El Comité Olímpico Internacional (COI) ratificó que no excluirá a los atletas estadounidenses pese a la intervención en Venezuela.
A través de un comunicado oficial, el organismo rector del olimpismo fue categórico al marcar los límites de su actuación: “El COI no puede involucrarse directamente en asuntos políticos o conflictos entre países, ya que estos quedan fuera de nuestro ámbito de competencia”. En la misma línea, remarcó que su misión principal es garantizar la participación de los atletas en los Juegos Olímpicos, independientemente de su procedencia.
El posicionamiento del COI sigue el mismo criterio adoptado en otros escenarios internacionales recientes, como el conflicto entre Israel y Palestina, donde también se evitó avanzar con sanciones de carácter deportivo. La entidad se respalda en la Carta Olímpica, que no contempla castigos por intervenciones políticas de un Estado sobre otro, y aclaró que cualquier eventual medida debería ser evaluada por su Comité Ejecutivo.
No obstante, desde el COI volvieron a marcar una diferencia con los casos de Rusia y Bielorrusia. En ese contexto, los deportistas de ambos países solo podrán participar en Milano-Cortina bajo bandera neutral y sin himno, siempre y cuando cuenten con la aprobación de las federaciones internacionales correspondientes. Además, los equipos rusos y bielorrusos —como el seleccionado de hockey sobre hielo— permanecen completamente excluidos.
Estas sanciones se mantienen a pedido del Comité Olímpico Ucraniano, que reclama la continuidad de las medidas totales debido a las pérdidas humanas y a los daños sufridos en instalaciones deportivas y de entrenamiento como consecuencia de la guerra.
De esta manera, el COI vuelve a trazar una línea divisoria entre política y deporte, sosteniendo que su rol central es preservar la competencia olímpica y el derecho de los atletas a participar, aun en medio de tensiones geopolíticas de alcance global.










































