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Economia

La inflación de diciembre se aceleró a 3,1% en el mes y 24,8% en el año

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El cierre de 2017 fue con la suba mensual de precios más alta desde junio del año anterior. Presiones alcistas

El Índice de Precios al Consumidor Nacional acusó en diciembre un salto de casi dos puntos porcentuales en comparación con el mes previo (1,4%), y también con el registro de un año atrás (1,2%), a 3,1 por ciento.

Semejante impulso al fin de un año electoral se explicó por la postergación de las autorizaciones de incrementos de los precios regulados, para no afectar el humor de las familias en plena campaña.

Ese evento, que como se sabe terminó con un claro triunfo del oficialismo en el orden nacional, aunque se discute cuánto tuvo que ver el termómetro de la economía y cuánto la situación política, explica el notable cambio de la dinámica de la suba del índice general de precios a lo largo del año: Comenzó 2017 con un primer cuatrimestre con alza promedio de 2,2% por mes, por la concentración de las autorizaciones de ajustes de precios y tarifas, con la alta estacionalidad del período; luego le siguió una desaceleración a un rango de 1,5% en el segundo; y terminó con una aceleración en el último tercio a un 2%, en particular en diciembre.

Del relevamiento del Indec surgió que los rubros más alcistas en diciembre fueron Vivienda, agua, electricidad, gas y otros con 17,8%; Transporte 3,2%; y  Equipamiento del hogar 2,9%; en tanto en el año ascendió a 24,8%; con 55,6% el rubro Vivienda; 34,1% Transporte y 31,5% Educación.

 2017 comenzó con un primer cuatrimestre con alza promedio de precios de 2,2% por mes; luego le siguió una desaceleración a un rango de 1,5% en el segundo; y terminó con una aceleración en el último tercio a un 2 por ciento

El impacto del ajuste tarifario más fuerte  en la Ciudad que en el resto del país se manifestó con claridad en la estimación de la Dirección General de  Estadística y Censos de CABA, donde el salto a 3,3% del índice agregado fue impulsado por la suba del rubro Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles en 11,7%; y en Salud 3,5%; que determinaron que el año finalizara con un alza acumulada de 26,1 por ciento.

Un año antes la inflación Congreso había arrojado una suba de 40,9% y el empalme con la serie del Indec arrojó una tasa acumulada levemente inferior al 40%; frente a una meta del 25%. Ahora, con el dato de diciembre, 2017 cerró con una desinflación de más de 15 puntos porcentuales; pero volvió a superar fuertemente a la banda techo de 17% y más aún el piso de 12 por ciento.

Para el corriente año en el Gobierno aspiran a sostener el sendero de la desinflación, pero el mercado estima que una vez más no se alcanzará la meta que fue recalibrada de 10% a 15% a diciembre, aunque con una brecha no mayor de cinco puntos porcentuales, la cual sería la menor en el trienio.

La nueva ronda de ajustes de precios autorizados para los primeros meses del nuevo año, como Precios Cuidados, energía eléctrica y gas, medicina prepaga, transporte público de pasajeros, y la esperada otra suba de los combustibles, en este caso por la concurrencia de la devaluación del peso y de la revalorización del petróleo en el mercado internacional, anticipan un trimestre “caliente” en materia inflación, incluso superior a la media de 2,2% por mes que se anotó en igual tramo del año anterior.

Aun así, el equipo económico decidió no solo “recalibrar” la meta de inflación que estaba en 10%, más menos dos puntos porcentuales, a un nivel más realista de 15% –aunque todavía alejado de las expectativas del mercado–, sino también impulsar una baja de las tasas de interés, para no afectar el boom del crédito y la recuperación que había comenzado a mostrar el consumo agregado.

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Economia

Hacienda adelantó $ 26.000 millones a Cammesa en anticipo del resultado fiscal

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El déficit fiscal primario alcanzó el 3,9% del PBI en 2017, por lo que el Gobierno sobrecumplió en 0,3 punto porcentual la meta del 4,2%, unos $ 35 mil millones que quedaron en la caja del sector público.

Según explicaron fuentes de Hacienda, la holgura fiscal era mayor, pero se aceleraron gastos en diciembre. Concretamente, se adelantaron pagos a Cammesa por $ 26 mil millones correspondientes a este año, un 0,25% del PBI. “Los pagos a Cammesa siempre generan ahorros de largo plazo”, explicaron en el Ministerio.

Así la deuda flotante se redujo 0,2% del PBI y quedó en un mínimo histórico en 12 años, de unos $ 80 mil millones, por debajo del 1% del PBI, agregaron, lo que genera cierto alivio para cumplir la meta de 2018.

