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Google le sigue juego a las Olimpiadas de Invierno con el doodle interactivo de la tortuga

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La compañía tendrá juegos interactivos durante dos semanas en paralelo a las Olimpíadas

Con motivo de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2018 celebrados en la ciudad de surcoreana de PyeongchangGoogle celebra la inauguración de las competiciones con dos semanas de doodles interactivos en el que los usuarios podrán jugar.

En el día 2 es el turno de la tortuga. “Luego de un comienzo lento, la tortuga está determinada a hacer lo mejor de sí“, dice Google en la página en la que describe los doodles del día.

“Impuse mi propio estilo con una técnica clásica. Para llevar la victoria a casa, solo tuve que sacar mi cabeza del caparazón y luego volverla a meter para encontrar un lugar en el manto“, dice la tortuga que participa en estos juegos.

La idea de Google es realizar unas competencias en paralelo a las Olimpiadas, pero en vez de humanos serán animales los que se disputan las medallas.

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Chau al “Miami chileno”: por qué ya no conviene viajar (y qué país tomó su lugar)

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El año pasado, comprar una computadora en Chile salía 58% más barato que en nuestro país. Pero este año, gracias a la reducción de algunos aranceles –las computadoras hoy no pagan cuando ingresan al país– la brecha se redujo al 17%. Los chilenos están preocupados: según un estudio de la consultora GfK Consumer Choice el país vecino está experimentando una merma en los tours de compras en tecnología porque, para los locales, ya no es tan caro comprar gadgets puertas adentro.

La presión ya se siente sobre algunas categorías estrella, como los smartphones. En 2015, por ejemplo, cuando todavía existía el cepo cambiario el porcentaje de celulares inteligentes vendidos en ciudades como la capital, Santiago, había experimentado cifras récord. Este año el consumo de argentinos cayó 7,5% en esa categoría. Lo mismo sucede en otras categorías, como smart tv y notebooks, que cayeron 6,7% y 6,4% respectivamente.

3,5 millones: la cantidad de turistas de origen argentino ue llegaron al país vecino en 2012. Es una cifra récord de intercambio entre los dos países. SIn embargo, por la baja de aranceles, se espera que merme el “turismo techie” local a Chile.
6,7%: En este porcentaje se redujeron las ventas de smartphones y televisores inteligentes a argentinos en los últimos dos años en Chile. Se espera que las computadoras portátiles sigan ese camino aunque todavía tienen un as bajo la manga: la variedad

¿Sirve viajar a Chile para comprar equipos solo 20% más baratos? Según Pablo Vrdoljak, gerente de IT de GfK, “perderá el atractivo viajar por productos no no son significativamente más baratos”, como le dijo al diario El Mercurio. Sí conviene, quizás, cruzar el cordillera por la variedad: aunque son muchas las marcas que decidieron traer nuevos productos al mercado local impulsados por la baja en los aranceles (un 35% menos) todavía hay modelos en Chile que no se consiguen acá. Menores tasas de inflación también ayudan a estabilizar los precios.

Durante el primer semestre entraron 1,9 millones de turistas argentinos a Chile, un crecimiento de 27,6% respecto al año pasado. Sin embargo, en 2016, había crecido 56%.
Las compras realizadas por argentinos con tarjeta de crédito aumentaron 35% respecto al año anterior.
Las ventas de smart tv y notebooks a turistas argentinos se redujeron 6,7% y 6,4% en los últimos dos años.

Para Vrdoljak lo que se verá es una estabilización del flujo de turistas argentinos en Chile que “crecía más de lo normal”. Según datos de la Subsecretaría de Turismo chilena entraron 1,9 millones de turistas argentinos a Chile el este año; un crecimiento de 27,6% respecto al año pasado.

Nuevo destino

Ahora, el nuevo país para comprar más barato es Paraguay. Viajando al país vecino se pueden encontrar consolas PlayStation 4 a $4.900, notebooks HP DC 250 con 500GB de almacenamiento y 4GB de RAM a $6.150, notebooks MacBook Pro 13 de Apple a $18.500, iPhones 7 de 32GB a $11.700 y cámaras GoPro Hero 6 a $10.500. Los precios son entre un 30 y un 60 por ciento más bajos que en la Argentina.

