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Economia

Massa ahora apuesta a reflotar el préstamo repo de bancos internacionales para blindar reservas

La sequía le puso techo a los dólares que pueden entrar por la soja. Con el riesgo país cayendo por debajo de los 1900 puntos vio la oportunidad de retomar las negociaciones con bancos privados por un crédito repo.

Corría agosto y con el riesgo país arriba de los 2.800 puntos básicos, la apelación de Massa a los bancos para que lo ayudaran a llegar con la meta de reservas internacionales del FMI caía en saco vacío. Esos niveles de riesgo soberano no son para crédito con el sector privado. En efecto, el único crédito externo que consiguió el país en los últimos años fue de organismos multilaterales y, más puntualmente el FMI.

 

Pasaron los meses, se ordenaron parcialmente las variables macro, el riesgo país cedió debajo de los 2000 puntos básicos y, con el rally de bonos y acciones de la semana pasada, cuando el riesgo soberano cruzó los 1900 puntos Massa vio lo que él denominó “una ventana de oportunidad”. Si comprimía suficientemente el riesgo país, tendría la posibilidad de retomar las negociaciones con bancos privados para que volvieran a darle crédito al Tesoro en la forma de un crédito Repo. Además, podría frenar la corrida de los dólares paralelos, controlar la brecha y allanarles el camino a las empresas argentinas para conseguir financiamiento externo a menores tasas de interés.

Entonces ideó esta recompra de bonos del Tesoro cuyos efectos de mediano plazo están por verse, pero el objetivo es claro: mejorar los indicadores financieros para conseguir más financiamiento. Desendeudarse por un lado para poder apalancarse por el otro.

Lejos quedó el riesgo país de poder plantear un regreso al mercado internacional de deuda, para eso se requieren cifras menores a los 700 puntos. Al cierre de la rueda, el riesgo soberano había caído a 1807 puntos básicos, incluso si al principio de la jornada la compresión llegó a los 1702 puntos.

 

La consultora Analytica entendió la movida como “más pragmatismo para atraer nuevos dólares”. Las divisas que entran y salen del país lo hacen por dos canales: la cuenta corriente -que incluye la balanza comercial de bienes y la de servicios- y la cuenta financiera -por la que pasan las inversiones y los préstamos. Por el lado del comercio exterior, la sequía complicó las exportaciones y ya el Gobierno tiene cerrada la canilla para las importaciones al nivel esencial, incluso si para la consultora, en abril podría haber un incremento en la liquidación de soja si el Gobierno lanza un dólar-soja 3. Por el lado de los servicios y en particular por el lado del turismo, la consultora de Ricardo Delgado apunta que no será simpático sumar más restricciones en un año electoral. Así, para Analytica el pragmatismo se concentrará en la cuenta financiera.

 

“El FMI en 2023 será, en cuanto a la acumulación de reservas internacionales netas, al menos tan exigente como el año pasado. El compromiso es acumular U$S 4.800 millones, apenas U$S 200 millones por debajo de 2022. ¿Será posible? Bajo nuestras estimaciones, aun las más optimistas, el ministro Massa necesitará contar con un nuevo as bajo la manga para lograr el resultado”, advirtieron en Analytica.

 

En esta clave de pragmatismo se pueden leer el swap con China y la discusión con el FMI para que revise la meta de reservas del 2023 ya que el año pasado la guerra en Ucrania generó un impacto negativo por 5.200 millones de dólares. Y también en esta clave está el sorpresivo anuncio de Massa, que el mercado recibió con euforia por los bonos y llevó a una fuerte toma de ganancias en las acciones que hicieron caer 8,5% el Merval.

 

Es que además, el efecto derrame de una mejora de los indicadores bursátiles puede favorecer a las empresas más grandes para que tomen crédito externo con el que sostener su nivel de inversiones y de producción. Así como también, tener impactos de segunda ronda sobre la capacidad creditica del sector público.

En efecto, en Economía confirmaron a LPO que el Gobierno aspira a la compresión de tasas de interés para poder atraer Repos, esto es préstamos de liquidez de corto plazo por parte de bancos a los que se les entregan bonos en garantía, como los que había hasta 2019. De ser así, Massa podría conseguir más dólares para capear el 2023 que los que sacrifica para rescatar deuda. Incluso contaría con liquidez para seguir recomprando bonos baratos para despejar dudas.

