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Economia

La confianza no regresa con la convertibilidad

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La administración de Mauricio Macri y el Tesoro de Estados Unidos negaron estar trabajando en conjunto para que argentina adopte un sistema de convertibilidadcomo el que rigió durante la década del ’90 pero no lograron convencer, en parte porque en el imaginario social y de los agentes financieros se trató de un plan económico que garantizó estabilidad y bajó la inflación sin tener presente su eclosión final.

Los procesos políticos y económicos no se repiten iguales pero suelen tener puntos en común y eso es lo que parece estar negociando el gobierno con el Fondo Monetario Internacional y el Departamento del Tesoro: un plan de anclaje monetario y fiscal que frene la emisión de pesos si no tienen respaldo en dólares depositados como reservas en el Banco Central.

No se trataría de una convertibilidad a un valor fijo pero si de una garantía de que cada peso tendrá un respaldo en dólares, dejando el margen suficiente para una actualización de la paridad cambiaria que refleje por ejemplo la inflación o las mejoras de productividad: esto significaría que a lo largo de un año el dólar treparía menos que la inflación evitando la apreciación del peso como ocurrió en la convertibilidad de los ’90. El ejecutor del plan original, Domingo Cavallo, percibió tarde el problema y lo intentó solucionar en su segunda etapa ya en el gobierno de Fernando de la Rúa atando el peso a un promedio entre el dólar y el euro y con la idea de ir sumando monedas a la canasta. La ley se llegó a sancionar pero la suerte del plan y del gobierno estaba echada.

En cambio, la percepción es que una señal clara de que el Banco Central no emitirá pesos sin respaldo en dólares y que saldrá a vender todo lo que sea necesario para marcar un precio, con déficit cero para garantizar que el Gobierno no emitirá ni tomará nueva deuda y la presencia del FMI y el Tesoro de EEUU lograrían reestabler la confianza perdida y con eso iniciar un círculo más virtuoso con llegada de capitales que ayuden a poner en marcha la economía o por lo menos den aire para llegar con mejores chances a las elecciones presidenciales de 2019.

El plan de convertibilidad fue mucho más que atar la paridad del peso al dólar: incluyó medidas para prohibir la indexación de los contratos y el ajuste por inflación de los balances, ambas derogadas por gestión del ex presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, el mayor responsable de adelantar la crisis del peso con la emisión descontrolada que hizo de Lebac. También la suspensión de las paritarias con aumentos salariales fijados por decreto que hicieron perder poder adquisitivo frente a la alta inflación del primer año. Otra gran diferencia es la cesación de pagos en el que estaba el país y que recién se revirtió un año después con el plan Brady. Ese default implicó menor necesidad de dólares el primer año y la garantía de ingresos de divisas después, con la regularización de la deuda, que abrió un período de alto endeudamiento. En esta oportunidad ya no hay lugar para emitir más deuda.

No parece estar dentro de las intenciones de este equipo económico y político reinstalar regulaciones como la prohibición de indexar contratos (por ejemplo, de alquileres) o derogar el ajuste por inflación que permitió este año.

El Gobierno sigue pensando que la recuperación de la credibilidad y de la confianza de los apostadores financiero surge de garantizar el repago de la deuda, ponerle un precio al dólar o ser alumno ejemplar del Fondo Monetario Internacional. La historia política y económica demuestra que las inversiones (reales y financieras) llegan cuando hay oportunidades de negocios y en Argentina solo se generan cuando se estimula el consumo interno vía mejora de los ingresos de los trabajadores y la inclusión de los sectores postergados.

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Economia

Desde que asumió Cambiemos se recortaron los fondos para todas las Universidades

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La Auditoría General de la Nación analizó la rendición del Presupuesto 2016 y comprobó que hubo un recorte del 9,1%. El dato aparece en la cuenta de inversión 2016, es decir, en la rendición del presupuesto que hizo el propio Poder Ejecutivo.

Un informe oficial reveló que hubo un recorte en las transferencias destinadas a las universidades nacionales durante el primer año de la actual gestión.

A fines del mes pasado, la Auditoría General de la Nación (AGN) cumplió con el mandato constitucional de analizar esa rendición y emitir un dictamen que, en este caso, fue “favorable con salvedades”.

Pero más allá de por qué el organismo de control opinó de esa manera, en este caso se hará un recorte sobre el inciso 5 del presupuesto, llamado Transferencias, y su apartado dedicado a las casas de altos estudios.

De acuerdo a lo que consigna El Auditor Info, en primer lugar, convendría definir qué es una transferencia en materia presupuestaria: bajo esa nomenclatura se agrupan todos los envíos de fondos que no suponen contraprestación ni reintegro por parte de los beneficiarios.

Las transferencias son fondos que se envían, por ejemplo, para pagar jubilaciones y pensiones.

¿Y qué peso tienen en la administración?
Siempre según la cuenta de inversión, en 2016 las transferencias representaron el 69% de los gastos totales del presupuesto nacional ($ 1,48 billones sobre $ 2,13 billones), y sirvieron para financiar, por ejemplo, las prestaciones correspondientes a la seguridad social, es decir, el pago de jubilaciones y pensiones.

¿Qué pasó con los fondos para las Universidades?
Según la cuenta de inversión, en 2016 la Nación transfirió a las casas de altos estudios unos 64.980 millones de pesos.
El monto está un 28,2% por encima del dinero que se destinó en 2015.

