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Economia

El BID culpó al Gobierno nacional por la demora en el préstamo para el fideicomiso de PPP

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La pelea por el préstamo de u$s900 millones que la Casa Rosda solicitó al Banco Interamericano de Desarrollo ( BID) para salvar a las obras adjudicadas con contratos de Participación Público Privadas ( PPP) dejó expuestas las diferencias entre el Ejecutivo y el ente multilateral.

Los forcejeos incluyeron mails de reproche por el retraso de las autoridades nacionales en tomar una serie de medidas relacionadas con los proyectos. El Banco multilateral de crédito definiría esta semana nueva fecha para una visita al país

El BID Invest, brazo corporativo del banco, tenía previsto aprobar un crédito el 30 de abril para la construcción de los seis corredores viales ubicados en la zona núcleo, pero lo cierto es que el giro está demorado y difícilmente podría concretarse antes del 30 de mayo, por lo que los proyectos siguen parados y los empresarios ya se resignaron a esperar a la próxima administración para una eventual reactivación.

A eso se le suma el hecho de que el FMI cuestiona la iniciativa porque considera que es deuda encubierta, como explicó BAE Negocios el martes. Por eso se frenaron las tandas siguientes de licitaciones que iban a realizarse con esa modalidad. Pero además hubo roces entre el banco multilateral y el Gobierno porque en el Ejecutivo aún no tomaron una serie de medidas que permitiría destrabar el desembolso, una de las pocas fuentes de dólares frescos que quedan abiertas.

BAE Negocios pudo acceder a un email que recibieron las Unión Transitorias de Empresas (UTE) de parte del BID Invest al momento de cancelar una visita que tenían planeada para la semana pasada.

“Les informamos que a la fecha las decisiones que esperábamos sean tomadas por el gobierno argentino en torno a detalles de la debida diligencia del proyecto de referencia NO HAN SIDO TOMADAS AÚN”, reza el correo, que por las mayúsculas utilizadas deja entrever cierto enojo con la administración de Mauricio Macri.

“Dicho lo anterior, les comunicamos que la misión que estaba planeada para la próxima semana HA SIDO SUSPENDIDA hasta nueva orden”, continúa la misiva, al tiempo que aclara que desde el organismo esperan “que en el transcurso de la próxima semana podamos definir cuándo esta misión se realizaría”.
“Gracias por su comprensión”, concluye el mensaje que también fue reenviado a funcionarios del BID.

La nota del banco multilateral contradice las versiones que había hecho circular el Gobierno, que ponían el foco en un supuesto retraso de las empresas para entregar la información de los proyectos.

En el Ejecutivo señalan que resta la aprobación por parte de los directorios de los bancos que aportarán el dinero. En rigor al BID Invest se le pidieron u$s900 millones, pero el número final que entregaría sería entre u$s200 y u$s500 millones, según las fuentes consultadas. Y habría aportes de entidades estatales como el banco Nación y el BICE.

“El problema es que con este riesgo país, la tasa del préstamo es imposible y nadie acepta hacerse cargo. La diferencia de tasa por incremento del riesgo país le corresponde por pliego a la Nación”, advirtió un hombre del sector consultado por BAE Negocios.

Por lo pronto, en el rubro se preparan para enviar una carta a los funcionarios nacionales para ver si consiguen algún tipo de reacción, aunque también reconocen que “un cambio de Gobierno no garantiza crecimiento”.

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Economia

La compra de dólares para ahorro y viajes volvió a caer en abril

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Si bien en un año electoral, y en particular en el actual, donde se asiste a un cuadro de “sorpresas” y por tanto creciente incertidumbre política, es muy común la tendencia de las personas físicas, como de las empresas, con capacidad de ahorro a comprar dólares “hasta que aclare”, una vez más el balance cambiario del Banco Central registró en abril una notable disminución en comparación con un año atrás, pese a cierto impulso respecto de marzo.

En abril, los clientes de entidades compraron en el mercado de cambios USD 932 millones, mientras que el Tesoro Nacional y el conjunto de entidades autorizadas ofertaron USD 600 millones y USD 332 millones, respectivamente”, sintetizó el informe mensual de la autoridad monetaria, en términos netos.

