El presidente de Estudiantes había accedido a un préstamo de USD 10 millones del empresario inglés. Ahora tiene que vender jugadores para pagarlo.
La venta Santiago Ascacíbar, capitán y alma de Estudiantes, a Boca Juniors generó un terremoto en La Plata. La maniobra golpeó a los hinchas del Pincha: no solo el volante prefirió dejar el equipo para marchar al club de sus sueños, sino que además blanqueó la debilidad financiera de la institución que dirige Juan Sebastián Verón.
“Teníamos una necesidad concreta de vender y de bajar el presupuesto y dentro de los candidatos a venderse estaba Santiago”, dijo Agustín Alayes, el secretario técnico de Estudiantes. La gestión de Verón se vio obligada a dar explicaciones por la salida de Ascacíbar.
La operación se cerró en USD 4.450.000 e incluye el préstamo por un año a Estudiantes de Brian Aguirre con opción de extenderlo a seis meses más. Alayes explicó que Boca se hará cargo del salario completo del delantero durante su estadía en La Plata, lo que representa un alivio económico para Estudiantes en el corto plazo.
Pero el trasfondo político de la venta de Ascacíbar hay que rastrearlo en la aventura de Verón con Foster Gillett. El presidente de Estudiantes se entusiasmó con la idea de las Sociedades Anónimas Deportivas impulsadas -sin éxito- por el gobierno de Javier Milei.
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Si bien Verón nunca habló de SADs para Estudiantes, lo cierto es que abrió la puerta a ese formato planteando un esquema mixto que posibilitaba la inversión en el fútbol sin dejar de ser una asociación civil.
Estudiantes aceptó un préstamo de USD 10 millones de Foster, que debía servir para que el club pueda afrontar gastos del mercado de pases además de pagar algunas deudas. Producto de esa deuda, Estudiantes presentó el año pasado un balance deficitario por primera vez en años.
En ese momento aparece la figura del millonario Gillett, quien vio en la postura de Verón una llave para ingresar al negocio. Los libertarios hicieron lobby y operaron abiertamente con influencias y recursos. Por caso, la diputada Juliana Santillán y su novio Guillermo Tofoni, fueron los principales impulsores.
Tofoni es un empresario que está enfrentado con Tapia por los derechos comerciales de los partidos amistosos de selección de Messi. Las fotos de Gillett con Santillán y Tofoni circularon en las redes. Sin reparos, el millonario norteamericano posó en varias fotos sosteniendo un cuadro con el retrato de Milei.
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Con esos operadores como intermediarios, Verón firmó con Foster un preacuerdo que suponía para Estudiantes una inyección de dinero inicial de USD 150 millones que podría ir creciendo con el correr del tiempo.
Todo salió mal en esa alianza. Aunque Verón no lo reconoce, el acuerdo con Gillett fue un fracaso y lo que parecía ser un camino fácil para financiar jugadores terminó en un escándalo. La llegada de Cristian Medina quedó a mitad de camino. Gillett debía desembolsar USD 10 millones, pero cuando había que depositar el dinero desapareció para volver meses después y transferir esos millones en cuotas.
En tanto, como parte del acuerdo, Estudiantes aceptó un préstamo de USD 10 millones de Foster, con una tasa muy baja de interés, que debía servir para que el club pueda afrontar gastos del mercado de pases además de pagar algunas deudas.
La semana pasada, Verón concretó la venta de Román Gómez al Bahía de Brasil. La transferencia superó los USD 3 millones. También se desprenderá del colombiano Edwuin Cetré que está a punto de pasar al Athletico Paranaense en una operación que rondará los USD 6 millones.
Producto de esa deuda, Estudiantes presentó el año pasado un balance deficitario por primera vez en años. Eso es lo que busca recomponer ahora Verón con la venta de Ascacíbar y otros jugadores.
La semana pasada, por caso, concretó la venta de Román Gómez al Bahía de Brasil. La transferencia superó los USD 3 millones, incluyó un contrato por 5 años y un porcentaje de futura venta.
También se desprenderá del colombiano Edwuin Cetré que está a punto de pasar al Athletico Paranaense en una operación que rondará los USD 6 millones. Estudiantes tiene el 50% del pase del delantero, mientras que la otra mitad le corresponde a Independiente Medellín.











