La diferencia se debe a que los sueldos y los impuestos son más bajos del otro lado. En Paraguay, un empleado de comercio cobra $8.000 por mes y tiene aportes del 10 por ciento, mientras que en la Argentina gana $15.000 con aguinaldo y vacaciones. Es casi el doble y se refleja directamente en el precio de la tecnología que cuesta la mitad.

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La manera de comprar un iPhone a mitad de precio ya llegó al país

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La necesidad de cambiar los teléfonos celulares es cada vez más frecuente. Incluso si se trata de modelos relativamente nuevos en el mercado —gadgets de no más de un año— distintas variables empujan a los consumidores a anhelar su recambio: ya sea porque el ciclo de actualizaciones en el software deja fuera de juego a varias aplicaciones clave o porque la poderosa maquinaria del marketing, con sus anuncios y noticias recurrentes, muestra con glamour sus flagships más sobresalientes.

Por las razones que sean, el mercado de recambio de celulares goza de buena salud en el país. Sin embargo, algunos actores están intentando meter su nariz en este engranaje lubricado, intentando cambiar algunas de las bases del negocio, crear conciencia en la población e incluso generar ganancias.

Una solución a la obsolescencia programada
La respuesta más directa a la pregunta de por qué rara vez los consumidores se quedan con un smartphone por más de dos años es, simplemente, que se trata de un dispositivo que ha sido diseñado para eso; para que sea descartable luego de una veintena de meses. A esto se lo suele denominar “obsolescencia programada”, la determinación de la vida útil de un bien por parte de su fabricante, con independencia del deseo de su usuario o dueño.

El segmento olvidado: por qué los que menos tienen compran cada vez más celulares
Los modelos premium son solo cinco por ciento del mercado; el resto se lo llevan las gamas medias y bajas que pelean por un lugar en el apretado portfolio anual de las grandes marcas.

Infotechnology.com / SEBASTIÁN DE TOMA
No es un fenómeno nuevo, sino que los libros de historia cuentan cómo al prototipo original de bombilla incandescente de Thomas Alva Edison, que duraba 1.500 horas encendida, se le hicieron modificaciones al momento de comercializarla para que pueda ser reemplazada con mayor frecuencia. Lo mismo sucedió a finales de la década del 30 con el nylon, que era mucho más durable que el actual, pero que impedía que la empresa DuPont pudiera tener el volumen de ventas necesario para volverlo un producto redituable.

Este proceso se aceleró en las últimas dos décadas con todos los productos electrónicos pero tiene particular gravedad en los teléfonos inteligentes. Hasta hace cinco años, era más natural poder reemplazar, por ejemplo, la batería del celular para darle mayor vida o tener un respaldo.

Hoy, en cambio, no hay modelos de gama media o alta que permitan esto. Y solo hay actualizaciones de sistemas operativos para los últimos lanzamientos, dejando afuera y con vulnerabilidades a aparatos de hace tres o cuatro años.

Somos un poco los Robin Hood de los teléfonos usados: compramos a las personas ricas y los reprocesamos para que los compren otros.”

Guillermo Freire, fundador de Trocafone.

“La reparación se volvió cada vez más difícil por una combinación compleja de motivos. Por un lado, la mano de obra barata de producción hizo que reparar ya no sea redituable. Es una actividad económica que no funciona, porque reparar es casi tan caro como comprar algo nuevo. Esto genera un ritmo de compra y descarte muy dañino que es, además, insostenible en términos ambientales. En el caso de celulares, implica componentes creados con recursos no renovables cuya extracción tiene un impacto ecológico muy fuerte”, le explica a Infotechnology Marina Pla, una de las fundadoras del Club de Reparadores, una iniciativa que intenta reinvidicar esta actividad dejada de lado por varias industrias.

El Club nació cuando Pla conoció a Melina Scioli a partir de distintos emprendimientos vinculados al tratamiento de residuos en la ciudad de Buenos Aires. Juntas descubrieron que había una manera previa de lidiar con el problema de los desechos: “Empezamos a investigar sobre los obstáculos que aparecen con los aparatos electrónicos en desuso, hasta que nos dimos cuenta de que la reparación era una estrategia previa, una manera de evitar el residuo”.

