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Dólar futuro, cae el volumen negociado: por qué es un síntoma de que hay tregua entre la City y el Banco Central

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Desde que intervino el BCRA en marzo para controlar al mercado, el monto negociado en posiciones a mediano y largo plazo para cobertura cambiaria se vio disminuido por la mayor previsibilidad en el precio del billete estadounidense

Muchas veces, el mercado de futuros del dólar se convierte en síntoma elocuente de la credibilidad que generan las políticas económicas.

Su volumen de negocios suele explotar cuando se generaliza la idea de que un gobierno, en su afán de “planchar” el tipo de cambio, tiene chances de perder la pulseada contra los operadores.

A juzgar por lo que está ocurriendo en estos días, el mercado despejó sus temores de tormentas en el frente cambiario.

Con intervenciones del Banco Central que se vienen reiterando y apuntan a mantener a la divisa en torno de los $20,20 en el segmento mayorista, se generó en la City una situación de previsibilidad, que se evidencia en el mercado del dólar futuro.

Al tornarse su precio a corto plazo más predecible, los inversores tienen menos chances de hacerse de un buen rendimientoapostando por este instrumento, contrariamente a lo que ocurre en contextos de mayor volatilidad.

Así, la rentabilidad alcanzada bajó cerca de un punto porcentual desde inicios de marzo (antes que el BCRA comience a actuar) a la fecha. Para las posiciones negociadas para fines de abril, en plena intervención fuerte del Central, el rendimiento había caído del 24,8% anual al 23%.

Hoy día, con una cotización más equilibrada del billete, se ha recuperado algo de tasa implícita, al ubicarse en torno al 24% para el mismo período (abril).

El lema es: cuanto más revuelta está la plaza cambiaria, más recurren los inversores a buscar resguardo en el dólar futuro.

Por el contrario, un esquema de tipo de cambio más estable y clima calmo reducen la operatoria. Y esto quedó reflejado en las cifras negociadas al cierre del primer trimestre.

– En los primeros tres meses, se operaron cerca de u$s40.000 millones en la plaza de futuros

– Sin embargo, buena parte de esa cifra correspondió a enero y febrero (u$s29.000 millones) coincidente con un mercado cambiario agitado, antes de la intervención del BCRA

– Las operaciones se redujeron en marzo, cuando la entidad salió a “marcar la cancha” y a mantener la divisa en torno a los $20,20

Juan José Vázquez, analista de Cohen Sociedad de Bolsa, afirma: “Cuando el Central empieza a intervenir como jugador principal del mercado, los inversores entienden que buscará estabilizar el precio y entonces baja el volumen negociado de futuros. De hecho, también caen las tasas“.

Añade que el tipo de interés implícito para este tipo de operaciones se vincula al riesgo de tomar posiciones, y que va a tender a subir si la presión de la City aumenta.

Si el tipo de cambio se torna más previsible, este instrumento pierde parte de su atractivo, que es precisamente el de brindar cobertura ante una suba abrupta del billete.

En cambio, cuando la situación es la opuesta (crece la incertidumbre), los volúmenes negociados a futuro tienden a aumentar notoriamente. Y más aún cuando se percibe que hay atraso cambiario.

En cuanto a la forma en que se calculan los precios en este segmento para las diferentes posiciones, son tres los factores clave:

– Tasa implícita: diferencia entre el rendimiento de las Lebac (en pesos) y las Letes (en dólares).

– Precio del billete spot

– Riesgo: asociado al contexto local y también internacional, a partir del cual surgen diferencias entre el valor negociado y el teórico

En cuanto al primer ítem, Marcelo Comisso, gerente del Rofex, afirma que reflejan el arbitraje entre el rendimiento de las Lebac y de las Letes o de los bonos soberanos cortos.

Es clave mirar la curva de rentabilidades, antes que en el nivel del tipo de cambio”, indica.

Afirma que los precios del dólar a distintos plazos surgen del arbitraje que realizan los inversores. Es decir, de un “carry trade” en función de la diferencia que observan entre las tasas en pesos y en dólares.

