En el peronismo hablan de ir a internas como Menem y Cafiero para conseguir un candidato competitivo. Adorni corre a Rolandi y margina a Santiago. Macri busca un outsider.
Hace rato que en el peronismo no hay piñas como las que hay entre los libertarios, admiten en el PJ.
Jorge Yoma, que trabaja con el gobernador Ricardo Quintela, propone una interna a lo Menem-Cafiero para movilizar a las bases peronistas. “Tenemos que sacarle la telaraña a los muchachos”, dice el riojano. La idea sencilla es que quien gane la interna, sea el candidato como en el 89.
El kirchnerismo se opone porque eso supondría sacarla a Cristina de la conducción del PJ y de la decisión de la fórmula. “El peronismo está preso en San José 1111 junto a Cristina”, se resigna otro dirigente peronista del interior.
Mientras hay peronistas que sugieren buscar un outsider en los canales de streaming para salir por arriba de la interna entre Kicillof y La Cámpora, otros creen que el propio deterioro de la situación social llevará al peronismo a rearmarse. Por eso, más allá de quién sea el candidato, quienes practican el arte de la autocrítica hablan de retomar la agenda cotidiana de los trabajadores y la clase media. El ejemplo que usan es el de Zohran Mamdani, que ganó en Nueva York hablando de alquileres y colectivos gratis.
Hartos de La Cámpora, los peronistas del interior impulsan a Yedlin como reemplazo de Germán Martínez
En el peronismo hablan de un fin de año misteriosamente tranquilo para Milei, pero vaticinan un primer trimestre de 2026 caliente, porque ya hay indicios claros de que el programa no cierra. “Es la primera vez en la historia que se festeja la renovación de vencimientos de deuda”, ironizan.
El sistema financiero, el más beneficiado en el gobierno libertario, empezó a tomar distancia, como blanquearon de manera feroz el BBVA y Santander, en medio de la mora más grande en décadas de los clientes que no pueden pagar la tarjeta.
Tenemos que sacarle la telaraña a los muchachos.
En el PJ tampoco subestiman la habilidad de los libertarios para crear problemas donde no los había. En medio de las discusiones por la reforma laboral, el gobierno se las rebuscó para enojar tanto a los empresarios como a los gremios con el abandono de las ART.
Las principales aseguradoras entraron en crisis porque los juicios laborales no disminuyeron y sus ingresos cayeron por la baja de clientes. La caída está asociada lógicamente a que el empleo asalariado privado acumula 27.000 bajas en 2025 y 181.512 desde noviembre de 2023.
Galeno, una de las ART más importantes, entró en proceso de disolución. La respuesta que obtuvieron del gobierno salió del manual de Sturzenegger: “La ART no va más, tiene que dejar de ser obligatoria”, les dijeron, un nuevo caso del mercado se regula solo.
En el peronismo dicen que mientras la agenda legislativa sólo le importa al 5% de la población, son los únicos que pueden salir en defensa de los sectores golpeados porque al resto de los partidos se los deglutió Milei. Un dato histórico del próximo 10 de diciembre será que la representación de la UCR en el Congreso prácticamente desaparecerá. En su peor marca en un siglo, tendrá un bloque de 6 diputados, uno más de lo que tiene hoy la izquierda en sus tres sabores.
Como Macri sabe que el PRO, el gran emergente del 2001, perdió la representación de los sectores medios, también está a la búsqueda de un outsider y sueña con Marcos Galperín. “El PRO quedó como las estrellas que se siguen viendo pero ya están apagadas hace siglos”, dice un importante funcionario porteño.
Macri y sus históricos socios políticos y de negocios ya se estremecen con la posibilidad de que Patricia Bullrich detone los acuerdos que el PRO tejió a lo largo de los últimos 18 años en la Ciudad.
En el PRO hay voces que le piden a Macri que explore un acercamiento con Horacio Rodríguez Larreta, que desde que se lanzó como candidato a legislador blanqueó sus intenciones de volver a gobernar la Ciudad en 2027. Los ministros de Jorge Macri siguen en contacto con el legislador electo, a excepción de uno que llegó a la política de la mano del propio Larreta.
El PRO quedó como las estrellas que se siguen viendo pero ya están apagadas hace siglos.
“Cero contacto con Mauricio”, dicen cerca de Larreta, desde donde tuvieron que andar desmintiendo charlas entre el Pelado y Cristina. Y recuerdan que Macri apoyó a Bullrich en la interna del PRO. En el partido dicen que hacen falta varias reuniones para acercar las partes pero recuerdan que, cuando se vieron en Tabac meses atrás, Macri y su ex jefe de gabinete se saludaron afectuosamente.
Patricia no tiene allanado el camino en la Ciudad. Manuel Adorni quiere usar la jefatura de Gabinete como trampolín y, con la autorización de Karina, ya empezó a mover piezas.
En los próximos días se sacará de encima a José Rolandi, que venía sobreviviendo desde la lejana era de Nicolás Posse. Los ministros piden una salida elegante, que no tuvieron otros funcionarios de mayor peso como Gerardo Werthein y Guillermo Francos. El cargo de Rolandi, la vicejefatura ejecutiva de gabinete, deja de existir. Cuando pasa eso, a los políticos les queda la duda de si es porque no tienen reemplazo o si el puesto sobraba.
Y justo cuando Santiago Caputo retomó el diálogo frecuente con Milei, Adorni se tomó un café con el director de la SIDE y mandó al asesor al borde de la foto del nuevo gabinete.
“Es como la primera Navidad del novio de tu hermana, lo ponés al costado de la foto por si hay que cortarlo”, admiten en Las Fuerzas del Cielo. Amenazan, de todos modos, con una revancha del asesor. “Santiago le aporta cordura al sistema, en un gabinete en el que los ministros se filman saltando con el presidente”, dicen.













































