El nombre de Diego Landricina quedó en el centro de la escena política de Presidencia Roque Sáenz Peña tras el escándalo por las millonarias inversiones realizadas con fondos municipales.
Actualmente se desempeña como secretario de Gobierno del municipio y es considerado la mano derecha y hombre de máxima confianza del intendente Bruno Cipolini. Pero su figura no se limita a lo estrictamente político: Landricina también se presenta como asesor financiero, con títulos vinculados a la IAEF y la IEAF, entidades relacionadas al ámbito de las finanzas.

Además, es sobrino del reconocido humorista Luis Landriscina, apellido de peso en la cultura popular argentina, aunque su trayectoria pública ha tomado un rumbo muy distinto al artístico.
Perfil financiero y doble rol
Según la documentación revelada por la Bolsa de Comercio, Landricina habría sido el gestor de las inversiones realizadas por el municipio en un carácter doble: como secretario de Gobierno y como asesor financiero. Es decir, funcionario político y, al mismo tiempo, operador técnico de las colocaciones.
Este punto es uno de los más delicados del caso. En el mercado financiero es habitual que los asesores cobren comisiones por las operaciones realizadas. La pregunta que comienza a circular en el ámbito político y judicial es inevitable:
¿Percibió comisiones por asesorar al propio municipio del que forma parte? De ser así, ¿existió incompatibilidad de funciones?
El streaming “El Mapa” y su discurso libertario
Landricina también conduce un streaming llamado El Mapa, donde se abordan temas de economía, empresariado e inversiones, con un marcado tono liberal y pro mercado. Paradójicamente, hoy su nombre aparece vinculado a operaciones con fondos públicos que terminaron generando una pérdida millonaria para las arcas municipales.
La contradicción entre el discurso financiero de eficiencia y la utilización de recursos del Estado es uno de los ejes que más ruido genera en la opinión pública.
La postura de Cipolini
En su comunicado oficial, el intendente Bruno Cipolini afirmó que él no autorizó personalmente la operación cuestionada, deslindando responsabilidades políticas directas. Sin embargo, el ingreso del municipio a la inversión señalada habría sido canalizado por el propio Landricina.
Esto abre un escenario complejo:
Si el secretario actuó sin autorización expresa, el problema es institucional.
Si actuó con aval implícito, la responsabilidad política escala hacia la cúpula municipal.
¿Qué puede pasar ahora?
Las próximas horas serán clave. Las alternativas que se analizan en el ámbito político son varias:
• Un pedido de licencia preventiva de Landricina.
• Su apartamiento del cargo.
• O el respaldo pleno del intendente, asumiendo el costo político.
En paralelo, avanzan las derivaciones judiciales que podrían determinar responsabilidades penales. De confirmarse irregularidades, el impacto no sería solo individual sino estructural, alcanzando a toda la conducción municipal.
En términos políticos, el desenlace podría derivar en una crisis institucional profunda, con consecuencias que van desde un desgaste electoral severo hasta escenarios más extremos como pedidos de intervención.
La figura de Diego Landricina pasó, en cuestión de días, de ser un funcionario técnico de confianza a convertirse en el eje de uno de los mayores interrogantes políticos y financieros que enfrenta hoy Sáenz Peña.
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