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Mirá las mejores fotos de esta modelo teutona que es furor en Instagram con sus consejos para cuidar el cuerpo

Sandra Prikker
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Entretenimiento

El inapropiado mensaje sexual intrínseco en “La Bella Durmiente” que denunció una madre

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La trama del cuento con más de cuatro siglos de existencia horrorizó a una madre que quiere que lo eliminen de la currícula del colegio de su hijo

El Príncipe ya besó a la Princesa y ésta despertó. Pero, ¿ella consintió el beso?
El Príncipe ya besó a la Princesa y ésta despertó. Pero, ¿ella consintió el beso?

Sarah Hall es la presidente del Chartered Institute of Public Relations (CIPR), la más antigua organización de relaciones públicas del Reino Unido y de Europa. Es, también, una defensora férrea de las cuestiones de género y la diversidad. Casada y madre de dos hijos, ahora tiene una cruzada nueva en la mira: La Bella Durmiente.

Es que según afirmó, en el tradicional cuento nacido de la tradición oral hace varios siglos e inmortalizado por las diferentes versiones de Giambattista BasileCharles Perrault, los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm y Walt Disney en el cine, se emite un “inapropiado mensaje sexual” que no debería ser adoptado como natural por los niños que lo leen. Es por eso que quiere que lo eliminen de la currícula del colegio de su hijo en Northumberland Park, Tottenham, Reino Unido.

Sarah Hall cree que la obra debería sacarse de la currícula de los menores porque transmite mensajes inapropiados

Sarah Hall cree que la obra debería sacarse de la currícula de los menores porque transmite mensajes inapropiados

La fotografía que publicó Sarah Hall en su cuenta de Twitter

La fotografía que publicó Sarah Hall en su cuenta de Twitter

Creo que es específico, en la historia de La Bella Durmiente, el tema del comportamiento sexual y el consentimiento. (Los mensajes subliminales) son indicativos  de cuán arraigados están esos comportamientos en la sociedad“, dijo Hall. “Son pequeñas cosas que marcan la diferencia“. Pero además, el heredero del trono tampoco lo hace por voluntad propia, sino instigado por otro que lo alienta a hacerlo.

La mujer está preocupada porque su hijo Ben de seis años está recibiendo esos mensajes que considera inapropiados. Específicamente, habla de la escena en que el Príncipe besa a la Princesa Aurora -o Talía, según la versión- mientras está dormida, es decir, sin que ella pueda dar consentimiento si quería o no ser besada.

Sarah está casada y tiene dos hijos. Es además una defensora de las cuestiones de género

Sarah está casada y tiene dos hijos. Es además una defensora de las cuestiones de género

La versión Walt Disney de la historia. Hay varias y tiene una gran tradición oral antes que escrita

La versión Walt Disney de la historia. Hay varias y tiene una gran tradición oral antes que escrita

Creo que sería un gran recurso para tener una conversación con niños mayores al respecto, se podría hablar sobre el consentimiento y cómo se sentiría la princesa. Pero realmente me preocupan los niños más pequeños, realmente me gustaría una conversación sobre si este es un material adecuado“, añadió la mujer.

En la versión de Basile de 1634-a la que Hall no hace referencia alguna y es mucho más fuerte- el príncipe embaraza a la princesa mientras ésta aún está dormida. Luego, dará a luz a dos niños que logran salvarla del hechizo que la mantenía inerte.

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Entretenimiento

Benjamín Vicuña y el encuentro con Pampita, la China Suárez y Pico Mónaco

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El actor chileno se refirió a las fotos que se filtraron en las que él y su ex están con sus respectivas parejas en Uruguay, durante el fin de semana largo

Benjamín Vicuña se refirió al encuentro que tuvo con su ex, Carolina Pampita Ardohain y sus respectivas parejas, Eugenia la China Suárez y Juan Pico Mónaco, este lunes en Uruguay durante el fin de semana largo.

“Es una familia que se pone de acuerdo y se encuentra para cumplir como padres”, dijo el actor en referencia a las fotos que se filtraron en las que se ve que él y su novia llegan al hotel donde estaba la jurado del Bailando con el ex tenista, para retirar a sus hijos y se saludan todos amablemente.

Luego, explicó que el encuentro “fue algo natural”, que “ya ha pasado miles de veces”, solo que esta vez había habido cámaras para registrarlo: “Es algo que pasa hace dos años y está totalmente naturalizado”.

Sobre la imagen que se  había filtrado días antes, en la que se lo ve con su pareja y su ex en un micro del aeropuerto, antes de partir a Punta del Este, dijo que efectivamente fue algo raro, pero se lo atribuyó a las circunstancias y  no a las relaciones entre ellos: “Los buses son incómodos, hay que estar ahí con las fotos, un niño que se trepa como el Hombre Araña…”.

Al ser consultado sobre las repercusiones de las fotos de los cuatro juntos, aseguró no haber visto ni escuchado nada debido a cuestiones de tiempo. Además,  se refirió a la pelea entre la China y su ex amiga, Gimena Accardi: “Es algo complicado, sé que se tienen mucho cariño y es una historia larga, no puedo hablar por ella, pero me da pena lo que está pasando. Eugenia está triste”.

El fin de semana, Pampita había ido a pasar unos días de descanso con sus hijos Benicio, Bautista y Beltrán y Pico Mónaco a Punta del Este, donde casualmente también había ido Vicuña con su novia. El lunes, el chileno fue a buscar al hotel donde estaba su ex a los pequeños con la China para llevarlos a pasear y en ese momento los fotógrafos captaron el ¿incómodo? encuentro familiar.

