto muy positivo.

Ahora tenemos dos candidatos, Macri y Roberto Lavagna, con chances de ganar. Con cerca del 60% de los votos son dos opciones que aseguran una política económica razonable. Por eso -continuó Molano en un llamado telefónico con clientes- considero que es muy buen momento para comprar deuda argentina, no hay ninguna inversión mejor en mercados emergentes”, señaló en una conference call.

Es probable que este tipo de consideraciones se vuelvan contagiosas en las próximas semanas. La existencia de dos alternativas, y no ya una, capaz de terminar con el fantasma de un regreso de Cristina Kirchner, resultaría sumamente atractiva para los mercados. Pero dependerá hasta dónde pueda crecer en los próximos 60 días la candidatura de un Lavagna que se sube al ring para quebrar la polarización extrema que domina la vida económica y política de la Argentina.

Advertisement

Economia

La compra de dólares para ahorro y viajes volvió a caer en abril

Publicado

on

Si bien en un año electoral, y en particular en el actual, donde se asiste a un cuadro de “sorpresas” y por tanto creciente incertidumbre política, es muy común la tendencia de las personas físicas, como de las empresas, con capacidad de ahorro a comprar dólares “hasta que aclare”, una vez más el balance cambiario del Banco Central registró en abril una notable disminución en comparación con un año atrás, pese a cierto impulso respecto de marzo.

En abril, los clientes de entidades compraron en el mercado de cambios USD 932 millones, mientras que el Tesoro Nacional y el conjunto de entidades autorizadas ofertaron USD 600 millones y USD 332 millones, respectivamente”, sintetizó el informe mensual de la autoridad monetaria, en términos netos.

 Las compras netas de las personas humanas descendió 35% respecto a un año antes, mientras que las de empresas e inversores institucionales se contrajo 36%, informó el Banco Central

Se trata de valores apreciablemente inferiores a los de un año antes, al parecer por la concurrencia de diversos factores, entre los que se destacan:

1. La capacidad de ahorro de los trabajadores de medianos y altos ingresos, como la de las empresas, es singularmente menor. En el primer caso, por la caída en términos reales, ante una tasa de inflación que se aceleró a más del 55% en los últimos 12 meses; y en el segundo por la intensificación de la recesión;

2. El salto de la paridad cambiaria en más de 113% redujo ostensiblemente la posibilidad de sostener el ritmo de compras de un año antes, cuando se anticipó el proceso de redolarización de carteras, el cual comenzó a intensificarse en mayo con el desvío de las rentas en pesos obtenidas con las colocaciones a plazo fijo;

3. La alta tasa de interés de referencia del mercado también actuó como desincentivopara algunos ahorristas que no esperan que se repita por segundo año consecutivo una devaluación del peso con la observada en la primera mitad del año anterior.

Destaca el informe del Central de abril: “las personas humanas, que básicamente demandan moneda extranjera para atesoramiento y viajes al exterior, compraron de forma neta USD 1.500 millones, monto que mostró un descenso de 35% respecto a las de abril de 2018, aunque se observó un incremento de unos USD 450 millones en comparación con el mes previo”.

Esas adquisiciones se estimó que se desagregaron en USD 1.070 millones para ahorro, y USD 400 millones para hacer frente a pagos de gastos de viajes al exterior.

Necesidades de pesos para transacciones básicas

En una economía con altas tasas de inflación y de los tipos de interés, y apreciable caída de los ingresos reales de los trabajadores y empresas no sorprendió que la cantidad de individuos que vendieron dólar billete en el mercado de cambios se mantuviera elevada: totalizó 645.000, cifra que disminuyó con respecto al mes previo, luego de tres meses de aumento, pero que significó un incremento de 66% con respecto al total de un año antes.

Y si bien el número de individuos que compraron billetes se elevó a 1.090.000 creció tanto con respecto al mes previo como en términos interanuales, 18% y 30%, respectivamente, el promedio de  operación por persona se redujo a USD 1.568, un 40,3% en el caso de las compras brutas; y a USD 941 en las ventas, 37,1%, en el de las ventas.

 El promedio de compras por parte de las personas humanas se redujo en un año a USD 1.568 y el de las ventas de 941 dólares

También los inversores institucionales, como fondos de inversión, de pensiones, de cobertura, compañías de seguros y otras personas jurídicas, tanto residentes como no residentes, registraron una clara disminución de las operaciones respecto de un año antes, pasaron de USD 1.610 millones a USD 1.030 millones.

Si bien la aproximación a las elecciones primarias invita a quienes tienen posiciones excedentes en pesos a posicionar una parte en dólares, se estima en el mercado que no alcanzaría la entidad que en monto, como en cantidad de personas, tuvo en el pasado, por la fuerte devaluación del peso.

