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Las preguntas que siempre has querido hacerle a la trabajadora de un sex shop

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Cuánto facturan, qué es lo que más se vende o qué es lo más raro que han preguntado.

Marta (38 años) lleva más de una década involucrada profesionalmente en el mundo de la sexualidad. Periodista de profesión, trabajó en varios programas de divulgación sexual en tele y radio hasta hacerse con los mandos de la comunicación digital de los sexshop Amantis de Madrid. Tiempo después, en una reunión con amigos, germinó la idea de Amantis Barcelona que terminó haciéndose realidad tras hablar con los fundadores.

He quedado con ella en el local situado en el barrio de Gràcia para que me cuente todas las vicisitudes que conlleva estar detrás del mostrador de una tienda de juguetes eróticos.

VICE: Hola, Marta. En general, ¿los españoles innovamos mucho en el sexo o somos paradetes?
Marta: Me imagino que los españoles en general son muy básicos. Están en el “sábado, sabadete” y no se acercan aquí. Pero la gente que nos viene a visitar diría que hay de todo: desde los de “sábado, sabadete”, hasta la señora que hace 10 años que no tiene una relación sexual y, de repente, viene a por un vibrador porque se le ocurre que puede mejorar su vida personal y, de paso, sus músculos vaginales.

 “Ellas están copando el mercado. El mundo del placer sexual empieza a ser femenino”

¿A qué tópicos y preguntas incómodas tienes que enfrentarte por trabajar en un sex shop?
Estoy hasta el tope de los que vienen buscando un consolador. El consolador no se usa ni consuela a nadie. En fin. Aquí nos gusta mucho desmontar los tópicos. Por ejemplo, viene una pareja (heterosexual) que pide un arnés para sexo anal. Les pregunto: “Para él o para ella”. La chica se ríe en plan “te han pillado” y él baja la cabeza. Quien viene con esa pregunta piensa que el sexo anal es solo para la chica. Vamos con cuidado, pero solemos romper esos tópicos a la inversa.

También la pregunta de: “Vengo a buscar algo para mi pareja”. Cuando les contesto que si es un chico o chica, a los heteros les chirría.

¿Pruebas todos los juguetes u objetos que vendéis?
Cada semana vienen unos 5 nuevos y suelo probar bastantes. Cuando probamos el juguete u otro objeto nos sale gratis y todos los dependientes lo comentamos en una ficha de producto. Podemos probarlo en la intimidad o simplemente lo examinamos.

También tenemos un foro interno de formación donde vamos comentando nuestras experiencias con aquello que probamos. El otro día, por ejemplo, me llevé un lubricante que era super líquido. Lo puse en el foro porque no lo ponía en las instrucciones y quizás a alguien le va bien.

No saldrás de un sex shop sin aprender algo nuevo

No saldrás de un sex shop sin aprender algo nuevo

¿Qué hay que hacer para trabajar en un sex shop?
Tener formación o experiencia en el mundo erótico festivo. Hay desde gente muy pro con masters y posgrados en sexología, a personas que no somos tanto, como yo, que tengo experiencia en divulgación periodística.

Un chico que trabaja ahora aquí no tenía formación, pero explicó todo el interés que tenía, lo que había leído y las charlas a las que había asistido, y aquí está. No pedimos nada concreto, pero sí que nos expliquen por qué les interesa el puesto. Tienes que saber mucho del tema, además de contar con habilidades para explicarlo con una atención personalizada. Esto no es el supermercado.

Los jóvenes alardeamos de mente abierta. ¿Compramos más que la gente más adulta y nos llevamos productos más osados?
Sí, pero no en una proporción muy descabellada. Por otra parte, yo diría ellas. Ellas están copando el mercado. Nosotros somos una tienda eminentemente femenina. Tenemos una “tarjeta cliente” y se puede ver que hay más chicas, igual que en las redes sociales. Es una tendencia que está cambiando. El mundo del placer sexual empieza a ser femenino.

Asimismo, siempre que viene una pareja que busca algo para jugar, tenemos 3 o 4 objetos estrella, como podría ser una bala vibradora con mando a distancia para que ella se lo ponga en la braguita o la vagina y él le dé al mando, las velas que se convierten en aceite de masaje y tienen efecto sorpresa, o los vibradores para pareja, que se pueden utilizar con penetración. También va en función de tu orientación o identidad sexual.

¿Qué es lo más raro que te han pedido en el sex shop?
Te diría que los franceses nos vienen siempre preguntando por popper porque se ve que en Francia es legal que lo vendan en sex shops. Les avisamos que como la poli les pille preguntando se van a meter en problemas. También, durante muchos meses, venía gente a pedir unas bolas chinas de minerales, como de cuarzo. Al parecer están dentro de una práctica o taller místico-espiritual. Miramos de comprarlas, pero no vimos que se fueran a vender con facilidad.