El “carry trade” consiste en vender posiciones de una determina moneda para invertir en otra que paga mayor tasa.

Así, lo que determina la relación entre los precios del dólar futuro y el de contado se vincula más una relación de tasas que a los movimientos del tipo de cambio.

¿Qué es el dólar futuro?
La siguiente infografía resume en 10 “tips” cómo se opera en esta plaza de futuros en busca de cobertura:

Los contratos a futuro pueden efectuarse para cubrirse de variaciones en los precios de distintos tipos de productos, que pueden ser almacenables (granos, petróleo, dólar, metales) o no (clima, electricidad, entre otros).

En el caso del billete verde, “a los inversores les permite cubrirse ante variaciones, y a las empresas establecer coberturas con un bajo costo de inmovilización de sus recursos”, señala Comisso.

Cada contrato representa unos u$s1.000 y se liquida por arbitraje. Es decir, por la diferencia entre el precio al que se pactó la compra y el que corresponde a la finalización del acuerdo.

Tomando como referencia esos u$s1.000, el inversor debe constituir un depósito en garantía que dependerá del plazo del acuerdo: $1.630 (para los que son a un mes) a un máximo de $2.325 (12 meses).

¿Para qué se utiliza este monto? Para ir saldando las diferencias de precios de cada jornada. Se devuelve una vez que finaliza el acuerdo.

“Todos los días, hasta que la posición vence o es cancelada, se pagan o se cobran las pérdidas o ganancias devengadas, en función de la evolución de la cotización”, detalla Comisso.

Esa garantía (denominada “margen”) puede cubrirse también con activos financieros que sean aceptados por el mercado, como por ejemplo Lebac, títulos públicos, plazos fijos o fondos comunes de inversión (FCI), entre otros.

A esta plaza confluyen bancos y grandes empresas que, en conjunto, aglutinan más de la mitad de los contratos pactados.

No obstante, se viene registrando una mayor participación del público minorista, seducido por el bajo monto para operar (u$s1.000).

Cabe recordar que el propio Sturzenegger indicó que “adoptando esta cobertura se acota drásticamente la volatilidad de los ingresos en pesos. Además, permite contar con un mayor grado de certidumbre en toda planificación financiera”.

Aclaró que como la “devaluación esperada en la plaza de futuros guarda relación directa con las tasas que rigen al peso”, el Banco Central buscará garantizar que los tipos de interés sean positivos en términos reales. Es decir, que corran por encima de la inflación.

Así, el funcionario quiso brindar la tranquilidad de que ni los inversores particulares ni las empresas van a perder poder de compra. Y que tampoco sufrirán efectos adversos en el flujo de caja de sus negocios.

Lupa en la renta
La renta implícita actual que ofrece el mercado de futuros, cercana al 24% anual, sigue siendo atractiva a ojo de los inversores. Esto queda demostrado en el monto negociado que, pese a la retracción de marzo, se mantiene en un buen nivel.

En 2017 se negociaron a plazo unos u$s140.000 millones, superándose en más del 10% los guarismos del año anterior, cuando se había establecido un máximo histórico (u$s112.000 millones).

Para 2018, señala a iProfesional Diego Fernández, director ejecutivo de Rofex, se espera un crecimiento del 15% del volumen negociado.De confirmarse, se alcanzará un nuevo récord.

Hoy día, el billete verde se está negociando con fecha fin de diciembre a $23,20, que marca una devaluación de 24,4% para todo el 2018.

Es decir, en niveles similares a la tasa implícita de fines de abril, que ronda el 24% anual. 

Se trata de un rendimiento positivo de varios puntos porcentuales, si se lo compara el 15% de meta inflación establecida por el Banco Central para todo el año, porcentaje similar que se está convalidando para las paritarias.

“El dólar futuro es un mercado que se vincula con el spot (precio actual) y la tasa, donde arbitran ambas cosas. Es importante que esta última no esté en desintonía de las Lebac, para que no haya salida de divisas”, resume el economista Gabriel Caamaño Gómez.

“Lo que el BCRA está diciendo ahora es que el precio del dólar va a seguir igual, y que el atractivo va a estar por el lado de los rendimientos en pesos y por subirse nuevamente a la bicicleta financiera”, completa.

