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Economia

¿A cuánto va a cotizar el dólar a fin de año en la Argentina?

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Claramente, responder esa preguntas y estar en lo cierto es muy complejo, pero se pueden tener algunas referencias para monitorear

El tipo de cambio flota, un día toca un récord de $19,46 y dos días después cede a $19,10, e incluso vuelve a perforar el piso de $19, pero puede volver a rebotar. Es un ciclo propio de una economía con alta inflación (NA)
El tipo de cambio flota, un día toca un récord de $19,46 y dos días después cede a $19,10, e incluso vuelve a perforar el piso de $19, pero puede volver a rebotar. Es un ciclo propio de una economía con alta inflación (NA)

Poco después de que se conociera la decisión del Consejo de Política Monetaria del 9E, de bajar en 0,75 puntos porcentuales de la tasa de interés de referencia del mercado, la cual no será la última, sino, como se anunció “será un proceso gradual”, entre los agentes económicos, tanto particulares, esto es pequeños inversores, tomadores de créditos hipotecarios con UVA y que deben hacer frente al anticipo y saldo de una operación que se pacta en dólares, como entre los gerentes de las empresas que se abocaron a ajustar su presupuestos, las preguntas inmediatas que se hicieron fueron ¿y ahora qué va a pasar con el dólar? ¿a cuanto va cotizar el dólar a fin de año?, ¿compro y me cubro, vendo y compro Lebac? ¿Qué hago para proteger los ahorros?

Claramente responder con acierto esas preguntas excede esta columna. Sin embargo, en el análisis no deben faltar los ingredientes claves que determinan el subibaja del tipo de cambio de pesos por dólar y de las tasas de interés, los cuales surgen de los objetivos de política económica que se desprendieron de las exposiciones, muy escuetas, por parte de ministros y el presidente del Banco Central, en la conferencia de prensa del 28 de diciembre, cuando se decidió “recalibrar” la meta de inflación:

1. La tasa de interés no debe estar en un nivel tan alto que conspire contra la reactivación necesaria de la economía para facilitar la baja del déficit fiscal;

2. Evitar el atraso cambiario. El tipo de cambio de pesos por dólar no debe apreciarse tanto que conspire contra la producción nacional, tanto por el lado de la creciente oferta de productos importados, como por el desincentivo a los exportadores y el aliento al consumo fuera del país, como se observa en la temporada récord de turistas argentinos en las playas de países vecinos;

3. La cotización del dólar a futuro;

4. El costo de entrada y salida de una inversión en pesos, a otra en dólares billete, porque el precio de compra a una entidad es hasta 50 centavos por unidad más alto al que luego se obtiene por la venta; o la comisión en el caso de  un bono público o privado con cláusula dólar;

5. El cambio de la política de endeudamiento del Gobierno de casi plenamente en dólares, a una combinación con mayor presencia de activos nominados en pesos, para prever cómo serán las presiones a la apreciación del peso vía la competencia con las tasas de las Lebac.

6. El desempeño del comercio exterior a partir de las señales de reactivación del mercado brasileño.

 Siempre, el ingrediente que más influye sobre el movimiento de las tasas de interés y el tipo de cambio es la dinámica de la inflación

La alta tasa de inflación que registró el Indec en diciembre deja un arrastre alto para enero, y se espera un trimestre con muchos aumentos de los precios regulados por el Gobierno

La alta tasa de inflación que registró el Indec en diciembre deja un arrastre alto para enero, y se espera un trimestre con muchos aumentos de los precios regulados por el Gobierno

Expectativas de corto plazo

A priori pareciera que la tasa de interés de referencia inicial que ahora está en 28% anual a 7 días, se irá moderando a un nivel de no menos de 20% anual, en la medida que el Gobierno logre domar las expectativas de inflación con acciones de política fiscal que permitan tornar alcanzable la nueva meta 15% anual a diciembre. En ese caso se estará frente a una renta real atractiva para invertir más en pesos que en dólares.

Hoy el mercado ve un escenario intermedio, y por eso elevó sus previsiones de inflación a un rango más cercano a 20%. En ese caso la tasa de interés tendría un sendero de estabilización en torno a 25% anual, que es el nivel que se espera descienda el rendimiento de las Letras del Banco Central, Lebac, aunque no necesariamente en la licitación de otro“super martes 16E”, por la acumulación de vencimientos.

Asimismo se observa que la cotización del dólar a diciembre 2018, en el mercado de futuros, se ubica en un rango de $22,30 a $22,80. Claramente, ese precio no es garantía de que en el mercado de contado cotice a fin de año en ese nivel, puede estar por arriba, o por abajo; sino que es un precio que se determina en función de la tasa de interés actual y las expectativas de devaluación del mercado. Se trata de una transacción habitual entre los que operan con el comercio exterior y los que tienen compromisos financieros en divisas, para asegurar un precio de cobertura.

Sin embargo, constituye un valor de referencia para sacar las primeras cuentas, y determinar si luego de los costos de entrada y salida conviene el arbitraje entre tasas y dólares, y viceversa, sobre todo para quien no es un experto en esas transacciones.