 “Podemos facturar de 30.000 a 55.000 € al mes por tienda”

Ahora entre los jóvenes más alternativos hay un boom con el tema poliamor. Cualquier libro o cómic es muy vendible. Además, muchos jóvenes compran complementos y lencería sexual que pasa de ser íntimo al día a día, como pueden ser arneses que solían llevarse al estar desnudo y ahora se van viendo encima de camisetas por la calle. También las joyas anales, que va con un plug anal con una piedra incrustada que queda en el exterior del pompis. Evidentemente no vas por la calle enseñando el trasero, pero sí que se llevan para que cuando haya el momento de desvestirse, se vean. Es uno de los looks swingers.

Hoy he descubierto el huevo masturbador. ¿Qué objeto compran más los tíos para masturbarse?
El huevo no lo suelen comprar los chicos, sino amigos para regalar a alguien. Si realmente te quieres masturbar, compras utensilios que son como el huevo, pero con forma alargada y con más materia, como en forma de vagina, boca o, simplemente, un cilindro de silicona donde pones el lubricante dentro y te masturbas.

En mujeres lo más vendido es un vibrador vaginal. Luego ya pueden tener succionador de clítoris u otros complementos o características.

Llevas muchos años en el mundo del sexo, ya sea como periodista o en el sex shop. ¿Siempre has dicho que trabajas de ello o te has retraído en según qué ambientes?
No ha habido mucho tabú, pero sí que recuerdo que hice periodismo de corazón y no lo decía en las cenas familiares. Me callaba que perseguía a Belén Esteban o hacía guardia en la Casa Real. En eso sí, pero del sexo no.

Me llevé una vela que también es aceite para masajes

Me llevé una vela que también es aceite para masajes

Los productos que vendéis no son baratos. ¿Cuánto puede facturar un sex shop en un mes?
Da dinero. Podemos facturar de 30.000 a 55.000 € al mes por tienda. Entre los 5 locales de la marca, atendemos unos 5.000 clientes al mes y en internet gestionamos 3.500 operaciones mensuales. El margen de beneficio por producto depende de la marca. En la nuestra propia el margen es muy alto, en otras no tanto porque viene el margen cerrado.

¿La gente os cuenta sus fantasías sexuales?
Más que fantasías, la problemática. Que si tengo la vagina muy no sé qué, que si cuando tenemos relaciones no me gusta suficiente… No pasa nada que vayan soltando, pero a veces me genera inquietud cuando ves que el problema no es físico, sino mental. Tienes que saber decirles que con un juguete no van a solucionarlo y pasarles una tarjeta de un psicólogo o sexólogo.

Publicado originalmente en VICE.com

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La historia del primer Presidente latinoamericano que confesó cómo robó 275 millones de dólares

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Elías Antonio Saca gobernó El Salvador entre 2004 y 2009. En 2016 fue arrestado en el marco de una investigación judicial por corrupción. Él negaba todo. Decía que era víctima de una “persecución política”. Pero la semana pasada, tras llegar a un acuerdo con la fiscalía, contó cómo creó desde el Ejecutivo un esquema para apropiarse de dinero público para él, su familia y su partido

* El autor es periodista salvadoreño, investigador de la Fundación InSight Crime y codirector de la Revista Factum de El Salvador.

Antonio Saca Gonzáles fue presidente de El Salvador entre 2004 y 2009. Uno muy popular, que concentró a su alrededor el poder de la derecha política local. El 9 de agosto pasado, vestido con una camiseta y pantaloneta blancas, el uniforme de los presos salvadoreños, se convirtió en el primer ex presidente latinoamericano que confesó ante un tribunal colegiado cómo condujo desde el poder un sistema de corrupción y lavado de dinero.

Y acto seguido explicó, con detalle, cómo había robado millones de dólares del erario para beneficiarse él, a su familia, a sus íntimos y a su partido político, la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), que gobernó el país durante 20 años.

Saca detalló como perfeccionó un esquema para esconder dineros provenientes de varios ministerios en una cuenta reservada de la Casa Presidencial, conocida como partida secreta, la cual por ley no era susceptible de auditorías externas y se supone estaba destinada a pagar por el Organismo de Inteligencia del Estado (OIE).

Explicó como ordenó a su secretario privado crear cuentas subsidiarias de la casa de gobierno para desde ellas sacar dinero a cuentas personales, pero también como con esos fondos financiaba sus propias empresas radiales, pagaba sobornos a periodistas y, a la postre, se construyó viviendas pantagruélicas en San Salvador y en playas del país.