Seguir leyendo

Economia

El 70% de los consumidores compró los productos de “Precios Cuidados” en los últimos tres meses

Publicado

on

El dato surge de un estudio de la consultora Kantar Worldpanel. A su vez, los artículos que se incorporaron al plan tuvieron un crecimiento en volumen del 22% respecto del primer trimestre del año pasado, cuando no estaban incluidos. La firma le adelantó a Infobae que el consumo de abril cayó 7% interanual

Seguir leyendo

Economia

Por la recesión se atenuó el traslado a precios de la devaluación

Publicado

on

Con los datos de inflación en el canal mayorista, y en el segmento de la construcción, el Indec completó el set habitual de los índices que más mira el mercado, porque en el caso del Índice de Precios al Consumidor se lo toma como referencia para medir la capacidad de compra de los salarios, y también para ajustar otros precios, como los alquileres, y también desde hace un tiempo para las cuotas de los créditos hipotecarios ajustables; en el de los mayoristas porque anticipa el comportamiento esperado en la mitad, aproximadamente del IPC, la otra depende de servicios y precios regulados por el gobierno de turno; y el costo de la construcción la demanda de inversión.

Así, mientras que entre abril de 2017 e igual mes de 2018, cuando aún no se había desatado la corrección abrupta que acusó la devaluación del peso en los meses posteriores, hasta septiembre, se observaba una notable paridad en el ritmo de los precios, como del impacto de la suba del tipo de cambio, con un traslado (pass through) entre 74% y 85%; un año después se registró un singular desacople.

Naturalmente, en todos los casos, influye notablemente la variación del tipo de cambio, tanto porque en la estructura de producción se observa un alto componente de insumos y partes, como de tecnología, importados; como en el caso del agro por la alternativa exportadora; como en la demanda de bienes de consumo final y inversión, también existe un importante presencia relativa de bienes procedentes del resto del mundo.

 Entre abril de 2017 y 2018 el traslado a precios de la devaluación fue del 74% al 85%; un año después esa proporción se achicó a un rango de 35% a 64 por ciento

Eso hace que cuando los precios promedio de la economía, como el de inflación que se sintetiza en la variación del Índice de Precios al Consumidor, y también al por mayor, se mueven a una velocidad superior al tipo de cambio muchos economistas comienzan a inquietarse, porque ven esa brecha un atraso, o apreciación del peso, que tarde o temprano tenderá a corregirse, con efectos no deseados, como el deterioro del poder de compra de los salarios.

Mientras que, por el contrario, cuando es la cotización del dólar en pesos la que se anticipa (overshooting), mejora la capacidad competitiva de la producción nacional con el exterior, y deja espacio para que se desacelere la inflación.

Sin embargo, en los últimos 12 meses los índices de precios del Indec tuvieron aceleraciones muy dispares, lideradas por los mayoristas donde el efecto de la devaluación es más decisiva sobre los valores de lista de los bienes transables con el resto del mundo, que en el caso del IPC o del costo de la construcción, donde gravitan otros factores, como los servicios públicos y privados, y también el poder de compra de los salarios y el nivel de las tasas de interés.

 En los últimos 12 meses los índices de precios del Indec tuvieron aceleraciones muy dispares, lideradas por los mayoristas donde el efecto de la devaluación es más decisiva sobre los valores de lista de los bienes transables con el resto del mundo, que en el caso del IPC o del costo de la construcción, donde gravitan otros factores

El resultado en ese caso arroja un pass through notablemente amortiguado entre 22 y 25 puntos porcentuales, en los casos del IPC y del IPIM, y 38 puntos en el del costo de la construcción, porque el promedio de los precios subió entre uno y dos tercios de la tasa de devaluación del peso.

Ese fenómeno puede atribuirse fundamentalmente al efecto de la recesión, en particular en la industria y la construcción, por el efecto de pinzas que sobre la demanda final provocan la política de altas tasas de interés para desalentar la compra de dólares y la caída del salario real.

Si esa fuera la interpretación correcta del mercado, entonces cabe esperar que cuando en algún momento llegue la cíclica recuperación del consumo, los precios que están contenidos tenderán a recuperar el atraso, para que las empresas puedan volver a obtener la rentabilidad histórica y reiniciar un proceso de inversión.

 Algunos economistas observan precios contenidos que podrían acelerarse cuando comience a reactivarse la demanda final

En cambio, también puede leerse como que el mercado cambiario se anticipó (overshooting), previendo que en un año electoral el Gobierno iba a utilizar todas las herramientas a su alcance para que se estabilice la cotización del dólar, apenas subió un 5% en 7 meses, para posibilitar que tras una aceleración de la inflación, se inicie un claro proceso de desaceleración, como el que se insinuó en abril y que podría intensificarse este mes de mayo.

En ese caso, no son pocos los economistas los que alertan en el riesgo de generar un nuevo atraso cambiario que provoque el debilitamiento de las exportaciones e incentive la demanda de importaciones, más aún si se consolida un escenario externo donde la guerra comercial entre los EEUU y China está derivando en la baja sostenida de los precios de las materias primas, principal fuente de divisas de la economía argentina.

Seguir leyendo

#CLANfmOk

Tendencias