 Las compras netas de las personas humanas descendió 35% respecto a un año antes, mientras que las de empresas e inversores institucionales se contrajo 36%, informó el Banco Central

Se trata de valores apreciablemente inferiores a los de un año antes, al parecer por la concurrencia de diversos factores, entre los que se destacan:

1. La capacidad de ahorro de los trabajadores de medianos y altos ingresos, como la de las empresas, es singularmente menor. En el primer caso, por la caída en términos reales, ante una tasa de inflación que se aceleró a más del 55% en los últimos 12 meses; y en el segundo por la intensificación de la recesión;

2. El salto de la paridad cambiaria en más de 113% redujo ostensiblemente la posibilidad de sostener el ritmo de compras de un año antes, cuando se anticipó el proceso de redolarización de carteras, el cual comenzó a intensificarse en mayo con el desvío de las rentas en pesos obtenidas con las colocaciones a plazo fijo;

3. La alta tasa de interés de referencia del mercado también actuó como desincentivopara algunos ahorristas que no esperan que se repita por segundo año consecutivo una devaluación del peso con la observada en la primera mitad del año anterior.

Destaca el informe del Central de abril: “las personas humanas, que básicamente demandan moneda extranjera para atesoramiento y viajes al exterior, compraron de forma neta USD 1.500 millones, monto que mostró un descenso de 35% respecto a las de abril de 2018, aunque se observó un incremento de unos USD 450 millones en comparación con el mes previo”.

Esas adquisiciones se estimó que se desagregaron en USD 1.070 millones para ahorro, y USD 400 millones para hacer frente a pagos de gastos de viajes al exterior.

Necesidades de pesos para transacciones básicas

En una economía con altas tasas de inflación y de los tipos de interés, y apreciable caída de los ingresos reales de los trabajadores y empresas no sorprendió que la cantidad de individuos que vendieron dólar billete en el mercado de cambios se mantuviera elevada: totalizó 645.000, cifra que disminuyó con respecto al mes previo, luego de tres meses de aumento, pero que significó un incremento de 66% con respecto al total de un año antes.

Y si bien el número de individuos que compraron billetes se elevó a 1.090.000 creció tanto con respecto al mes previo como en términos interanuales, 18% y 30%, respectivamente, el promedio de  operación por persona se redujo a USD 1.568, un 40,3% en el caso de las compras brutas; y a USD 941 en las ventas, 37,1%, en el de las ventas.

 El promedio de compras por parte de las personas humanas se redujo en un año a USD 1.568 y el de las ventas de 941 dólares

También los inversores institucionales, como fondos de inversión, de pensiones, de cobertura, compañías de seguros y otras personas jurídicas, tanto residentes como no residentes, registraron una clara disminución de las operaciones respecto de un año antes, pasaron de USD 1.610 millones a USD 1.030 millones.

Si bien la aproximación a las elecciones primarias invita a quienes tienen posiciones excedentes en pesos a posicionar una parte en dólares, se estima en el mercado que no alcanzaría la entidad que en monto, como en cantidad de personas, tuvo en el pasado, por la fuerte devaluación del peso.

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Economia

El 70% de los consumidores compró los productos de “Precios Cuidados” en los últimos tres meses

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El dato surge de un estudio de la consultora Kantar Worldpanel. A su vez, los artículos que se incorporaron al plan tuvieron un crecimiento en volumen del 22% respecto del primer trimestre del año pasado, cuando no estaban incluidos. La firma le adelantó a Infobae que el consumo de abril cayó 7% interanual

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Economia

Por la recesión se atenuó el traslado a precios de la devaluación

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Con los datos de inflación en el canal mayorista, y en el segmento de la construcción, el Indec completó el set habitual de los índices que más mira el mercado, porque en el caso del Índice de Precios al Consumidor se lo toma como referencia para medir la capacidad de compra de los salarios, y también para ajustar otros precios, como los alquileres, y también desde hace un tiempo para las cuotas de los créditos hipotecarios ajustables; en el de los mayoristas porque anticipa el comportamiento esperado en la mitad, aproximadamente del IPC, la otra depende de servicios y precios regulados por el gobierno de turno; y el costo de la construcción la demanda de inversión.

