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“La carta del fútbol como vida o muerte ya no la tengo más en el mazo”

La dura experiencia de la enfermedad, su reacción y el impacto emocional; el miedo a la muerte, el retiro y sus nuevos sueños en una entrevista imperdible.

La fecha de nacimiento para una persona es muy importante pero hay otras que adquieren relevancia debido a que establecen una especie de bisagra. Un antes y un después. A Federico Domínguez le sucedió esto, porque después de padecer un cáncer de colon considera que la fecha en que se llevó a cabo su operación representa el inicio de una nueva vida.

¿Volviste a nacer después de la intervención?

Sí, totalmente, es como un nuevo punto de partida. Yo nací el 13 de agosto de 1976 y también el 15 de mayo de 2019. Porque a partir de esa fecha soy otra persona.

¿Cuándo arrancaron los síntomas?

Yo estaba viviendo en Uruguay y me confirmaron el diagnóstico en octubre de 2018. Pero en julio empecé a evidenciar algunas pérdidas de sangre cada vez que iba al baño. Al principio lo minimicé y ya en septiembre esto empeoró. Ahí es cuando decidí hacerme estudios. Y sucede algo muy loco, porque me hago los estudios y previo a que me den los resultados, me llaman diciendo que viajara a Buenos Aires para tener una reunión con un equipo. Dije ´listo, organizo todo y voy´. Llamé a la clínica y les comuniqué que iba a buscar los estudios unos días más tarde porque tenía que viajar. Y a la media hora me llama el doctor y me dice, ’vos no te podés ir a Buenos Aires, mañana tenés que venir a verme al consultorio tal cual quedamos porque necesito que estés acá’. El tipo fue categórico y ahí me asusté. Al otro día me dio la peor noticia.

¿Y qué sucedió cuando te dieron la noticia?

Al principio negué todo. Pensé ‘no puede ser, se equivocaron’. Después pasé por distintos momentos. Estuve enojado conmigo, con la vida, con el fútbol, con todo. Porque relacionaba que eso me pasaba porque no estaba trabajando, porque me hacía mala sangre. Y automáticamente tenés que resetearte. Los médicos me decían tenés que ocuparte, no tenés que preocuparte. Yo estaba viviendo en Punta de Este y decidí trasladarme a Montevideo para tratarme. Hacer quimioterapia y radioterapia para reducir el tumor.

Pasaron varios meses desde el diagnóstico de la enfermedad hasta la primera operación: ¿por qué?

Yo me enteré en octubre de 2018 y me operé recién el 15 de mayo de 2019 porque hubo un tiempo en el que se tuvo que reducir el tumor con un tratamiento. Hice todo al pie de la letra en lo que tiene que ver con la medicina tradicional y también hice todo con la medicina alternativa. Porque cuando te estás jugando tu vida no tenés que quedarte con los brazos cruzados. La segunda operación fue el 22 de julio del año pasado.

¿La enfermedad te cambió la visión de las cosas?

Sí, me cambió. Me hizo más sensible. Ya no me vuelvo tan loco. La pasión te mueve. A mí me encantaría volver a dirigir, porque es mi pasión y siempre estuve ligado al fútbol. Pero arranco desde otro lugar. El latiguillo que muchos usan, que el fútbol es una cuestión de vida o muerte, a mí no me entra más. Esa carta no va más. En realidad después de la enfermedad, hay muchas cartas que las saqué del mazo.

¿Tuviste miedo a morir?

Reaccioné tarde…Sí lo pensé, pero no en el momento. A mí me caía la ficha tarde. No tomaba dimensión de lo que me pasaba. Por ejemplo, antes de iniciar al tratamiento, le dije al cirujano, me opero y a la semana empiezo a trabajar. Y el médico me dijo: ‘No, vas tener que estar con la bolsa unos meses y después te tengo que volver a operar’. Eso hizo que entendiera. Después la propia realidad me pegó un cachetazo. Comencé a sentir los efectos de los rayos. No me podía sentar, tenía que dormir boca abajo y de costado. Entonces todo eso hizo que tomara conciencia.

Domínguez, tras superar el cáncer: “La carta del fútbol como vida o muerte ya no la tengo más en el mazo”

¿Transitaste parte de tu enfermedad trabajando con tu hermano Eduardo en Nacional de Montevideo?