También aceptó el ex mandatario que desvío fondos públicos para financiar a su partido una campaña electoral, la legislativa y municipal de 2006.

“Tony” Saca, en su época de Presidente de El Salvador

“Tony” Saca, en su época de Presidente de El Salvador

Saca utilizó dinero “sobrante” de carteras como Salud, Educación, Seguridad y otras para pagarse lujos y financiar a su partido político. Todo en un país que, mientras él gobernó, sentó las bases para convertirse una década después en uno de los más violentos del mundo debido a sus índices de homicidio (en 2015 la tasa llego arriba de los 100 por cada 100.000 habitantes); y uno de los que más migrantes centroamericanos salen hacia los Estados Unidos en busca de mejores derroteros.

Saca está preso desde el 30 de octubre de 2016. Aquella noche, un contingente de policías y fiscales lo fueron a buscar a la boda de su hijo. De ahí se llevaron al ex presidente, y a tres ex funcionarios que habían sido secretarios de la Casa Presidencial. Saca negaba todas las acusaciones. Decía que se trataba de una “persecución política”.

En noviembre, la Fiscalía salvadoreña acusó formalmente a Saca y a varios de sus colaboradores cercanos de desviar ilegalmente unos 116 millones de dólares desde la presidencia a cuentas propias o de terceros. Con el tiempo, los investigadores aumentaron la cifra a unos 275 millones de dólares y encontraron indicios de un esquema masivo de lavado de dinero.

 Saca está preso desde el 30 de octubre de 2016. Aquella noche, un contingente de policías y fiscales lo fueron a buscar a la boda de su hijo

Después de pedir prórrogas para ampliar la investigación, y de acercarse a los años de plazo que la ley salvadoreña da para la culminación de un proceso penal, la Fiscalía prefirió evitar llegar hasta un juicio y optó por hacer un trato con Saca. El saldo final es un acuerdo en el que el ex presidente recibe penas mínimas (5 años), confiesa su culpa y se compromete a devolver 25 millones de dólares, una décima parte de lo que la Fiscalía dice que se robó.

A cambio, Saca ha prometido al Estado que no apelará una eventual condena por corrupción, pero esa condena aún no existe porque un juez no la ha dictado todavía.

Un príncipe de la derecha venido a menos

Elías Antonio Saca González nació el 9 de marzo de 1965 en Usulután, un departamento de vocación agrícola y cafetalera en el oriente salvadoreño. Hijo de comerciantes descendientes de palestinos, Saca se mudó a San Salvador, la capital, a estudiar periodismo en la Universidad de El Salvador (estatal). Nunca se graduó, pero sí incursionó con éxito en el mundo radiofónico local.

Saca ya era un locutor famoso en los 80, cuando narraba partidos de mundiales de fútbol para el canal 4 de la Telecorporación Salvadoreña (TCS), la principal cadena televisiva del país. En aquellos años, el joven Saca empezó a construir una empresa de radiodifusión junto a su esposa, Ana Ligia Mixco, a la que llamaron Samix.

Para 1993, Samix era ya dueña de varias estaciones y la carrera empresarial de “Tony”, como se le conocía, iba en ascenso. En la década siguiente, Saca llegó a ser presidente de la Asociación de Radiodifusores (AIR) y de la poderosa Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), la gremial que reúne a los lobbies más influyentes de la derecha local. Fue desde esas cumbres que el hombre de radio empezó a acariciar la idea de ser presidente del país.

En 2007, a la mitad de su mandato, las radios de Samix facturaban a todo tren, en buena medida gracias a dinero que llegaba desviado ilegalmente desde la presidencia de la república. En 2003, Samix reportó ganancias por 203.000 dólares; en 2007 la cifra había subido a 3,2 millones de dólares.

2003 había sido el año en que las estrellas se alinearon para que Tony Saca se convirtiera en el candidato presidencial de Arena para las elecciones del año siguiente. No era solo por la popularidad del simpático hombre de radio; era también porque el opositor Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), la ex guerrilla salvadoreña que se convirtió en partido político en 1992 aparecía como una opción fuerte y había decidido llevar de candidato a Schafick Hándal, un viejo comandante comunista cuyos postulados ponían de punta los nervios del empresariado local.

Arena, además, llegaba a la presidencial de 2004 después del periodo de Francisco Flores (1999-2004), un presidente que terminó siendo bastante impopular y que bajó considerablemente los niveles de votación de la derecha. Saca era el hombre.

La polémica inició muy poco después de que Saca ganó la presidencial: el ex empresario radial decidió concentrar todo el poder e hizo algo que nunca nadie había hecho antes al ejercer en paralelo la presidencia del país y del partido. Eso, lo sabemos hoy, le dio más libertad para desviar dinero.