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Entretenimiento

Pasé un día abrazando árboles para quitarme el estrés

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Hice una curación de bosque.

Tiene una explicación. Hace unos días recibí una invitación por email del Instituto DKV de la Vida Saludable para experimentar una técnica pionera en Europa denominada Shirin-yoku, o curación de bosque, que ayuda a mejorar mi salud física y mental sumergiéndome en los adentros de la naturaleza con técnicas sensoriales. Habría pasado olímpicamente si no fuera porque llevo unos días con una presión terrible sobre mi zona occipital a causa del maldito estrés. Ya sabes a lo que me refiero.

Como me prometían una experiencia más allá de la típica chapa promocionera, me animé a pasar un día entre helechos septentrionales y periodistas de Saber vivir con el objetivo de salir de la redacción y estirar las piernas.

Bien, el día llegó y, después de una media hora en un camión que nos acercó hasta el parque natural de Collserola —el pulmón verde que oxigena Barcelona—, nos recibieron en un club de tenis. Subimos al comedor y me comí dos bocadillos de jamón y un jugo de piña, agua de coco, limón y chía con el ansia de un buen español ante un bufé libre. El viaje ya había valido la pena.

Uno de tantos círculos. Foto vía DKV

Uno de tantos círculos. Foto vía DKV

Me explicaron los beneficios de salud que conlleva tener contacto regular con la naturaleza y después comenzó la curación. Un guía bastante simpático nos adentró en el bosque y formamos un círculo de periodistas y bloggers desaliñados. El tipo cogió una rama del suelo y nos invitó a conectar los sentidos con distintos ejercicios: “Cierren los ojos, abran las palmas de las manos orientadas hacia el frente y sientan la energía que la naturaleza les quiere transmitir”.

Está pirado y esto parece una secta que en cualquier momento presenciará un suicidio colectivo a lo Jonestown, pensé. Acto seguido nos propuso respirar lentamente y sacar la lengua para probar el aire del bosque y, aunque seguramente se podría considerar uno de los actos más ridículos de mis últimos años, sentí una revelación. Saboreé el petricor, los cantares de las currucas salvajes se manifestaron y despejé la mente. Por un instante olvidé los emails y las obligaciones y me mimeticé en la naturaleza. Era Jordi, el hombre-liquen.

Con esta transformación, encaré la actividad de otra forma. El siguiente paso fue caminar muy lento por una senda hasta las verdes profundidades a ritmo de caracol. Me costaba mucho seguir el tan sosegado paso cargado con el frenesí urbano, pero volví a respirar hondo mientras tocaba con mis dedos el rocío del musgo y esnifaba el olor que emanaba un buen puñado de tierra húmeda. Un copioso sustento de elementos foráneos a la ciudad me hizo revivir los inocentes tiempos en los que iba a por castañas con el cole con mi tupper en la mochila.

Uno de los muchos terraplenes para conectar con la naturaleza. Foto por el autor.

Uno de los muchos terraplenes para conectar con la naturaleza. Foto por el autor.

Sentarnos en un rinconcito del bosque fue la penúltima actividad. Consistía, simplemente, en contemplar. Al parecer hay gente que es tan adicta a la ciudad que vuelve entre lágrimas tras fijarse, por primera vez en su etapa adulta, cómo es una maldita abeja. Sí señor. Llorar por insectos sería otro gran objetivo conseguido para un hombre-liquen.

Busqué un rinconcito sobre una preciosa riera seca llena de hojas y contemplé el poder de la naturaleza con la erosión del agua sobre la montaña. Los rayos de sol se inmiscuían entre las copas de los árboles sacudidos por un cálido hálito de viento montañés y a mi alrededor volaba un moscardón curioso que ponía a prueba mi lagrimal. Me vibró el móvil. Toda la regresión y la paz se fueron al garete para recordarme que a la tarde tenía más responsabilidades que atender.

El té que cerraba la “conexión”. Foto por el autor

El té que cerraba la “conexión”. Foto por el autor

Para acabar, brindamos con un té de hojas que el timotel fue recogiendo por el camino para despedir la actividad. No sé si fue esa extraña mezcla de hierbas o el impetuoso impulso del hombre-liquen que por un instante fui, pero de camino al club de tenis sentí la llamada de una encina centenaria que me embaucó con sus armas seductoras. Sí, abracé un árbol. Lo abracé vivamente mientas experimentaba una satisfactoria conexión que me evadió de mi triste y solitaria existencia.

Al cabo de un buen rato, una vez en la ciudad, volví a mi casa y quise ver cómo estaban las dos o tres plantas que sobreviven en mi balcón. Una hiedra sueca o planta del dinero agonizante y un clavel que no florece desde 2012. Ese era todo el contacto con la naturaleza que tenía a diario. Digo era porque hoy me he despertado a las 6 de la mañana y he sentido otra vez la llamada.

Tras ponerme algo decente, me dirigí al parque más cercano para dar otra muestra de amor, esta vez, a un platanero algo raquítico. Una parte de mí se ha trastocado y va a seguir abrazando árboles para sentir la naturaleza en mis carnes. Por favor, si me ves por la calle sucumbiendo a los encantos de una encina o acariciando el césped de un pipican, no me tomes fotos. Tienes frente a ti a un auténtico hombre-liquen.

Publicado originalmente en VICE.com

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