Así nació este “evento itinerante de reparación colectiva”, que cruza a personas que tienen objetos que quieren arreglar con personas con distintos niveles de conocimiento sobre reparación y herramientas. El Club de Reparadores excede largamente a los celulares y los productos electrónicos —incluye a encuadernación, bicicletas, instrumentos musicales, calzado y marroquinería—. Pero para Pla, el celular inteligente es un objeto especial.

Este microcelular “tonto” ya se vende en todo el mundo: ¿quién lo compró?
Las grandes marcas lanzan smartphones con cada vez más características. En esa avalancha de novedades, un grupo de emprendedores ingleses se animó a crear un microteléfono con funcionalidades básicas.

“Este tipo de dispositivos genera también discusiones sobre nuestros derechos como dueños de un objeto. Hasta hace unos años uno contaba con más manuales y disponibilidad de repuestos. Hoy, los aparatos parecen cajas negras, con usuarios que son dejados afuera de entender cómo funcionan sus bienes porque no existe manera de abrirlos. Sucede con un teléfono pero también con una tostadora, que no tiene tornillos externos visibles… ¡no podemos abrir un electrodoméstico!”, señala Pla.

Esta misma clase de reflexiones motivó a sitios como iFixit, una guía gratuita de reparación de distintos productos, que se hizo popular por presentar un análisis detallado de cada celular que sale al mercado y que tiene numerosos foros en donde sus usuarios comparten tutoriales caseros y experiencias propias.

Hace no mucho, por ejemplo, desarmaron el misterioso iPhone X para confirmar que es casi imposible de abrir para cambiar componentes que pueden romperse con facilidad. El vidrio trasero del teléfono, que es vulnerable a caídas, no solo está pegado con un adhesivo resistente al calor de las herramientas tradicionales de desmontaje sino que tiene soldada la cámara, volviendo su arreglo un desafío que aún no pudo ser sorteado por la comunidad.

Una oportunidad
Pero incluso en este nuevo panorama, existen compañías que ven oportunidades de negocios. Trocafone es una startup argentina que está operando en Brasil hace tres años y que desembarcó finalmente en el país hace algunos meses. Se trata de una opción de “recommerce” que viene creciendo y que planea llegar en 2018 a Chile, Perú, Colombia y Rusia con un modelo de ventas de smartphones usados que han sido reacondicionados por especialistas.

El segmento olvidado: por qué los que menos tienen compran cada vez más celulares
Los modelos premium son solo cinco por ciento del mercado; el resto se lo llevan las gamas medias y bajas que pelean por un lugar en el apretado portfolio anual de las grandes marcas.

Infotechnology.com / SEBASTIÁN DE TOMA
Uno de sus fundadores es Guillermo Freire, quien vivió una mala experiencia comprando un móvil usado por internet y que se dio cuenta de que allí había un nicho para explotar. “Somos un poco los Robin Hood de los teléfonos usados: les compramos a las personas ricas, los reprocesamos y les damos una nueva vida para vendérselos a los que quizá no llegan a uno nuevo. Pero también están aquellos que buscan una oportunidad, como quien se podría comprar un Volkswagen Golf salido de fábrica pero prefiere un Audi usado del año 2002”, puntualiza el ejecutivo, que actualmente es el CEO.

“Debutamos con Trocafone en Brasil porque allí cada año se venden 50 millones de teléfonos nuevos y la mayoría deja tirado el anterior. A la vez, conviven con ellos 100 millones de personas que no tienen smartphone porque no pueden pagarlo. Nuestro modelo necesita de, por un lado, una clase alta que quiera desprenderse de sus teléfonos en buen estado y, por otro, de una clase media o media baja que quiere uno y busca alternativas económicas. Estas son características que se dan en países emergentes”, explica.

Hasta ahora el plan se viene cumpliendo a la perfección: tras una primera ronda de inversiones en 2014 en la que levantaron US$ 1 millón, Freire y su equipo se concentraron en ganar terreno en el país vecino y lograron tal suceso que su tercera ronda, a comienzos de este año, fue de US$ 15 millones. Para cuando termine 2017, la empresa estima una facturación de US$ 70 millones y la venta de más de 300.000 unidades reacondicionadas. Ahora, todos los esfuerzos están concentrados en la Argentina, tomando nota de lo aprendido en tierras cariocas.