 Al poco de salir de la presidencia, Tony Saca se terminó de construir una casa de 8 millones de dólares construida con fondos públicos, a la que se conoce como El palacio de la corrupción

Durante su mandato, Saca intentó distanciarse de la derecha tradicional salvadoreña, ligada históricamente a escuadrones de la muerte y abusos contra los derechos humanos. Para construirse una imagen de reformista, y de caudillo de la derecha social, el ex locutor también utilizó fondos públicos que canalizó a medios escritos y televisivos a través de periodistas a los que pagaba salarios fijos, según las investigaciones de la Fiscalía.

En 2008, en la previa de la presidencial del año siguiente, Tony Saca tomó definitivamente su partido e impuso a su candidato, el ex director de la Policía Rodrigo Ávila, a pesar de reclamos sordos de sus colegas. Ávila perdió ante Mauricio Funes, otro popular hombre de televisión que corrió como candidato del FMLN. Parecía que todo estaba dicho para Saca, pero no: el ex presidente supo hacerse un hueco enorme para seguir influyendo a Funes y para seguir apretando las tuercas del poder.

Al poco de salir de la presidencia, Tony Saca se terminó de construir una casa de 8 millones de dólares construida con fondos públicos. La residencia, a la que la Fiscalía llama “palacio de la corrupción”tiene 15 habitaciones, saunas, bares, canchas de básquetbol y fútbol sala, una sala de cine y un salón de belleza. Saca también salió de la casa de gobierno con 36 frecuencias radiales bajo el brazo.

La mansión que se construyó Saca en San Salvador, conocida como “El palacio de la corrupción” (AFP)

La mansión que se construyó Saca en San Salvador, conocida como “El palacio de la corrupción” (AFP)

El cemento de la corrupción

Jorge Hernández es uno de los periodistas a los que Saca dice haber pagado. De Hernández, quien fue vicepresidente de noticieros de la cadena televisiva más grande de El Salvador y también es procesado por lavado de dinero, un testigo ha dicho que creó empresas de cartón para lavar dinero que el presidente le hacía llegar desde las arcas públicas. En su confesión, Saca aceptó esos delitos.

Hernández fue, también, confidente de Funes, el sucesor de Saca, y de acuerdo con las declaraciones judicializadas de otro testigo, gestor de sobornos para otros periodistas.

Otro estrecho colaborador de Tony Saca fue su primo, Herbert Saca, quien entre 2004 y 2009 se convirtió en el principal operador político del Ejecutivo y, cuando el FMLN ganó, en el creador de un nuevo partido político al que los Saca llamaron Gran Alianza de Unidad Nacional (GANA), el cual sigue teniendo una bancada parlamentaria lo suficientemente numerosa como para jugar de bisagra entre la izquierda y la derecha políticas.

 El saldo final es un acuerdo en el que el ex presidente recibe penas mínimas (5 años), confiesa su culpa y se compromete a devolver 25 millones de dólares, una décima parte de lo que la Fiscalía dice que se robó

Herbert Saca lo han investigado agencias estadounidenses por sospechas de vinculación con narcotraficantes locales, algo que publicaciones periodísticas en El Salvador han dado por sentado.

Herbert también se convirtió en uno de los principales asesores de Funes y, de cara a la elección presidencial que El Salvador vivirá en 2019, ha logrado maniobrar en GANA para que ese partido se convierta en vehículo para la candidatura de Nayib Bukele, ex alcalde de la capital y uno de los políticos más populares del país en la actualidad.

El 27 de junio pasado, un juzgado de San Salvador emitió orden de captura contra el ex presidente Funes también por delitos de corrupción: la Fiscalía lo acusa de ser el artífice de otro esquema masivo de desvío de fondos públicos y lavado de dinero por 301 millones de dólares. Funes está asilado en Nicaragua por el régimen de Daniel Ortega.

En su confesión, Tony Saca también dijo que uno de los arquitectos del esquema de corrupción fue un oscuro funcionario llamado Irving Pável Tóchez, quien también fue heredado a la administración de Mauricio Funes.
Entre los dos, Saca y Funes, de fuerzas políticas rivales, desviaron casi 700 millones de dólares de las arcas del Estado. Para hacerse una idea, la cifra es igual al déficit fiscal de El Salvador en 2017.

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El impactante secreto de un destacado cirujano militar británico del siglo XIX que se reveló al momento de su muerte

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Vivió y trabajó con el seudónimo de James Barry. Salvó vidas en los campos de batalla de medio mundo. El papel decisivo del revolucionario venezolano Francisco de Miranda

El 25 de julio de 1865, las manos de la enfermera Sophia Bishop temblaron frente al cadáver del gran médico y cirujano militar de la Corona, muerto por disentería a sus 69 años.