Seguramente se puede plantear que mejor que usar 1000 millones para la recompra de deuda es usarlos para asegurar insumos para la industria, y tendría que decirte que sí, pero no sé si con esa cifra hacés una diferencia sobre el nivel de actividad. Tal vez la opción fue poner huevos en distintas canastas para intentar mejorar también el frente financiero en el que quizás con relativamente poco dinero se podían mejorar mucho los indicadores bursátiles

Sobre este punto, el economista y director de EPyCA, Martín Kalos, explicó a LPO que el de hoy fue un anuncio rodeado de inespecificidad, configurado más como un golpe de efecto para un cambio de expectativas que un programa de política económica. En efecto, el Gobierno dijo 1.000 millones de dólares, pero no se puso un plazo para hacer la recompra, lo que hace pensar más bien en una política de precio sostén de los bonos. Solo indicó que al Banco Central le dio luz verde por 100 millones de dólares para la primera rueda.

Massa ahora apuesta a reflotar el préstamo repo de bancos internacionales para blindar reservas

 

“No sé si conseguirán un Repo, pero les están diciendo al mercado ‘Mirá, quiero hacer esto’. Como negocio financiero es muy bueno porque no solo le abren la puerta a ese negocio, sino que le están dando la señal al mercado de que hay una oportunidad de compra. Eso te levanta el precio de los bonos y es una señal de estabilización. Hay sectores que estaban esperando una señal para entrar, lo que mejora los indicadores financieros. Seguramente se puede plantear que mejor que usar 1000 millones para la recompra de deuda es usarlos para asegurar insumos para la industria, y tendría que decirte que sí, pero no sé si con esa cifra hacés una diferencia sobre el nivel de actividad. Tal vez la opción fue poner huevos en distintas canastas para intentar mejorar también el frente financiero en el que quizás con relativamente poco dinero se podían mejorar mucho los indicadores bursátiles. Yo me inclino naturalmente por apostar a la economía real, pero me parece una decisión de política económica que puede tener buenos resultados”, dijo Kalos.

Por su parte, Nicolás Pertierra, economista en jefe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz, dijo a este medio que la recompra de pasivos “Es una buena forma de aprovechar recursos para distintos frentes en simultáneo: mejorar la paridad de los bonos, reducir vencimientos a futuro y también está impactando en una baja en el precio del dólar MEP y contado con liquidación. La baja en el MEP y CCL es bastante relevante. Y es una forma más virtuosa que las intervenciones anteriores, que implicaron 2.500 millones de dólares y no mejoraron la paridad de los bonos. De acá a 2025 inclusive, si reparten las compras entre GD29 y GD30 también se reducen los vencimientos en 600 millones. Así que tiene un efecto a futuro importante también. En 2026 ya lo recuperaste”, dijo.

 

La baja en el MEP y CCL es bastante relevante. Y es una forma más virtuosa que las intervenciones anteriores, que implicaron 2.500 millones de dólares y no mejoraron la paridad de los bonos. Es una apuesta fuerte porque muchas veces analistas sugieren este tipo de operaciones pero muchas veces es difícil ponerle la decisión política

 

Además, consideró que: “Es una apuesta fuerte porque muchas veces analistas sugieren este tipo de operaciones pero muchas veces es difícil ponerle la decisión política”. Y aclaró que “Al margen de si gusta o no la medida, me parece que ayuda. Lo mismo que el dólar soja: una medida concreta, con un fin específico que se buscaba y se cumplió” y señaló que en su opinión el ministro va a tener que continuar con medidas poco ortodoxas y variopintas porque va a haber que absorber el impacto de la sequía desde muchos frentes, cuyo costo estimó: “serán cerca de 10.000 millones de dólares”.

Finalmente, Pertierra explicó que: “Los repo son un recurso más para transitar el 2023 y aguantar el impacto de la sequía, no son ninguna solución estructural. Pero para encarar un año que pinta bastante complicado de arranque, pueden sumar algún poroto más. Lo mismo que licitaciones de 5G u otros eventos puntuales. Todo va a servir para transcurrir el 2023 sin saltos abruptos pero no va a alcanzar para un crecimiento como el 2022, probablemente sea una economía menos dinámica pero apostando a capitalizar algo de estabilidad si la consigue”.

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