Eso fue una cosa del destino. Se alinearon los planetas. A mi hermano le salió la posibilidad de trabajar en Nacional justo cuando yo estaba haciendo el tratamiento en Montevideo. Él me dijo ‘te quiero consultar porque vos jugaste en Nacional y me están llamando para dirigir’. Nos juntamos a comer, le hice una devolución de cómo era el club y aproveché ese día para contarle de mi enfermedad. Eduardo no sabía nada, y en ese instante nos abrazamos, lloramos juntos y me dijo ´listo, agarro Nacional y te venís a trabajar conmigo. Y trabajar con él fue una ayuda espectacular para la cabeza. Para que te des una idea, todos los días, de lunes a viernes me iba de la concentración a hacer la sesión de radioterapia y después volvía y me metía otra vez en el clima del deporte. Estar en contacto con el fútbol, con la pelota, la cancha, escuchar y hablar con los jugadores me sacaba de mi realidad. Me refugié ademas en mi familia y también mucho en la lectura. Leí muchas novelas policiales, de suspenso, y libros de fútbol. Antes leía un poco pero durante la enfermedad me tragué los libros.

Fede Domínguez construyó una muy buena carrera como futbolista profesional. Fueron más de 18 años jugando en distintos equipos. Fue campeón juvenil con José Pekerman, formó parte del ciclo más exitoso de Vélez, fue campeón con el Independiente de Gallego, ganó con Argentinos Juniors el Clausura 2010 de la mano del Bichi Borghi, pasó por River, Nacional de Uruguay, también estuvo por España y México. Hasta que a los 36 años dijo basta. Pero a pesar de la cantidad de tiempo que le dedico al fútbol, igual sufrió el retiro.

Jugaste muchos años, ¿sufriste el retiro?

Sí, lo sufrí, pero no al principio. Yo me retiré porque lamentablemente no podía jugar más. Me hubiese encantado seguir pero mi rodilla y mi artrosis de cadera me lo impidieron. Era mucho el sufrimiento. Por eso me retiré. El primer año fue fantástico, sentía un alivio personal y la posibilidad de tener más libertad en mi vida. Pero después que pasó ese primer año se me hizo muy difícil. Me deprimí, quería volver. Vas pasando por distintos momentos.

Domínguez, tras superar el cáncer: “La carta del fútbol como vida o muerte ya no la tengo más en el mazo”

Pero jugaste hasta los 36 años…

Por eso mismo me decía ‘¿hasta cuándo querés jugar?, si ya jugaste hasta los 36’, y siempre en Primera División. Y me rehusaba de bajar de categoría. Un poco por ego, porque no quería. Y después me invitaron a jugar a la B de Uruguay y lo tomé como un hobby. Dije ‘voy aprovecharlo para terminar de aterrizar emocionalmente’. Lo hice como doble cinco y hasta de enganche. Era otra cosa, me lo tomé de otra manera. Tenía mis libertades, casi no entrenaba y así jugué un año. Pero después me di cuenta que ni siquiera parado podía jugar y dije basta.

¿Y la enfermedad que padeciste pudo tener alguna vinculación con lo que te afectó el retiro?

Sí, pero no por el retiro, por otra cosa. Lo vinculo indirectamente, sin duda y no al 100 por ciento. Como todo, no es que por esto me agarré el cáncer. La cosa fue así: en el 2016 arranqué como técnico en la B Nacional, en Boca Unidos. Después de esta experiencia, en el 2017 se me cayeron dos posibilidades para dirigir en la misma categoría. Yo creo que es ese periodo que va de mediados de 2017 hasta octubre de 2018 en donde en gran parte lo vinculo con esto de la aparición de la enfermedad. En realidad yo creía que estaba preparado para el retiro, pero ahora con el diario del lunes y después de haber dirigido en el Ascenso creo que los jugadores de estas categorías más bajas están mucho más preparados que los que logramos un buen pasar.

¿Y por qué crees esto?