Temblaron, porque debía hacerle la autopsia de rigor, pero no era un muerto común: había sido un héroe de la medicina y del bisturí en tiempos en que una operación se parecía más a una carnicería que a un arte.

Pero mucho más temblaron cuando, al quitarle las severas ropas militares, apareció –inequívoco– el cuerpo de una mujer.

¿Un caso de travestismo?

Sí, pero no por lo que entre los siglos XVIII y XIX se consideraba un repugnante vicio, un deliberado desvío de la condición sexual como la que condenó a la cárcel a Oscar Wilde: por su firme vocación y su tenacidad para estudiar y ejercer la medicina, “desatino” absolutamente prohibido para una mujer en Inglaterra, Irlanda y Escocia.

James Barry o Margaret Ann Bulkley realizó la primera cesárea exitosa en el Imperio Británico

James Barry o Margaret Ann Bulkley realizó la primera cesárea exitosa en el Imperio Británico

Así las cosas, ella (Margaret Ann Bulkley, nacida en Cork, Irlanda, en 1789) se atrevió a ser él (James Barry), nombre de su tío, un notorio pintor, que no sólo le prestó su nombre: urdió todo el operativo de travestismo para que su sobrina pudiera sentarse en un escaño de la Universidad de Edimburgo.

Y con un cómplice: el general revolucionario venezolano Francisco de Miranda, que le prometió llevarla a América cuando lograra su diploma.
Por gratitud, ella (él) se autobautizó James Miranda Stuart Barry.

Pero, encarcelado Miranda por los españoles en 1816 y frustrado ese plan, James se recibió en el solemne y machista templo de Edimburgo, y luego formó parte del cuerpo de cirujanos del ejército.

Margaret, entonces, quedó atrapada en el cuerpo de James Barry, personaje que ella misma había creado.

Hizo una carrera extraordinaria. Más que una novela.

Actuó como tal en India, Jamaica, Malta, Corfú, Isla Mauricio, Trinidad y Tobago, Canadá, Crimea y su terrible guerra, la mítica batalla de Waterloo (caída de Napoleón), y en Sudáfrica jugó su partida más audaz: la primera cesárea en el Imperio Británico con éxito. Sobrevivieron madre e hijo, bautizado como “James Barry” en honor al cirujano que hizo el milagro…

Margaret usaba ropas militares y se destacaba por su elegancia

Margaret usaba ropas militares y se destacaba por su elegancia

Florence Nightingale, la heroína de las enfermeras y los primeros métodos modernos de higiene en los quirófanos y en las salas de los hospitales, coincidió con Barry entre los muertos y heridos de Crimea, y dijo:

–Luego de su muerte me enteré de que era una mujer. Debo decir que se trataba de la criatura más capaz y abnegada que yo haya visto en el ejército.

Fue clave en la lucha contra la lepra y el cólera, y tan dura (o más) que un hombre ante conflictos de honor. No vaciló en batirse a pistola en Sudáfrica contra un colega que dudó de su hombría.

Al parecer, la enfermera y los médicos que prepararon su cuerpo para el funeral fueron más allá de descubrir que era una mujer: tenía huellas de un antiguo embarazo.

A pesar del previsible escándalo que desató el caso, Margaret fue sepultada como James Barry, con el rango de médico cirujano militar tallado su lápida, en el cementerio londinense de Kensal Green.

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Evo Morales, el presidente récord, en su peor momento

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Esta semana cumplió 12 años, seis meses y 23 días como presidente de Bolivia, superando la marca de Víctor Paz Estenssoro. Sin embargo, desde que acudió al Tribunal Constitucional para que le permita presentarse a una nueva reelección, a pesar de haber perdido un referéndum en 2016, comenzó una progresiva decadencia. Decidido a aferrarse al cargo, se vislumbra un 2019 muy conflictivo

El coliseo Evo Morales de Ivirgarzama, Cochabamba —uno de los tantos que hay en el país con el nombre del presidente—, fue escenario este sábado de un multitudinario festejo por el récord que batió el líder cocalero el martes pasado. Con 4.587 días consecutivos en el poder, se convirtió en el jefe de Estado más duradero de la historia boliviana.

Víctor Paz Estenssoro, padre de la Revolución Nacional de 1952 y máximo caudillo del siglo XX en el país, sumaba 4.586 días, pero repartidos en tres períodos presidenciales (1952 — 1956, 1960 — 1964 y 1985 — 1989). Su poder estuvo lejos de ser indisputado. En todo momento, debió convivir con la amenaza de un golpe militar, una rebelión o una gran crisis económica.

