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Un estudio reveló que no todos los animales silvestres le tienen miedo a los seres humanos

Un análisis comparó cómo distintas especies ajustan su comportamiento ante la presencia de personas y encontró que las reacciones no siempre son de temor ni siguen un mismo patrón

La interacción entre personas y animales silvestres produce efectos complejos sobre el comportamiento de las especies, especialmente cuando las actividades humanas implican riesgos directos o cambios en los entornos naturales. Las modificaciones en la vigilancia, el tiempo dedicado a buscar alimento y el movimiento de los animales fueron asociadas tanto a la presencia de cazadores como a otras formas de contacto no letal, como el turismo o la infraestructura urbana.

Un grupo de investigadores del Indian Institute of Science publicó un estudio en Ecology Letters que compara cómo afectan a los animales distintas actividades humanas, como la caza, el turismo o la construcción de caminos. Para ello, revisaron y analizaron numerosos trabajos científicos de los últimos treinta años, con el fin de medir qué tan grandes son los cambios en el comportamiento animal según el tipo de contacto que tengan con las personas.

Cómo varían las conductas animales ante la presencia humana

El estudio encontró que las actividades humanas de carácter letal, como la caza y la pesca, provocan un aumento significativo de la vigilancia y una reducción en el tiempo de forrajeo (búsqueda de alimento) en las especies objetivo. Esta conclusión se apoya en el análisis de 44 estudios que abarcaron 38 especies alrededor del mundo.

Las respuestas a las actividades humanas no letales resultaron más variables. El turismo, las caminatas en parques y otras formas de presencia activa humana sin intención de matar, generaron patrones de comportamiento menos consistentes. De acuerdo con el estudio, “los efectos de las actividades no letales activas sobre el forrajeo fueron positivos pero no significativos”, y la vigilancia se incrementó, aunque en menor medida que en contextos de amenaza letal.

El análisis incluyó 44 estudiosEl análisis incluyó 44 estudios sobre 38 especies de diferentes regiones y hábitats para evaluar el impacto humano en la fauna (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un hallazgo llamativo del trabajo es que las interacciones pasivas, como la presencia de caminos y asentamientos humanos, no produjeron efectos sistemáticos sobre la búsqueda de alimento ni el movimiento animal, pero sí una reducción de la vigilancia en muchas especies.

De acuerdo con el informe, existen casos en los que algunas especies, como los perros de las praderas y ciertos primates, muestran un aumento en la búsqueda de alimento y una reducción en la vigilancia en zonas cercanas a caminos, lo que se asocia al efecto de escudo humano en entornos modificados por personas. El fenómeno, relacionado con la llamada “hipótesis del escudo humano”, sugiere que algunas presas encuentran refugio cerca de los humanos porque los depredadores tienden a evitar estas áreas.

No obstante, el trabajo advierte que la presencia de infraestructuras también puede acarrear riesgos, como atropellos o cambios en la cobertura vegetal que dificultan la evasión frente a amenazas. Las respuestas de los animales a estos entornos resultaron muy dependientes de la especie, el contexto ecológico y la historia de interacción con el ser humano.

Estrategias para medir el efecto humano en diferentes especies

Para llegar a estas conclusiones, el equipo realizó una revisión sistemática, que incluyó tanto estudios experimentales como observacionales publicados en los últimos treinta años. Se analizaron investigaciones que midieron parámetros claves como el forrajeo, la vigilancia y el movimiento, excluyendo reacciones inmediatas como el escape y respuestas fisiológicas.

Algunas especies silvestres muestran menosAlgunas especies silvestres muestran menos vigilancia cerca de caminos debido al efecto de escudo humano que aleja a los depredadores, según el estudio (REUTERS/Al Drago)

Después de revisar miles de artículos, eligieron 85 estudios para el análisis general y 44 para el análisis estadístico principal, incluyendo investigaciones sobre animales de diferentes regiones y hábitats.

Recolectaron información sobre los distintos tipos de contacto entre humanos y animales, las especies estudiadas, su posición en la cadena alimentaria y los cambios en su comportamiento. Para comparar los resultados de diferentes investigaciones, usaron métodos estadísticos que permiten analizar datos de contextos variados.

La mayoría de los trabajos incluidos analizó especies herbívoras como ciervos y antílopes, mientras que hubo pocos datos disponibles sobre depredadores, lo que dificulta aplicar las conclusiones a todos los niveles de la cadena alimentaria.

Asimismo, se señala que la variabilidad metodológica y la falta de información sobre la historia de exposición al ser humano dificultan la predicción precisa de las respuestas animales.

Riesgo, habituación y perspectivas para la conservación

El fenómeno conocido como hipótesisEl fenómeno conocido como hipótesis del escudo humano explica por qué algunas presas buscan refugio cerca de zonas habitadas (Jeremy Cohen/University of Wisconsin-Madison/Handout via REUTERS)

El análisis respalda la hipótesis de asignación de riesgo, que postula que los animales ajustan sus conductas según la intensidad y previsibilidad de la amenaza. Así, en contextos de peligro elevado y constante, la vigilancia predomina sobre el forrajeo.

Los investigadores subrayan que “las interacciones letales ejercen la influencia más marcada sobre el comportamiento general de los animales silvestres, seguidas por las interacciones no letales activas. En contraste, las interacciones pasivas, como aquellas relacionadas con caminos y desarrollos humanos, tuvieron un efecto de disminución sobre la vigilancia animal, pero no mostraron efectos consistentes sobre la búsqueda de alimento o el movimiento”.

Un aspecto relevante del estudio es la constatación de que muchos animales no modifican su comportamiento ante la presencia humana, incluso en contextos de caza. Los autores sugieren que esto puede deberse tanto a la capacidad de las especies para identificar los riesgos asociados a las distintas actividades humanas como a procesos de habituación.

El grado de respuesta animalEl grado de respuesta animal ante humanos depende de la historia de persecución y la frecuencia de los encuentros (REUTERS/Adriano Machado)

Se documentaron casos en los que especies como el impala o el puma no mostraron cambios significativos en forrajeo o vigilancia, mientras que otras, como el alce y el ciervo, sí ajustaron sus pautas de manera clara frente a los humanos.

El trabajo también señala que la historia de persecución y la frecuencia de los encuentros influyen en el grado de respuesta. Además, la presencia humana puede modificar las relaciones entre especies, actuando como un “escudo” para algunas presas o como una trampa ecológica que incrementa riesgos de mortalidad, como los atropellos.

En términos de aplicaciones, los autores destacan que la comprensión de estas dinámicas puede ayudar a diseñar estrategias de manejo y conservación. Según el coautor Kartik Shanker, “una pequeña cantidad de caza puede reducir la incursión de animales silvestres en áreas dominadas por humanos más que otras medidas”.

Shawn D’souza, autor principal del estudio, afirmó: “Necesitamos marcos más predictivos que vinculen las respuestas conductuales con el contexto ecológico y evolutivo. Esto incluye incorporar las características de las especies, la exposición previa a los humanos, las comunidades de depredadores y la estructura del paisaje”. También sostuvo que los estudios a largo plazo serán clave para comprender si los animales “simplemente se están acostumbrando a los humanos o experimentan cambios evolutivos más profundos”.

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