Porque los pibes que no tienen regularidad en sus ingresos, que por ahí no son titulares, que no renuevan el contrato en un club, empiezan a girar. Todo esto hace que se vayan preparando. Esto provoca que algunos decidan estudiar, otros ir a trabajar porque no les alcanza la plata… Y nosotros, que vendríamos a ser una especie de clase media en el fútbol, qué tuvimos la posibilidad de llevar adelante una buena vida, cuando el fútbol se termina, te agarra un poco de vergüenza, miedo, pensás ‘¿de qué voy a trabajar? de cualquier cosa no, si estoy bien económicamente, ¿voy a trabajar en una oficina?’ Y ahí te agarra la vergüenza. Te preguntas ‘¿en qué me meto?’. Y esto está relacionado con la pasión, porque vos fuiste titular indiscutido durante los 18 años de carrera. No fuiste figura pero jugaste siempre. Con lo cual el ego lo tenés fuerte, tenés también la ambición, el deseo, la personalidad. No te llena nada y lo que más o menos se le parece es trabajar como entrenador.

Domínguez, tras superar el cáncer: “La carta del fútbol como vida o muerte ya no la tengo más en el mazo”

Hablás de pasión, de que nada te lleno como el fútbol: ¿querés volver a insertarte?

Quiero trabajar en el ambiente del fútbol. Obvio que mi pasión es entrenar a un equipo, pero si me llaman mañana para ser ayudante ‘ vamo´ arriba´, como dicen los uruguayos. Trabajar en el fútbol es bastante amplio. Este tiempo me sirvió para seguir aprendiendo y eso hace que vaya en busca de mi pasión y de lo que siento que estoy preparado.

¿Qué sueño tenés?

No quiero caer en la fácil de decir ‘ser feliz’, porque, ¿qué es ser feliz? Yo quiero vivir hoy. A mis amigos les digo que la vida es hoy. Porque la vida es corta. En síntesis, deseo trabajar de lo que amo y vivir a pleno.

A Federico Dominguez se lo nota reflexivo, tranquilo. Cómo si la enfermedad hubiera parido en algunos aspectos a otra persona. En ese sentido tiene muchas ganas de transmitir todo lo que le tocó vivir. De todas maneras fue imposible que la charla no girara en torno a esa pasión que todavía lo moviliza, el fútbol. Lugar al que se encargó de señalar que quiere volver. Así fue como surgieron los recuerdos sobre los técnicos que tuvo, los equipos que integró y algunos de los compañeros que se cruzaron en su camino.

¿Cuál fue el mejor equipo que integraste?

Es brava esa pregunta. Es injusta. En los años de mi mejor versión como jugador, porque ya tenía experiencia y estaba en alza, donde mejor la pasé y me destaqué fue en Independiente. Ganábamos seguido, la gente estaba contenta, la cancha llena. Ahí gané mi primer título fuera de mi aérea de confort. Porque en Vélez estuve desde los 10 años pero muchas veces fui actor de reparto y en ese equipo del Tolo era titular y me consideraban importante.

¿El mejor DT que tuviste?

Tuve varios buenos. A mí, por ser defensor, me marcó mucho la línea táctica que bajaban Passarella, Bielsa, Omar De Felipe, Tabárez. Todos entrenadores muy tácticos. Y después está la otra rama más emocional, a la que por la enfermedad que sufrí, me vínculo ahora ya que estoy más sensible. Y dentro de esta línea están, Bianchi, Borghi, Pekerman, Gallego. Estos son entrenadores que emocionalmente hicieron cosas importantes con los equipos dirigieron. Trabajaban también lo táctico pero la prioridad era lo emocional.

Domínguez, tras superar el cáncer: “La carta del fútbol como vida o muerte ya no la tengo más en el mazo”

¿Hiciste muchos amigos en el fútbol?

Uno solo. Después tuve grandes compañeros, pero amigo, lo que se dice amigo, Gastón Pezzuti. Y eso que nunca jugamos juntos en ningún club, solo compartimos la selección juvenil de Pekerman, pero con el tiempo construimos una gran amistad. Somos hermanos de la vida.

Fuiste compañero de Gallardo: ¿en aquel momento lo veías como futuro entrenador?

Todos nos vamos transformando. A mí me tocó Marcelo como compañero a los 30 años. Porque los dos somos ‘76. A esa edad ya pensás diferente. Y en cada entrenamiento, cada concentración, evidenciaba que se venía un gran técnico. Después hay que llevarlo a cabo y él lo viene confirmando hace 6 años. Ya de por sí tenía una mirada particular por ser el estratega, el enganche. Toda su vida jugó de organizador y fue capitán de un club como River. Es decir que la cepa la tenía.

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