Evo Morales, en cambio, consolidó en estos 12 años y medio una verdadera hegemonía. Con las Fuerzas Armadas expulsadas de la escena política, sin partidos opositores fuertes, con un sistema judicial disciplinado y una economía en alza, su primacía no estuvo nunca en peligro. Si bien enfrentó protestas y cuestionamientos de diferentes sectores sociales, los descontentos nunca pudieron presentar una alternativa política competitiva.

El ex presidente boliviano Víctor Paz Estenssoro

El ex presidente boliviano Víctor Paz Estenssoro

“Su exitosa carrera política no se explica si no se entiende que es una figura muy pragmática”, dijo a Infobae Mario Torrico, coordinador de la Maestría en Políticas Públicas Comparadas de Flacso-México. “Si uno sólo presta atención a sus discursos podría pensar que está ante un líder que impulsa una revolución socialista. Pero también hay que mirar sus acciones, como su decisión de hacer una alianza con los empresarios de Santa Cruz, a quienes les garantiza condiciones económicas para que sus negocios prosperen. Ese pragmatismo le permitió hacer algo que le ha costado mucho a los líderes de izquierda en América Latina: tener un gobierno con vocación social, pero con responsabilidad económica”.

Este cuadro empezó a desdibujarse el 21 de febrero de 2016. Sorpresivamente, el 51.3% de los bolivianos rechazaron en un referéndum un proyecto de reforma constitucional que habilitaba a Morales a presentarse a una tercera reelección en 2019. Fue su primera derrota desde que arrasó en las elecciones de 2005 y se convirtió en presidente.

 Su exitosa carrera política no se explica si no se entiende que es una figura muy pragmática

De respetar la voluntad popular, el mandatario tendría que abandonar el Palacio Quemado el 22 de enero de 2020. Pero ya no parece dispuesto a aceptar que la Constitución o el resultado de una votación lo obliguen a dejar el poder. Por eso, decidió acudir al Tribunal Constitucional —que le responde casi como si fuera un ministerio—, para que lo autorice a procurar un nuevo mandato.

Con el insólito argumento de que el límite a la reelección viola los derechos políticos de Morales, los jueces lo habilitaron el 28 de noviembre pasado a participar de los comicios. Él todavía no confirmó si lo hará. Pero todo indica que sí.

“Algunos de esos magistrados pasaron a ser embajadores en Ginebra o a ocupar otros cargos, en un acto de evidente prebendarismo. Le hicieron un fallo a medida, es un mamarracho jurídico. Sostuvieron que no se aplica un artículo constitucional, pero el Tribunal no tiene la capacidad de modificar la Constitución. Lo que hicieron es desconocer los resultados del 21 de febrero”, afirmó el analista político Carlos Cordero, en diálogo con Infobae.

Evo Morales, durante la campaña electoral de 2005

Evo Morales, durante la campaña electoral de 2005

Cómo se construyó el récord

Evo Morales llegó a los primeros planos de la política boliviana como líder sindical de los trabajadores cocaleros, un movimiento muy cohesionado y combativo, que se consolidó enfrentando los sucesivos intentos estatales de erradicar los cultivos. En 1997 se alió con sectores urbanos de izquierda y usó un partido preexistente, el Movimiento al Socialismo (MAS), para lanzar su candidatura a diputado. Obtuvo el 70% de los votos en Cochabamba.

Sin ser un referente indígena, logró capitalizar el reverdecer de los movimientos originarios. Acercarse a ellos le permitió ampliar su base electoral y asumir una identidad que lo diferenciaba del resto de la clase política. Así ganó las presidenciales de 2005 con el 53% de los votos y 25 puntos de ventaja sobre el segundo, Jorge Quiroga Ramírez.

En 2009 consiguió la sanción de una nueva Constitución, que convirtió a Bolivia en un Estado Plurinacional, incorporando simbólicamente a una multiplicidad de grupos etnolingüísticos que históricamente habían sido marginados. Además, habilitó la reelección consecutiva, que antes estaba vedada. Ese mismo año fue ratificado en el cargo con el 64% de los sufragios.

Morales consiguió en 2009 una reforma constitucional y su primera reelección

Morales consiguió en 2009 una reforma constitucional y su primera reelección

La primera gestión presidencial de Morales reúne sin duda los mayores aciertos, que se vislumbran en una serie de reformas políticas, sociales y económicas que le dieron la confianza y la aprobación de un porcentaje grande de la población boliviana. En las siguientes gestiones, que están marcadas por un sin número de desaciertos, desconfianza y conflictividad social, logró afianzarse en el poder porque se constituyó, a través del MAS, en la primera fuerza política del país, ocupando gobernaciones, alcaldías de ciudades capitales y provincias, asambleas departamentales, medios comunicacionales, e instituciones electorales y de justicia”, explicó la socióloga Daniela Carrasco, docente de la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca, consultada por Infobae.