¿Y entonces por qué se habla de recorte?
Es que esa mejora se dio en términos nominales: es decir, las universidades efectivamente recibieron más dinero de un año a otro, pero si se analiza el incremento en términos reales, incorporando elementos como la inflacióny el poder de compra, puede advertirse que, en realidad, “la partida disminuyó un 9,1%, dijo la AGN.

Ocurrió, por ejemplo, con la Universidad de Buenos Aires: en rigor, la UBA fue la mayor beneficiaria del aumento de las transferencias, al pasar de casi $ 8 mil millones en 2015 a algo más de $ 11 mil millones en 2016, pero esa variación nominal – del 39,9% – fue negativa en un 0,8% si se la mide en términos reales.

El análisis de la AGN sobre la cuenta de inversión incluye un cuadro con el desagregado de todas las universidades nacionales.

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Economia

Todo sigue peor: más de 100 mil jubilados dejarán de cobrar la reparación histórica

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Al menos 100 mil jubilados dejarán de percibir el monto correspondiente a la tan promocionada reparación histórica a partir de octubre. Se trata de quienes no manifestaron su consentimiento sobre los procedimientos abreviados antes del 31 de agosto. El mismo debía efectuarse a través de un aplicativo en la página web de ANSeS.

“El 31 de agosto venció la última prórroga para aceptar la reparación histórica de los casos de procedimiento abreviado, es decir aquellos casos en los que ANSeS puso al pago el incremento en el haber de manera previa a la firma del acuerdo” entre las partes, explicó el abogado especialista en Derecho Previsional, Adrián Troccoli.

Las estimaciones apuntan a la existencia de 120 mil afectados, aunque hay varios con medidas cautelares, puntualizó en declaraciones a la agencia de noticias NA.

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Desplome: La producción de la industria Pyme cayó 6,4% en agosto

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Es el cuarto mes consecutivo en baja, que indicó, como dato positivo, que aumentó a 31,4% la proporción de empresas con crecimiento, algunas de ellas alentadas por la nueva estructura cambiaria. Igual, el uso de la capacidad instalada volvió a bajar, a 53,8% y un tercio de las firmas califican su situación actual como mala o crítica.

La producción de las Pymes Industriales cayó 6,4% en agosto frente a igual mes del año pasado. Es el cuarto mes consecutivo en que la industria cae.

Frente a julio se registró un incremento de 11,6% (en la medición con estacionalidad), que es natural que en agosto se produzca más, mientras que en los 7 meses de 2018 se acumula un retroceso de 0,7% frente a igual periodo de 2017.

Los datos surgen de la Encuesta Mensual Industrial de CAME entre 300 industrias Pymes del país. El Índice de Producción Industrial Pyme (IPIP) registró un valor de 81 puntos en agosto.

Los 11 sectores relevados cayeron en la comparación anual. Las bajas más acentuadas se dieron en “Productos de metal, maquinaria y equipo” (-10,4%), “Calzado y marroquinería” (-8,8%), “Productos textiles y prendas de vestir” (-8,3%), “Material de Transporte” (-7,5%), “Productos de caucho y plástico” (-6,4%), “Fabricación de productos eléctrico-mecánicos, informática y manufacturas” (-6,2%), “Productos de Madera y Muebles” (-6,1%), “Productos químicos” (-6,0%) y “Minerales no metálicos” (-5,6%).

El crecimiento interanual alcanzó este mes a 31,4% de las industrias (en julio había progresado sólo el 26,1% de las fábricas). A su vez, la porción de empresas en baja se redujo a 55,1% (desde 58,1% en julio) y otro 13% se mantuvo sin cambios. Igual siguen siendo pocas las que crecen y muchas las que caen.

El rubro donde más proporción de industrias prosperaron en la comparación anual fue “Alimentos y bebidas” donde el 44% de las fábricas tuvieron alzas. En cambio, donde menos empresas en crecimiento se registraron, fue en “Calzado y marroquinería” donde sólo 11% de las firmas consultadas declararon aumentos en su tasa de producción anual.

En agosto nuevamente bajó la porción de industrias con rentabilidad, debido al ascenso de los costos mayoristas, las dificultades para trasladar esas subas a precios, y el incremento en los costos financieros. Sólo 29,8% de las fábricas consultadas finalizaron el mes con ganancias (vs. 38,3% en julio).

Las altas tasas de interés, los altos niveles de endeudamiento, sumado a la dilatación en los plazos para cobrar la mercadería, son todos factores que repercutieron la rentabilidad del industrial.

“La situación es compleja, muchos de los insumos que usan las pymes son importados, principalmente el plástico y el papel, y con los aumentos de costos recientes no se pudieron subir los precios de venta porque se perderían clientes. Las industrias debieron absorber las subas”, dijo Carlos Ruibal, Vicepresidente de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ).

El empresario señaló además que los proveedores venden a valores estimativos, porque no hay precios de referencia, incluso algunos venden con factura abierta. “La cadena de pagos está muy golpeada y se comenzó a ver mucho rebote de cheques”, agregó. Algo similar manifestaron desde otros sectores como indumentaria y calzado: “la cadena de pagos está rota por más de 90 días, se nota un incremento de la insolvencia de clientes, y un apuro por cobrar en los proveedores”.

En agosto, sólo el 15% de las empresas consultadas dijo tener planeado nuevas inversiones de acá a fin de año, y otro 14% lo estaría evaluando y no descarta esa opción. Pero el 70% no tiene planes de invertir por ahora.

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