“Cuando arrancamos en Brasil comprábamos teléfonos online pero pronto sumamos una vía que ahora implementamos aquí: acuerdos con retailers y operadoras en los que nosotros nos hacemos cargo de toda la operativa de un programa del tipo ‘plan canje’. En el caso de nuestro país, lo hacemos con Movistar.”

Hoy, en la web de Trocafone cualquiera puede comprar una docena de smartphones de las marcas líderes con precios que parten de los $1.000 en planes de hasta 12 cuotas sin interés y que se clasifican en tres tipos de estado: excelente, muy bueno y bueno, todos con garantía de 90 días. Y para evitar que ingresen al sistema unidades robadas, antes del canje se verifica que no estén en la base de datos nacional con la lista negra de números de Identidad Internacional de Equipo Móvil (IMEI, por su sigla en inglés).

¿Es cierto que tu teléfono deja de funcionar si no lo declarás cuando entrás al país?
Se trata de medidas relacionadas con el combate del contrabando de smartphones en la Argentina.

Con distintos abordajes, tanto el Club de Reparadores como Trocafone intentan dar una alternativa a la obsolescencia programada pero no son suficientes para atacar el problema de fondo: un aceitado modelo de negocios global que necesita que cambiemos el teléfono cada dos años. Muchos creyeron que esto se podría revertir con la aparición de celulares modulares —con hardware que se puede actualizar sin desechar todo el aparato— pero hoy solo un puñado de empresas los impulsa y bajo la óptica de conseguir funcionalidades. Quizá sea momento para recuperar la autonomia sobre los equipos y exigir poder revolver en sus entrañas para lograr, finalmente, que todo funcione.

Reparación constitucional
El Club de Reparadores es el principal proyecto de Marina Pla y Melina Scioli pero es parte de una iniciativa más amplia llamada “Artículo 41”, que busca agrupar acciones que promueven proyectos y acciones de comunicación y participación ciudadana, que están en el artículo 41 de la Constitución Nacional Argentina.

“Nos gusta porque es una definición de un desarrollo sustentable, que explica que tenemos derecho a un ambiente sano y la responsabilidad de que las actividades productivas de hoy no comprometan el acceso de generaciones futuras a esos recursos naturales. Nos encanta que esté en la Constitución porque indica que excede la moda de ‘lo green’ o de lo orgánico, es ideal para apalancar desde ahí un concepto que dure”, explica Pla.

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Una VTV para celulares: la nueva app gratuita que verifica el estado del smartphone

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TestM es una aplicación que realiza 21 pruebas en el celular. Puede hacer un chequeo rápido de 55 segundos o uno completo de 5 minutos

Los smartphones ocupan un rol central en el día a día. Se confía en ellos para todo: comunicación, música, fotografía y navegación. Toda esta información está almacenada ahí, pero al riesgo de que un golpe, una caída o simplemente su desgaste natural por el uso termine por borrarlo todo.

Por eso es tan importante conocer su verdadero estado de funcionamiento. Con el paso del tiempo, algunos de los componentes del teléfono pueden comenzar a funcionar mal: la pantalla se queda congelada, el micrófono no funciona, los parlantes emiten un sonido extraño… ¿es un problema de software o hardware?

Con  la idea de solucionar esta temática tan común surgió “TestM”. Una nueva aplicación, disponible para usuarios de Android e iOS (en 19 idiomas diferentes), que permite verificar cada uno de los componentes del smartphone realizando una serie de pruebas de diagnóstico. TestM verifica 19 de los componentes del teléfono y genera un informe en menos de cinco minutos. Gratuito y fácil de usar.

 La aplicación está disponible tanto para usuarios de iPhone como Android y es compatible con 6500 modelos y traducida a 20 idiomas.

Las ventajas de conocer el estado real del teléfono son varias y pueden aprovecharse en distintas situaciones:

-El dueño del smartphone siempre sabe la condición en la que se encuentran los distintos componentes de su teléfono, al poder ejecutar una prueba completa ante la menor duda o golpe.