Con un masivo respaldo popular, que le permitió tener mayoría absoluta en el Congreso, y con sus adversarios reducidos a una expresión testimonial, Morales se fue apropiando de todo el aparato estatal. Esterilizó a los principales organismos de control y en 2011 terminó de deglutir a la Justicia con una reforma que introdujo la elección popular de los magistrados nacionales.

Un factor que no se debe olvidar es el estado de dispersión o desorientación de la oposición. Por un lado, el Gobierno usó instrumentos legales para debilitarla significativamente. Un ejemplo es la ley que permite iniciar procesos legales a autoridades electas durante el ejercicio de sus deberes, lo cual ha resultado en la remoción de dichas autoridades de sus puestos. Por otro lado, la oposición se ha debilitado a sí misma al no querer formar alianzas para presentar un frente capaz de enfrentar a Morales. Al aferrarse a la forma antigua de hacer política, no ha sido capaz de alcanzar un apoyo importante”, dijo a Infobae el politólogo Miguel A. Buitrago, profesor de la Universidad de Hamburgo.

 Un factor que no se debe olvidar es el estado de dispersión o desorientación de la oposición

Morales tendría que haber dejado la presidencia en enero de 2015, ya que la Constitución de 2009 sólo habilita una reelección consecutiva. Pero no tuvo dificultades en conseguir que los jueces consideraran como el mandato inicial el de 2010 — 2015, porque era el primero con la nueva Carta Magna. En los comicios de 2014 se impuso con el 61% de los votos.

Evo no fue el único presidente récord en la historia reciente de América Latina. Si hubo varios mandatarios que se acercaron o superaron los diez años en el poder es, en buena medida, porque las condiciones económicas nunca habían sido tan favorables para la región como en la primera década del siglo XXI. Con los precios de los commodities por las nubes, Bolivia se enriqueció exportando gas y minerales.

“Es una de las economías más exitosas de la última década —dijo Torrico—, y sin embargo ha emprendido políticas que se pueden considerar de izquierda, como programas sociales, bonos y la participación del Estado en parte de la cadena productiva, como en los hidrocarburos. Tuvo el pragmatismo de llamar nacionalización a lo que, en los hechos, era una renegociación de los contratos del sector. Evo nos recuerda mucho a Paz Estenssoro, que también era muy pragmático”.

Morales y su vicepresidente, Álvaro García Linera

Morales y su vicepresidente, Álvaro García Linera

Morales tuvo además el mérito de usar los extraordinarios recursos que tuvo a disposición para impulsar una reducción de la desigualdad sin precedentesBolivia es el país latinoamericano en el que más se achicó la disparidad de ingresos en el período: de ser largamente el más inequitativo, con una diferencia de 149.2 veces entre el 10% más rico y el 10% más pobre, la relación pasó a ser de 29.3 veces, un 80% menos. Logró superar a Honduras y a Brasil, que hoy son más desiguales.

“Otro factor a considerar es el establecimiento de un sistema de beneficios a cambio de legitimación política —dijo Buitrago—. Una de las acciones primeras del gobierno fue implementar varias políticas en forma de transferencias sociales, en beneficio de varios sectores de la sociedad, como los jubilados, mujeres en gestación y a niños escolares. Esto obviamente creó una base sólida de apoyo. Además, el Gobierno ha implementado otro tipo de programas, como Bolivia cambia y Evo cumple, en los cuales hace inversiones públicas en infraestructura. Lo notable es el hábito de muchas autoridades gubernamentales de condicionar la implementación de dichos proyectos al apoyo político”.

Los cocaleros son la principal base de apoyo de Evo Morales

Los cocaleros son la principal base de apoyo de Evo Morales

El punto de inflexión

“El 51,3% de la población boliviana votante llegó al referéndum de 2016 con la consigna clara de no aprobación a la repostulación presidencial de Morales. Los resultados mostraron un profundo estado de descomposición de su capital político y simbólico, y la reemergencia de los movimientos ciudadanos y de las manifestaciones callejeras que se oponían a este liderazgo. El fallo del Tribunal Constitucional, al ser ilegal e ilegítimo, lo que hizo fue profundizar el descrédito, la frustración y hasta la aversión hacia Evo Morales y su partido”, sostuvo Carrasco.

Hasta la sentencia de 2017 que anuló lo expresado por la consulta popular un año antes, si bien el gobierno caminaba cada vez más cerca de la cornisa del autoritarismo, mantenía una legitimidad democrática fundamental: el respaldo de las urnas. Haber perdido una elección tan importante, y reaccionar desconociendo su resultado a través de un Tribunal títere, dejó a la democracia boliviana en terapia intensiva.