Por lo tanto, para Nicolás Cappella, de Invertir en Bolsa, los tipos de interés actuales de los futuros “son convenientes para aquellos que desean asegurarse o cubrir posiciones en moneda local”.

Con Lebac a octubre que en el mercado secundario se encuentran en torno al 25,9% anual, y con futuros de dólar que a ese mes se pactan a 20,8%, el inversor “se estaría asegurando una ganancia bruta de 4,2%”.

Claro que el gran desafío de Sturzenegger es que los inversores confíen nuevamente en las posiciones en pesos, luego del ambiente enrarecido generado desde el 28 de diciembre, cuando se cambiaron las metas de inflación.

Esto dio lugar a una corrección bajista de la tasa de interés y alcistadel dólar.

Por encima de ello, generó desconfianza en la City: “En algún momento tenés que optar entre tasa o tipo de cambio”, crítica un prestigioso ejecutivo del mercado.

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El consumo en supermercados cayó 10% en noviembre, según un informe privado

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En noviembre, el consumo en supermercados y otros puntos de venta del sector minorista cayó un 10,1% respecto del mismo mes del año pasado. Un bolsillo cada vez más exigido y menos oportunidad de extender el presupuesto con las tarjetas resultaron en una combinación fatal.

El último estudio realizado por Focus Market indicó un recorte fuerte en el consumo minorista –alimentos, bebidas, cuidado personal y limpieza–, por fuera de lo que venía siendo una caída sostenida de entre 3% y 5% en el sector a lo largo del año. El dato está en línea con otros informes desde el sector privado para el mes de noviembre. Por ejemplo, un reporte de CAME reflejó una baja del 15,6% en las ventas minoristas (además incluye otros rubros como ferretería, electrónica, joyería y otros).

“En definitiva se terminó llegando al piso de la pérdida de poder adquisitivo que se observaba durante el año”, dijo Damián Di Pace, director de Focus Market. El analista económico consideró que el punto de quiebre que se vio en noviembre fue potenciado por “consumidores argentinos que se quedaron sin oxígeno: ya no pueden usar la tarjeta de crédito para financiar gasto y en el grueso de los casos no recibieron pagos de acuerdos paritarios“.

Las compras navideñas darían un respiro al consumo minorista luego de meses a la baja (Matías Baglietto)

Las compras navideñas darían un respiro al consumo minorista luego de meses a la baja (Matías Baglietto)

El relevamiento de Focus Market vía Scanntech (lector de código en 515 puntos de venta) midió fuertes caídas en el cuidado de calzado (-34,7%), congelados (-24,5%) y lácteos (-19,8%).

La mayoría de los sindicatos más importantes terminaron cerrando reaperturas en negociaciones salariales sobre fines del mes pasado o principios de diciembre. Es decir, en la visión del analista, se recorrió un tramo importante de noviembre en el cual las familias debieron ajustar el cinturón mientras esperaban un acuerdo.

Otro factor que pegó de lleno en noviembre fue más psicológico, según Mariano Otalora. El experto en finanzas personales señaló que “un contexto de recesión como el de ahora siempre le pega de lleno a las expectativas tanto de los de mayor como de menor ingreso“. En ese sentido, como explica Otalora, en un punto las compras se ajustan de manera más agresiva.

De cara a diciembre y enero, tanto Di Pace como Otalora consideraron que los datos de consumo probablemente repunten. En primer lugar, por el factor estacional de fiestas. Pero también esperan que pisen fuerte los efectos del pago del medio aguinaldo y algún tramo de aumento salarial por paritarias.

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Comienza a despegar el dólar: el Central esta vez no pudo evitar que suba más de lo deseado

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La última rueda de las semana podría haber sido el punto de partida para una más rápida alza de la divisa. Venta de bonos ante el aumento del riesgo país

Todo indica que el viernes se complicó la política monetaria del Banco CentralGuido Sandleris, el titular de la entidad, tuvo que acudir a la venta de posiciones de futuro cuando el dólar mayorista llegó a $38,40 y subía más de 1%. Pero por primera vez vio la rebeldía del mercado. Hasta hace poco, la entidad intervenía en la media hora final y el dólar respondía inmediatamente con bajas y cerraba la rueda con una suba no mayor a 20 centavos, que era la tolerada por el Banco Central.