-Al comprar un móvil usado, se le puede pedir al vendedor que envíe por Whatsapp o por e-mail una captura o archivo con el resultado de TestM.

-Lo mismo a la hora de vender un celular: se puede ejecutar la prueba completa y adjuntarla en la misma publicación. De esta manera se genera mayor confianza en los posibles compradores y se acelera el proceso de venta.

-Se puede mandar a reparar el teléfono conociendo exactamente qué es lo que no está funcionando bien, facilitando la tarea para el reparador y, probablemente, ayudando a ahorrar en el proceso.

Cómo funciona

TestM cuenta con seis categorías diferentes de componentes para chequear en el smartphone, al que le realizará un total de 21 pruebas. El usuario puede optar por iniciar una prueba rápida que dura aproximadamente 55 segundos, o un “diagnóstico completo” que toma cerca de cinco minutos pero arroja resultados más específicos.

La prueba completa de TestM toma aproximadamente 5 minutos. Los resultados se pueden compartir en distintos formatos.

La prueba completa de TestM toma aproximadamente 5 minutos. Los resultados se pueden compartir en distintos formatos.

La primera es útil, por ejemplo, al momento de optar por comprar un teléfono usado. En menos de un minuto se puede verificar el funcionamiento de todos los componentes sensibles (pantalla, pantalla táctil, cámara, altavoces, micrófonos) del dispositivo. O bien se le puede pedir al vendedor que envíe un .jpg o whatsapp con el resultado de los tests.

El segundo chequeo requiere más tiempo para completarse, y tiene como objetivo probar todas las diferentes funciones en profundidad. De esta forma TestM elabora un informe completo y también ofrece la posibilidad de enviarlo en distintos formatos al potencial comprador y despejar las dudas.

Las pruebas de estado

Pantalla: TestM verifica el funcionamiento de la pantalla táctil al tocar cada parte de la pantalla en un período de tiempo predeterminado. El usuario simplemente debe pasar su dedo por la totalidad de la pantalla. De esta forma el sistema evalúa el estado de esta parte tan sensible y afectada por las caídas.

La aplicación chequea distintos dispositivos como pantalla, sistema táctil, altavoz, GPS y Wi-Fi.

La aplicación chequea distintos dispositivos como pantalla, sistema táctil, altavoz, GPS y Wi-Fi.

Sonido: la aplicación pide conectar los auriculares, ya sea con cable de 3,5 mm o con una conexión digital (USB tipo C o iluminación), y luego hará sonar una serie de números. El usuario debe memorizarlos y, luego, discar en el orden correcto usando el teclado. La misma operación debe llevarse a cabo para el altavoz incorporado, y también existe una prueba para verificar el funcionamiento del micrófono.

Sensores de movimiento: la aplicación también puede verificar el funcionamiento del acelerómetro, la brújula y el giroscopio, en caso de que el celular los tenga.k

Conectividad: estas son pruebas que analizan el funcionamiento de Wi-Fi, red celular, GPS. También hay una prueba para Bluetooth en la que puede realizar una prueba de emparejamiento con un dispositivo externo.

Hardware: en esta etapa se prueba el funcionamiento de varios componentes como el sensor de luz, el cargador, los botones y la vibración. El programa también detecta posibles “trampas”: ya que, en el caso de la vibración, por ejemplo, la aplicación pregunta cuántas veces ha vibrado. También se estudiará el sistema de huellas digitales

TestM es una herramienta ideal para evitar sorpresas desagradables a la hora de comprar o reparar un teléfono usado. (IStock)

TestM es una herramienta ideal para evitar sorpresas desagradables a la hora de comprar o reparar un teléfono usado. (IStock)

Cámaras: apuntando la cámara trasera y la “selfie-cam”, la app reconoce la forma humana y evalúa el estado de ambos lentes. También está disponible el test del flash, en el que debe introducirse con el teclado el número de parpadeos de la luz LED.

Con estos chequeos, TestM puede aprovecharse en distintos escenarios: tanto para saber si el smart ha sobrevivido a una dura caída, para averiguar su estado general a la hora de venderlo o comprar uno nuevo, o bien para hacerle un diagnóstico necesario al viejo y querido celular que tanto cuidamos.

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