“Si tomamos en cuenta la historia del siglo pasado —dijo Buitrago—, recordamos cómo el pueblo boliviano luchó contra el autoritarismo. Pienso que la memoria colectiva todavía se acuerda de estas épocas y siente un tipo de alergia a todo lo que se le parezca, incluyendo a los políticos que parecen querer perpetuarse en el gobierno. Eso le ha restado legitimidad a Morales, porque la gente tiene la impresión de que se quiere quedar indefinidamente en el poder”.

 Es una de las economías más exitosas de la última década, y sin embargo ha emprendido políticas que se pueden considerar de izquierda

El Evo que rompió el récord está lejos del que ganó las elecciones de 2014. Cuando asumió su tercer mandato, su gobierno tenía una aprobación del 56 por ciento. En actualidad cayó al 34 por ciento, según la consultora Mercados y Muestras. En el horizonte asoman también otros problemas, como las denuncias de corrupción y el agotamiento de la economía.

“Esta dinámica económica no es sostenible en el largo plazo, porque finalmente se basa en un modelo extractivista, que es el que se apoyó en toda América Latina por los buenos precios de las materias primas. Bolivia sigue creciendo porque aún le exporta mucho gas a Brasil y a Argentina, a precios negociados hace mucho tiempo. Pero no es un esquema capaz de garantizar tasas de crecimiento a largo plazo, ni tampoco es sostenible desde el punto de vista medioambiental. El discurso de defensa de la madre tierra no concuerda con la realidad, ya que su modelo es totalmente depredador del medio ambiente y vulnera derechos indígenas”, dijo Torrico.

Si bien la performance económica sigue siendo relativamente buena, sobre todo en comparación con otros países de la región, la opinión pública ya empieza a percibir que las épocas de bonanza se terminaron. La misma encuestadora detectó en un sondeo reciente que el 79% de los bolivianos considera que su país atraviesa una crisis económica. Si bien la mayoría cree que es leve, no deja de ser un dato alarmante.

Carlos Mesa, ex presidente de Bolivia y rival de Evo Morales (AFP)

Carlos Mesa, ex presidente de Bolivia y rival de Evo Morales (AFP)

Un futuro con mucha incertidumbre

“El pueblo me pide que vuelva, yo no quiero”, dijo Morales esta semana en entrevista con ABC Color, de Paraguay. Según confesó, su verdadero deseo sería “volver a cosechar coca”. Aunque aclaró: “Tampoco es fácil rechazar cuando el pueblo te empuja”.

Si bien el mandatario no confirmó aún su candidatura, todo hace pensar que la terminará oficializando. Es cierto que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) tendría la potestad de rechazarla, más allá del fallo de la Corte Constitucional. Pero nadie imagina que pueda tener la autonomía suficiente como para hacer algo así.

Lo que no creo que vaya a ocurrir es el pronunciamiento del TSE —dijo Cordero—. Ha sido elegido por la mayoría política del MAS. El Presidente tiene un delegado personal en él y no es un delito, está en la ley. ¿Y a pesar de eso hay algunos ingenuos que creen que se va a pronunciar en contra de Morales? Prefiero creer que es el pueblo el que va a reaccionar antes que el Tribunal”.

 En este momento se está llevando a cabo un proceso contra Mesa, para inhabilitarlo, porque es el único que podría ganarle el año próximo

Si las elecciones fueran hoy, el escenario no sería el más favorable para Evo. Una encuesta de Mercados y Muestras reveló que obtendría sólo un 27 por ciento. Muy cerca, con un 25%, aparece una figura política opositora en alza, el ex presidente Carlos Mesa (2003 — 2005). Si ambos fueran a segunda vuelta, Mesa obtendría un 48%, frente a un 32% de Morales. ¿Estaría dispuesto el presidente a aceptar una eventual derrota? Sea cual sea la respuesta, se avizora un 2019 con alta tensión política en Bolivia.

“El Poder Judicial está en manos de Evo, que lo usa para mantenerse en el poder y para perseguir a otros sectores. En este momento se está llevando a cabo un proceso contra Mesa, para inhabilitarlo, porque es el único que podría ganarle el año próximo. Todo indica que no va a poder ser candidato. Imagino muchos episodios de protesta popular contra esos intentos, y mucha represión como respuesta. Porque además él maneja muy bien a los cocaleros, que son un grupo de choque que se puede movilizar frente a los ciudadanos que vayan a manifestarse contra una nueva presidencia de Morales”, concluyó Torrico.

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