Un implante aprobado por la FDA el año pasado utiliza impulsos eléctricos para ayudar a controlar la inflamación y los síntomas en personas que conviven con esta enfermedad autoinmune
La estimulación del nervio vago emerge como una de las alternativas más innovadoras en el tratamiento de la artritis reumatoide, una enfermedad autoinmune. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) “en 2019, 18 millones de personas en todo el mundo vivían con artritis reumatoide. Alrededor del 70% de ellas son mujeres y el 55% son mayores de 55 años“.
Tras décadas de investigación, la aprobación de un dispositivo implantable por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos el año pasado marcó un antes y un después en la búsqueda de terapias menos invasivas y sin los efectos secundarios asociados a los fármacos inmunosupresores.
El avance tiene como protagonista al nervio vago, la vía de comunicación más extensa entre el cerebro y el resto de los órganos, y se apoya en el trabajo pionero de Kevin J. Tracey, presidente de los Institutos Feinstein para la Investigación Médica. Su hallazgo sobre el vínculo entre el sistema nervioso y el inmune permitió desarrollar un dispositivo capaz de reducir la inflamación característica de la artritis reumatoide, lo que abre, además, nuevas posibilidades para el tratamiento de otras enfermedades autoinmunes.
El nervio vago y su rol en la salud
El nervio vago conecta el cerebro con órganos vitales como el corazón, los pulmones, el hígado y el sistema digestivo. Según la Cleveland Clinic, constituye la principal vía de un sistema llamado parasimpático, que se encarga de controlar funciones automáticas del cuerpo, como la digestión, la frecuencia cardíaca y la respuesta inmune, y ayuda a que el organismo se relaje después de situaciones de estrés. El término “vago” proviene del latín, significa “deambulante” y hace alusión a su recorrido extenso y ramificado por el cuerpo.

De acuerdo con la información publicada por Massachusetts General Hospital, el nervio vago no solo desempeña un papel fundamental en el ritmo cardíaco y la presión arterial, sino que también participa en la modulación del estado de ánimo y, especialmente, en el control de la inflamación. Destacan la importancia del “tono vagal”, una medida de la actividad del nervio, que influye tanto en la capacidad de recuperación frente al estrés como en el equilibrio de la respuesta inmunológica.
En el último episodio del podcast del Dr. Eric Topol, el Dr. Tracey profundizó en la relevancia del nervio vago como regulador de procesos esenciales para la salud. Durante la conversación, ambos expertos analizaron la reciente aprobación del dispositivo implantable para la artritis reumatoide y Tracey destacó que solo un minuto diario de estimulación basta para activar el mecanismo antiinflamatorio del nervio. Explicó, además, que la intervención resulta apenas perceptible para la mayoría de los pacientes y remarcó la importancia de contar con alternativas no farmacológicas para el control de enfermedades autoinmunes.
El fenómeno conocido como “reflejo inflamatorio” fue descrito por Tracey y su equipo tras un experimento accidental, donde observaron que una señal transmitida por el nervio vago frenaba la inflamación sistémica. Tracey afirmó: “Nos dimos cuenta de que la señal viajaba por el nervio vago, y este nervio era como las líneas de freno de un coche. Era el freno de la inflamación”.

Topol remarcó el concepto central de Tracey: el “reflejo inflamatorio”, donde el nervio vago actúa como mediador de la inflamación en todo el cuerpo. Sobre el momento clave del descubrimiento, Tracey relató: “El momento ‘santo cielo’ llegó en los años ‘90. Estábamos abordando específicamente la pregunta, ¿de qué manera el cerebro, enviando señales a través del nervio vago, podría apagar la inflamación? Eso surgió por un experimento que produjo una gran sorpresa, y se podría llamar un accidente de laboratorio”.
Narró que, al introducir una molécula antiinflamatoria en el cerebro de animales de laboratorio, observaron que no solo se bloqueaba la inflamación cerebral, sino también la inflamación en el resto del cuerpo. “Ese fue el momento ‘santo cielo’. Como, ¿cómo podía el cerebro estar enviando señales para controlar el sistema inmunitario? No había ninguna manera en 1998 de explicar esto”.
Ante esto, el especialista se preguntó: “¿Podemos fabricar dispositivos que activen los frenos y luego traten a pacientes con inflamación excesiva?”. Esta idea resultó clave para el desarrollo de terapias dirigidas a enfermedades como la artritis reumatoide, en la que la inflamación descontrolada daña las articulaciones y otros órganos.
Avances clínicos en artritis reumatoide: del laboratorio a la aprobación de la FDA