Pero esta vez no fue así, el dólar bajó a $37,92 cuando comenzó la venta de dólar futuro y terminó la rueda 37 centavos por encima del día anterior a $38,20. En la semana aumentó 75 centavos (2%), pero a diferencia de los cierres anteriores este fue el que indicó que los inversores comenzaron a cubrirse de la crisis del mundo.

En Estados Unidos, Wall Street borró en un día las ganancias de la semana porque en China cayó el consumo y la tasa de crecimiento. Europa comenzó a tener problemas con la venta de autos. Los grandes fondos de inversión comenzaron a irse de la bolsa neoyorquina y se pasaron a depósitos a tasa fija.

Por caso, al 7 de febrero colocaron el efectivo, algo que están privilegiando tener, a tasas de 2,35% anual al 7 de febrero. Esta fue una de las operaciones favoritas de los grandes fondos norteamericanos.

Así cotizaron hoy los ADRs locales en EEUU. Fuente: Rava Bursátil

Así cotizaron hoy los ADRs locales en EEUU. Fuente: Rava Bursátil

También comenzaron a depurar de sus carteras a los bonos de los países emergentes. La Argentina fue la principal víctima. Los bonos desde la primera hora poblaron la columna offer en las pantallas. Las bid (compradores) estaban casi desiertas por eso en un momento del día el riego país local se acercó a 780 puntos y marcó el récord de la era Macri.

Pero a media hora del cierre hubo un rebote técnico de los bonos y el riesgo país cerró en 762 puntos básicos (+2,01%). Los bonos más largos tienen rendimientos de bonos de alto riesgo. Sus tasas de retorno alcanzan a 15% contra 2,89% que rinde un bono del Tesoro norteamericano o 0,27% un bono alemán a 10 años.

Por eso el dólar también subió en bancos y casas de cambio. Fue una cobertura para los ahorristas. La divisa aumentó 21 centavos a $39,02. El salto más grande se dio en el mercado marginal. El “blue” subió 50 centavos a $38 con una fuerte demanda. Es que por primera vez en mucho tiempo el “blue” iguala lo que pagan los bancos y va rumbo a superar el precio del dólar oficial.

 La señal que le dio el mercado es clara: no acepta baja de tasas y hay propensión a comprar dólares

Hasta ahora venía corriendo por detrás. En una semana el dólar al público aumentó 70 centavos (+1,82%). Pero algo cambió en la Argentina. La inflación de noviembre fue de 3,2% cuando todos celebraban que iba a estar por debajo de 3% y la mayoría se jugaba a 2,8%. Someter a la economía a semejante ajuste para un resultado tan magro tiene su precio. De hecho, esto adelanta que la inflación de diciembre puede llegar a 4 por ciento.

Las reservas, en tanto, perdieron USD 40 millones y quedaron en USD 49.822 millones. En el exterior por la caída de casi todas las monedas se perdieron 72 millones. A los organismos internacionales y a Brasil se le pagaron USD 68 millones. En la semana, las reservas perdieron USD 618 millones.

El Merval cerró la semana con una leve suba de 1,4% (NA)

El Merval cerró la semana con una leve suba de 1,4% (NA)

La licitación de Leliq tampoco fue un suceso afortunado. La baja de tasas se interrumpió y tuvo que cortar en 59,75% anual (+0,25 puntos) para colocar Letras de Liquidez por $ 125.132 millones. Como los vencimientos alcanzaban a 159.574 millones liberó 34.622 que sumados a todos los pesos que no renovó desde el viernes de la semana pasada suman algo menos de $ 200 mil millones. Gran parte de la moneda local busca los dólares y esto se va acelerando porque al mismo tiempo disminuye la renovación de los plazos fijos.