Así, mientras que entre abril de 2017 e igual mes de 2018, cuando aún no se había desatado la corrección abrupta que acusó la devaluación del peso en los meses posteriores, hasta septiembre, se observaba una notable paridad en el ritmo de los precios, como del impacto de la suba del tipo de cambio, con un traslado (pass through) entre 74% y 85%; un año después se registró un singular desacople.

Naturalmente, en todos los casos, influye notablemente la variación del tipo de cambio, tanto porque en la estructura de producción se observa un alto componente de insumos y partes, como de tecnología, importados; como en el caso del agro por la alternativa exportadora; como en la demanda de bienes de consumo final y inversión, también existe un importante presencia relativa de bienes procedentes del resto del mundo.

 Entre abril de 2017 y 2018 el traslado a precios de la devaluación fue del 74% al 85%; un año después esa proporción se achicó a un rango de 35% a 64 por ciento

Eso hace que cuando los precios promedio de la economía, como el de inflación que se sintetiza en la variación del Índice de Precios al Consumidor, y también al por mayor, se mueven a una velocidad superior al tipo de cambio muchos economistas comienzan a inquietarse, porque ven esa brecha un atraso, o apreciación del peso, que tarde o temprano tenderá a corregirse, con efectos no deseados, como el deterioro del poder de compra de los salarios.

Mientras que, por el contrario, cuando es la cotización del dólar en pesos la que se anticipa (overshooting), mejora la capacidad competitiva de la producción nacional con el exterior, y deja espacio para que se desacelere la inflación.

Sin embargo, en los últimos 12 meses los índices de precios del Indec tuvieron aceleraciones muy dispares, lideradas por los mayoristas donde el efecto de la devaluación es más decisiva sobre los valores de lista de los bienes transables con el resto del mundo, que en el caso del IPC o del costo de la construcción, donde gravitan otros factores, como los servicios públicos y privados, y también el poder de compra de los salarios y el nivel de las tasas de interés.

 En los últimos 12 meses los índices de precios del Indec tuvieron aceleraciones muy dispares, lideradas por los mayoristas donde el efecto de la devaluación es más decisiva sobre los valores de lista de los bienes transables con el resto del mundo, que en el caso del IPC o del costo de la construcción, donde gravitan otros factores

El resultado en ese caso arroja un pass through notablemente amortiguado entre 22 y 25 puntos porcentuales, en los casos del IPC y del IPIM, y 38 puntos en el del costo de la construcción, porque el promedio de los precios subió entre uno y dos tercios de la tasa de devaluación del peso.

Ese fenómeno puede atribuirse fundamentalmente al efecto de la recesión, en particular en la industria y la construcción, por el efecto de pinzas que sobre la demanda final provocan la política de altas tasas de interés para desalentar la compra de dólares y la caída del salario real.

Si esa fuera la interpretación correcta del mercado, entonces cabe esperar que cuando en algún momento llegue la cíclica recuperación del consumo, los precios que están contenidos tenderán a recuperar el atraso, para que las empresas puedan volver a obtener la rentabilidad histórica y reiniciar un proceso de inversión.

 Algunos economistas observan precios contenidos que podrían acelerarse cuando comience a reactivarse la demanda final

En cambio, también puede leerse como que el mercado cambiario se anticipó (overshooting), previendo que en un año electoral el Gobierno iba a utilizar todas las herramientas a su alcance para que se estabilice la cotización del dólar, apenas subió un 5% en 7 meses, para posibilitar que tras una aceleración de la inflación, se inicie un claro proceso de desaceleración, como el que se insinuó en abril y que podría intensificarse este mes de mayo.

En ese caso, no son pocos los economistas los que alertan en el riesgo de generar un nuevo atraso cambiario que provoque el debilitamiento de las exportaciones e incentive la demanda de importaciones, más aún si se consolida un escenario externo donde la guerra comercial entre los EEUU y China está derivando en la baja sostenida de los precios de las materias primas, principal fuente de divisas de la economía argentina.

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