La artritis reumatoide constituye una patología autoinmune crónica de causa desconocida que ataca el tejido de las articulaciones y produce inflamación, dolor y deformidades articulares. Según la Mayo Clinic, esta enfermedad también puede comprometer órganos como el corazón, los pulmones y los ojos. Los tratamientos tradicionales se basan en fármacos que suprimen el sistema inmune y pueden causar infecciones y otros efectos adversos.
La investigación liderada por Kevin Tracey en los Institutos Feinstein sentó las bases para el desarrollo de un dispositivo implantable que estimula el nervio vago con impulsos eléctricos. El sistema, denominado SetPoint System, consiste en un pequeño aparato que se implanta en el cuello y administra una breve estimulación diaria de un minuto al nervio vago. Esta intervención demostró reducir los niveles de proteínas inflamatorias (citocinas) y ralentizar el daño articular en pacientes con artritis reumatoide resistente a medicamentos.
La aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) del SetPoint System en julio del 2025 se basó en un ensayo clínico aleatorizado y controlado con placebo, cuyos resultados se publicaron en Nature Medicine en diciembre de 2025.

El ensayo evaluó la estimulación del nervio vago en 242 personas con artritis reumatoide difícil de tratar. Tras tres meses, el 35,2% del grupo tratado con estimulación alcanzó una mejoría clínica significativa, frente al 24,2% del grupo control. Los beneficios aumentaron y se mantuvieron durante un año, con reducción en el daño articular y alta satisfacción de los pacientes. El perfil de seguridad fue favorable, sin eventos graves inesperados. El estudio concluyó que la estimulación del nervio vago ofrece una alternativa eficaz y segura para estos pacientes.
Tal como explicó Tracey en el podcast de Topol, los beneficios del tratamiento surgieron tras apenas un minuto diario de estimulación, que muchos pacientes apenas perciben. “La cirugía para implantar el dispositivo dura una hora”, detalló el investigador.
Perspectivas y expansión del uso clínico
La estimulación del nervio vago no solo representa una opción para la artritis reumatoide, sino que se estudia actualmente para otras enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple y la enfermedad de Crohn. Northwell Health, red integrada de atención médica sin fines de lucro, cuya sede de investigaciones son los Institutos Feinstein, reportó que el campo de la medicina bioelectrónica, impulsado por Tracey, integra la neurociencia, la inmunología y la ingeniería eléctrica para diseñar terapias que modulan la respuesta inmune sin medicamentos.

En la charla que mantuvieron, Topol subrayó que “el nervio vago es como el cable de internet del cuerpo”, resaltando que cada vez se reconoce más su papel en la salud y la enfermedad. Además, se mencionó el desarrollo de los dispositivos portátiles para la estimulación no invasiva y la exploración de métodos complementarios como el ejercicio, la meditación y la exposición al frío para mejorar la función vagal.
Las perspectivas para el futuro de la estimulación del nervio vago son amplias, con estudios en curso para evaluar su eficacia en lupus, COVID persistente y otras condiciones autoinmunes. El propio Tracey manifestó que espera que el conocimiento sobre el nervio vago motive a los pacientes a explorar nuevas estrategias terapéuticas y a participar activamente en el cuidado de su salud.














