La señal que le dio el mercado es clara: no acepta baja de tasas y hay propensión a comprar dólares. Al Banco Central le queda un margen estrecho para seguir operando en el mercado de futuros. El FMI, le impuso estrictas condiciones en ese sentido. Por ahora, mientras no perfore el techo de la banda que está por encima de $46, la otra herramienta que le queda es la suba de las tasas lo que arriesga al fracaso a la política monetaria si con todo este ajuste no consigue contener la inflación y limitar la suba del dólar.

La Bolsa tuvo un día de leves alzas. El índice Merval subió 0,29% con negocios por $573 millones. El único papel que aumentó más de 2% fue Transportadora Gas del norte (2,11%). En la semana el mercado ganó apenas 1,4 por ciento.

 La señal que le dio el mercado es clara: no acepta baja de tasas y hay propensión a comprar dólares. Al Banco Central le queda un margen estrecho para seguir operando en el mercado de futuros

En los ADR’s, certificados de acciones argentinas que cotizan en dólares en Wall Street, predominaron las bajas. Central Puerto perdió 4,91% y Tenaris, 3,52%.

El viernes pudo haber sido un punto de partida para una más rápida suba del dólar. Los tenedores de bonos de la deuda, ante el aumento del riesgo país, venden los títulos y se quedan con los dólares. La demanda del billete
norteamericano aumenta por cobertura local e internacional. Los fondos del mundo están yendo a Estados Unidos que el viernes próximo seguramente subirá la tasa de referencia a 2,50% anual. Los argentinos no son ajenos a lo que sucede en el mundo.

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El Tesoro ya utilizó el 75% de los desembolsos de dólares que recibió del Fondo Monetario

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Las reservas del Banco Central cerraron la semana en USD 49.822 millones, un nivel apenas superior en USD 1.344 millones al nivel que registraban el 21 de junio último, previo al primer giro de USD 14.916 millones del acuerdo que el Gobierno nacional cerró con el Fondo Monetario, en medio de una singular corrida cambiaria.

Y el 30 de octubre la autoridad monetaria recibió del FMI un refuerzo de USD 5.619 millones, luego de que el Gobierno nacional decidiera abandonar el gradualismo fiscal y someterse a un severo apretón monetario que le propusieron a la directora gerente Christine Lagarde el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, junto al nuevo presidente del BCRA, Guido Sandleris, para detener la sangría de divisas que desde el primer desembolso y hasta el 24 de septiembre, última intervención oficial, ascendió a USD 4.832 millones.

De los USD 20.535 millones que recibió la Tesorería y que transitoriamente pasaron a engrosar la posición de activos externos del Banco Central hasta el cierre de la primera quincena de diciembre ya utilizó USD 15.461 millones, un 75,3% del total, para hacer frente al pago de vencimientos de la deuda pública, USD 908 millones con organismos internacionales  y USD 14.553 millones con otros acreedores de los estados nacional y provincial, según se desprende de las estadísticas diarias de la autoridad monetaria.

 De los USD 20.535 millones que ya giró el FMI Hacienda utilizó para el pago de vencimientos de deudas USD 908 millones con organismos internacionales  y USD 14.553 millones con otros acreedores de los Estados nacional y provincial

Mientras que operaciones menores del sector público restaron otros USD 622 millones.

 Las reservas del Banco Central acumularon desde el 21 de junio un modesto aumento de USD 1.344 millones, pese a que desde entonces recibió el ingreso de USD 20.535 millones del acuerdo con el FMI por USD 57.100 millones

Por el contrario, el restablecimiento parcial de los mercados, en particular el financiero, determinó que repuntaran los depósitos en moneda extranjera, en tanto que la recesión interna provocó que se registraran cancelaciones netas de préstamos en divisas por parte de las empresas. De ahí que la posición de encajes en divisas se elevara desde el 21 de junio último en unos USD 1.704 millones.

Ahora Hacienda espera el tercer desembolso del organismo internacional, por unos USD 7.600 millones que forman parte del acuerdo ampliado el 20 de septiembre al equivalente a USD 57.100 millones, luego de la segunda revisión del cumplimiento de las metas repactada, prevista para el próximo 19 de diciembre en Washington.

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