La principal firma textil de la Argentina cerró su planta Hilados SA, ubicada en la localidad de Los Gutiérrez, en la provincia de Tucumán, y suspendió a casi 200 trabajadores. “Estamos mal. La industria textil en general está en un momento crítico e Hilados no escapa a esa realidad”, cuenta a Página/12 Hugo Benítez, secretario general de la Asociación de Obreros Textiles de Argentina.
En un contexto de apertura comercial y caída del consumo interno, la fábrica que se especializa en producir hilados y tejidos para diversos rubros como blanquería, tapicería y camisería, paralizará sus máquinas, al menos, hasta marzo. “Los trabajadores están suspendidos hasta el 28 de febrero”, explica Benítez y advierte que en los próximos días la empresa podría presentar un procedimiento preventivo de crisis. Este mecanismo abriría las puertas a despidos masivos y cambios en las condiciones laborales.
De acuerdo al testimonio de los trabajadores, la situación es de extrema vulnerabilidad: no solo sufrirán una reducción salarial del 30 por ciento durante el período de suspensión, sino que les adeudan el aguinaldo de diciembre y las vacaciones, que les fueron adelantadas. Mientras tanto, los presionan para que acepten retiros voluntarios. La sospecha es que la empresa proyecta despedir a los empleados y contratarlos bajo las condiciones de la reforma laboral que impulsa La Libertad Avanza impulsa en el Congreso.
El caso de Antonio
Antonio Soria trabajó durante más de tres décadas en la planta textil Pol Ambrosio. En 2024, después de 35 años de operario, la empresa TN & Platex decidió cerrarla. A él, junto a la mitad del personal, lo relocalizaron en otra planta (San Nicolás). Al resto los echaron. “Despidieron a los chicos que tenían pocos años de antigüedad y a nosotros nos pasaron”, dice Soria. Un año después, la empresa vinculada al empresario Teddy Karagozian –ex asesor de Javier Milei– prepara el terreno para ejecutar una nueva ola de despidos. La decisión empresarial está profundamente arraigada al programa libertario: destrucción del mercado interno, boom importador y proyectos de precarización laboral.
“La empresa no tiene ventas. La ropa viene confeccionada directamente de afuera y es más barata. Producir el hilo acá tiene otro costo y a la gente le conviene comprar afuera. Esa es la situación”, explica Soria y asegura que la mayoría de los trabajadores considera que la firma especula con que se apruebe una nueva reforma laboral que baje los costos de producción: “Ellos quieren desvincularse de nosotros y en un plazo de en 5 o 6 meses reabrir y contratar gente tercerizada con la nueva la ley”, analiza el operario, que trabaja 12 horas por día y cobra 700 mil pesos.
Por el momento, la empresa tiene suspendidos a 190 trabajadores, a quienes les paga el 70 por ciento del sueldo, y presiona para que acepten un retiro voluntario. La oferta, para quienes acepten antes del 31 de enero, es de un 70 por ciento de la indemnización. Caso contrario, existe la amenaza de ser despedidos por el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT), que establece que el empleador puede pagar solo la mitad de la indemnización si logra justificar fehacientemente una fuerza mayor. “Siempre tuvimos problemas en el sector. Pero en general fueron solucionados en poco tiempo. Eso no está sucediendo ahora. Por mi antigüedad, yo ya tengo mis aportes hechos. Pero hay mucha gente joven, que tienen hijos chicos y que se va a quedar sin trabajo. Es muy fea la situación”, concluye Soria.
Los trabajadores de Hilados se presentaron ayer en la secretaría de Trabajo, confirmaron que la firma aún no presentó la documentación correspondiente a un preventivo de crisis y acordaron realizar una asamblea el próximo martes para definir el plan de lucha. “Vamos a ver qué medida tomar. Están en riesgo casi 200 puestos de trabajo, más allá de que pongan un retiro voluntario. La gente se está quedando sin trabajo y la situación es realmente grave. Día a día cierran sus fuentes de trabajo y no tienen a dónde ir”, alerta Benítez. Desde diciembre de 2023, en el sector textil se destruyeron 16 mil puestos de trabajo registrado.
Industricidio
La situación de TN & Platex no escapa a un modelo libertario que pretende prescindir de la industria. De acuerdo al último informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), el sector sufrió en octubre pasado una caída interanual de 24 por ciento. Se trata de valores similares a los relevados en los meses más críticos de la pandemia.
La utilización de la capacidad instalada, en tanto, se ubicó en 32,5 por ciento, menos de la mitad del promedio industrial general. Son 23 puntos menos que en 2023 y está más de 15 puntos por debajo de 2024. “Los resultados describen un escenario sumamente complejo”, remarcó FITA. En la misma línea, la Fundación Protejer señaló que la actividad textil se derrumbó un 40 por ciento desde que Milei llegó a la Casa Rosada.
En contraposición, durante los primeros diez meses de 2025, las importaciones de textiles e indumentaria registraron un aumento excepcional, alcanzando 332.696 toneladas por un valor de USD 1.450 millones. Esto equivale a un crecimiento interanual del 89 por ciento en volumen y del 61 por ciento en valor, impulsado en gran medida por la desregulación del comercio exterior y el dólar barato.
El antecedente riojano
La semana pasada, el mismo grupo anunció el cierre de su planta de confección ubicada en el parque industrial de La Rioja y solo mantiene en funcionamiento el sector de hilandería. “Es una planta más que se va de la provincia y casi 70 familias que se quedan sin su fuente de trabajo”, expresó Gustavo Castro, titular de la Federación Obrera de la Industria del Vestido y Afines (Foniva).
La firma se había radicado en el Parque Industrial riojano hace apenas cuatro años, con un proyecto inicial que contemplaba la generación de hasta 500 puestos de trabajo y la construcción de una ampliación destinada a incrementar la capacidad productiva. El plan, obviamente, no se materializó.
Gustavo Castro atribuyó la situación actual al plan económico de Luis Caputo: la apertura comercial indiscriminada y una recesión económica intensa, que llevó a que numerosas empresas dedicadas a la confección para grandes marcas dejaran de operar en el país y optaran por importar la mercadería desde el exterior. En ese contexto, el dirigente detalló que la empresa inició el año 2026 con 140 trabajadores, pero tras un proceso continuo de desvinculaciones, quedará con aproximadamente 60 empleados dedicados únicamente al área de hilandería.
En noviembre pasado, la misma compañía avanzó en una reestructuración en la planta de Monte Caseros, Corrientes, y recortó la fabricación de prendas deportivas y ropa interior. La medida implicó el despido de 17 trabajadores.
Son algunos casos testigo del modelo libertario que pretende prescindir de la industria nacional. Reemplazar la producción con importaciones, a partir de una apreciación cambiaria que favorece las compras en el exterior y funciona como ancla inflacionaria, pero tiene como contracara el cierre de fábricas y la destrucción de empleos.










