“Alcanzar este resultado no fue tarea sencilla. Los analistas esperaban un déficit más alto porque el punto de partida había sido elevado. Pero pudimos sobrecumplirlo”, dijo el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, en conferencia de prensa. Y ratificó que la meta para 2018 es del 3,2% del PBI, pero aclaró que el Gobierno hará “todo lo posible” para volver a lograr otro sobrecumplimiento.

En cambio, el resultado financiero alcanzó 6,1% del PBI tras subir 32,5%, y que los intereses alcanzaran 2,2% del PBI.

En diciembre, el gasto primario se alzó 5,9%, luego de que subieran 8,5% los gastos corrientes y cayera 24,8% el gasto en capital. Los intereses avanzaron 21,6%. En tanto, los ingresos cayeron 18,6% interanual (aunque sin blanqueo, +31%).

Así el rojo primario del último mes del año alcanzó $ 119.607 millones (+104%) y el financiero, $ 150.108 millones (+79%).

En el año, el déficit primario avanzó 17,6% hasta $ 404.142 millones. Se trató de una reducción de 0,4 puntos del PBI respecto de 2016. Y según explicó Dujovne, alcanzar ese rojo en las cuentas públicas implicó un esfuerzo fiscal de 1,7% del PBI, al sumar a esa reducción, los menores recursos provenientes del sinceramiento fiscal que en 2016 (0,9% del PBI), la devolución gradual del 15% a provincias por la precoparticipación de ANSeS (0,2%) y la reducción de la deuda flotante (0,2%).

“En 2017, el gasto del Gobierno nacional cayó 3,1% en términos reales mientras que durante el kirchnerismo crecía al 10% anual en promedio”, indicó Dujovne. Y destacó que por primera vez desde 1991, con una economía creciendo, el gasto consolidado de la Nación cayó 1,1% del PBI, a 23,4%. Y el consolidado con las provincias descendió a 1,5 a 1,7% del PBI.

El ministro también remarcó que por primera vez desde 2004, los ingresos crecieron más que los gastos: los recursos se expandieron 22,6% (o 28,1% si no se cuentan los recursos del blanqueo), en tanto los egresos avanzaron 21,8%. Los gastos corrientes primarios subieron 22,5% (con prestaciones sociales subiendo 36,7%; gastos de funcionamiento, 26,4%; transferencias corrientes a provincias, 12,3%, y subsidios cayendo 22,5%). En tanto, el gasto en capital subió 14,2%.

 

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Argentina frente a un 2018 paradójico: crecimiento económico con más pobres

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Las opiniones de economistas como de especialistas en temas sociales confluyen en una paradoja: este año tendrá probablemente una recuperación de la economía, especialmente en sectores productivos exportadores y financieros, con un deterioro de los indicadores sociales entre los sectores económicos más frágiles como el cuentapropista y el asalariado, fruto de una inflación sostenida, el endeudamiento familiar de esas franjas más vulnerables y una recuperación salarial que apenas alcanzaría a compensar la suba de precios.

En esa línea, el especialista en temas sociales del Frente Renovador, Daniel Arroyo, trazó un panorama social complejo para la Argentina de 2018. Para el diputado nacional, una inflación que no logra ser domada por el Gobierno, condiciones laborales frágiles y niveles de endeudamiento familiar elevados podrían ser un embudo social, especialmente a partir de marzo.

Sobre el impacto social de la inflación (cuyo porcentaje superó las previsiones del Ejecutivo), Arroyo consideró que la suba de precios “es altísima y lo que hace es complicarle la vida a las familias”. Y trazó tres frentes de conflicto serios: “Uno es que siempre los alimentos y medicamentos suben más que la inflación general y las familias pobres y los jubilados son los que más sufren. Lo segundo es que los bolsillos están agotados, ya que, como los costos son muy altos, las familias terminan endeudándose. Y, tercero, es que se está perdiendo empleo, tanto en el sector público como privado. Todo esto configura una situación social realmente complicada. El gobierno debería reorientar la política porque nos va a meter en un lío social bárbaro”.

En este escenario de doble estándar económico, la principal preocupación debiera estar planteada sobre los sectores más vulnerables. Si bien el Gobierno reconoció contar con un presupuesto histórico en materia de ayuda social, para la oposición el asistencialismo resulta insuficiente si solo se otorgan planes sociales. Al respecto, el economista Jorge Vasconcelos, vicepresidente del Instituto de Estudios sobre Realidad Argentina y Latinoamericana de la Fundación Mediterránea (IERAL), destaca la voluntad del gobierno de “evitar el riesgo de que llegara el enfriamiento de la economía” con la decisión de forzar al Banco Central a bajar las tasas de interés pese a que la medida no logrará tener “una inflación más baja”. Para el economista, la inflación afecta mucho más al segmento de la población que vive al día, que obtiene sus ingresos en el mercado informal del trabajo. “El relajamiento de la meta de inflación no es una buena noticia desde el punto de vista de la lucha contra la pobreza. Tener una inflación más alta no es bueno para el 30% de pobres que tiene el país”.

El economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), Daniel Artana, también mostró un optimismo moderado sobre la marcha de la economía durante este año y expresó cautela sobre una mejora de los indicadores sociales. En su visión, si la economía crece un 3%, el empleo puede crecerá un poco y los salarios por lo menos lograrán empatarle a la inflación.

Los últimos número oficiales del Instituto de Estadísticas y Censos (INDEC) de septiembre de 2017 revelaron que, en las principales ciudades del país, la pobreza alcanzó 28,4%, en tanto que la indigencia nuclea al 6,2% de la población.

Para el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) , este 2018 será de pobreza en alza, teniendo en cuenta una inflación mayor a la prevista, tal como lo reconoció el Gobierno sobre finales del año pasado. “La revisión al alza de las metas de inflación es un acto de sinceramiento pero también de resignación. El ritmo de gradualismo elegido para ordenar las cuentas públicas obliga a tolerar mayor inflación”. De la pauta inflacionaria prevista originalmente de entre el 8% y 12% anual al recálculo del 15% “el cambio implica aspirar a reducir la inflación con un ritmo mucho más lento”. Según ese informe, conceder a tener más inflación implica también “ser menos ambiciosos en mejorar la situación social”.

 

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Economia

Por la inflación y alzas de tarifas cae el consumo masivo

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Las esperanzas de que el consumo masivo comenzara un camino de recuperación en 2017 quedaron finalmente descartadas. El informe Consumer Insights, que trimestralmente elabora Kantar Worldpanel, señala que el total de los doce meses mostró una caída del 1% respecto del año anterior. De este modo, la mejora registrada en los meses de septiembre, octubre y noviembre se frenó en diciembre, de modo que “no se logró cumplir con las expectativas de crecimiento proyectadas”, subraya el informe.

El cambio de signo en algunos rubros como bebidas y cuidado personal explican el resultado de diciembre y, a la postre, de todo el año. Con bajas de 2% y 5% respectivamente, incidieron en un cierre de 2017 prácticamente en cero. Más profunda aún fue la caída en todo el año en el rubro congelados (-3,3%) y el sector lácteos, que tuvo una contracción del 5% en volumen durante el último trimestre y un retroceso de 7,8% en el acumulado del año respecto de año precedente.

“Cuidado del hogar es el rubro que más creció en el año porque tuvo menos aumento de precios”, señala Federico Filipponi, director Comercial de Kantar Worldpanel. La razón es que “cuando hay gastos que no se hacen afuera, la casa mejora”, apunta.

Sobre las perspectivas para este año, Filipponi consideró que “el comportamiento del consumo hace que iniciemos un año con un arrastre bajo para 2018, con expectativas no mayores a un uno por ciento de crecimiento para el primer semestre”.

A nivel de poder adquisitivo, el informe indica que en 2017 el único grupo que creció en volumen de compras fue el nivel socioeconómico (NSE) Bajo Inferior el 17% de la población con una mejora del 3% interanual. “Para tener un saldo positivo en la canasta de consumo masivo, es necesario contar con el desarrollo del NSE Bajo Superior, grupo al que pertenece el 33% de la población, que cerró el año con 2% de caída”, señala Kantar. En este sentido, Filipponi aclara que este NSE corresponde a familias con ingresos promedio de $ 17.000 “que en los primeros meses del año van a sufrir aumentos de transporte, tarifas e inflación”.

Por su parte, Daniel Cetrán, director Comercial de Scentia, sostiene que “en el segundo semestre del año pasado se desaceleró la baja pero igual en todo el año cayó, impulsado por el primer semestre y la caída del poder adquisitivo”.

 

Con este panorama el escenario para 2018 es complejo. “El consumo masivo durante este año va a estar muy marcado por cómo evolucionen la inflación y las tarifas”. Pese a ello para 2018 Cetrán espera una tendencia en la que se desacelera fuerte la caída del consumo. “Vamos a un crecimiento muy magro este año”, pronostica, con un comportamiento semejante al del año anterior, con un primer semestre muy influido por aumentos en tarifas de servicios públicos y paritarias, y un segundo semestre mejor.

 

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