Factores estacionales de oferta y demanda de divisas

Además, hay que tener en cuenta la estacionalidad del comercio exterior, porque la Argentina es un fuerte exportador de alimentos, trigo, maíz y soja, principalmente entre enero y julio, aunque ya no rige la obligación de liquidar las divisas en un plazo determinado, mientras que la demanda de importaciones se muestra más activa en el segundo semestre, que determina la liquidez del mercado de divisas. Al que se suma, la entradas tempranas de divisas por parte del Gobierno para hacer frente al programa financiero a lo largo de todo el año.

El comercio exterior argentino mueve más de USD 130.000 millones por año (iStock)

El comercio exterior argentino mueve más de USD 130.000 millones por año (iStock)

Pero siempre, el ingrediente que más influye sobre el movimiento de las tasas de interés y el tipo de cambio es la dinámica de la inflación, y allí no sólo gravitan las decisiones de política económica de manejar los precios regulados, como los de los servicios públicos de luz, gas, agua y transporte, sino también de privados como medicina prepaga, cuotas escolares y el de algunos bienes, como precios Cuidados, cigarrillos, entre otros; sino también el exceso de gasto público y su financiamiento con emisión, deuda pública y atraso de pagos a proveedores.

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Economia

Hacienda adelantó $ 26.000 millones a Cammesa en anticipo del resultado fiscal

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El déficit fiscal primario alcanzó el 3,9% del PBI en 2017, por lo que el Gobierno sobrecumplió en 0,3 punto porcentual la meta del 4,2%, unos $ 35 mil millones que quedaron en la caja del sector público.

Según explicaron fuentes de Hacienda, la holgura fiscal era mayor, pero se aceleraron gastos en diciembre. Concretamente, se adelantaron pagos a Cammesa por $ 26 mil millones correspondientes a este año, un 0,25% del PBI. “Los pagos a Cammesa siempre generan ahorros de largo plazo”, explicaron en el Ministerio.

Así la deuda flotante se redujo 0,2% del PBI y quedó en un mínimo histórico en 12 años, de unos $ 80 mil millones, por debajo del 1% del PBI, agregaron, lo que genera cierto alivio para cumplir la meta de 2018.

“Alcanzar este resultado no fue tarea sencilla. Los analistas esperaban un déficit más alto porque el punto de partida había sido elevado. Pero pudimos sobrecumplirlo”, dijo el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, en conferencia de prensa. Y ratificó que la meta para 2018 es del 3,2% del PBI, pero aclaró que el Gobierno hará “todo lo posible” para volver a lograr otro sobrecumplimiento.

En cambio, el resultado financiero alcanzó 6,1% del PBI tras subir 32,5%, y que los intereses alcanzaran 2,2% del PBI.

En diciembre, el gasto primario se alzó 5,9%, luego de que subieran 8,5% los gastos corrientes y cayera 24,8% el gasto en capital. Los intereses avanzaron 21,6%. En tanto, los ingresos cayeron 18,6% interanual (aunque sin blanqueo, +31%).

Así el rojo primario del último mes del año alcanzó $ 119.607 millones (+104%) y el financiero, $ 150.108 millones (+79%).

En el año, el déficit primario avanzó 17,6% hasta $ 404.142 millones. Se trató de una reducción de 0,4 puntos del PBI respecto de 2016. Y según explicó Dujovne, alcanzar ese rojo en las cuentas públicas implicó un esfuerzo fiscal de 1,7% del PBI, al sumar a esa reducción, los menores recursos provenientes del sinceramiento fiscal que en 2016 (0,9% del PBI), la devolución gradual del 15% a provincias por la precoparticipación de ANSeS (0,2%) y la reducción de la deuda flotante (0,2%).

“En 2017, el gasto del Gobierno nacional cayó 3,1% en términos reales mientras que durante el kirchnerismo crecía al 10% anual en promedio”, indicó Dujovne. Y destacó que por primera vez desde 1991, con una economía creciendo, el gasto consolidado de la Nación cayó 1,1% del PBI, a 23,4%. Y el consolidado con las provincias descendió a 1,5 a 1,7% del PBI.

El ministro también remarcó que por primera vez desde 2004, los ingresos crecieron más que los gastos: los recursos se expandieron 22,6% (o 28,1% si no se cuentan los recursos del blanqueo), en tanto los egresos avanzaron 21,8%. Los gastos corrientes primarios subieron 22,5% (con prestaciones sociales subiendo 36,7%; gastos de funcionamiento, 26,4%; transferencias corrientes a provincias, 12,3%, y subsidios cayendo 22,5%). En tanto, el gasto en capital subió 14,2%.

 

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Argentina frente a un 2018 paradójico: crecimiento económico con más pobres

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Las opiniones de economistas como de especialistas en temas sociales confluyen en una paradoja: este año tendrá probablemente una recuperación de la economía, especialmente en sectores productivos exportadores y financieros, con un deterioro de los indicadores sociales entre los sectores económicos más frágiles como el cuentapropista y el asalariado, fruto de una inflación sostenida, el endeudamiento familiar de esas franjas más vulnerables y una recuperación salarial que apenas alcanzaría a compensar la suba de precios.

En esa línea, el especialista en temas sociales del Frente Renovador, Daniel Arroyo, trazó un panorama social complejo para la Argentina de 2018. Para el diputado nacional, una inflación que no logra ser domada por el Gobierno, condiciones laborales frágiles y niveles de endeudamiento familiar elevados podrían ser un embudo social, especialmente a partir de marzo.

Sobre el impacto social de la inflación (cuyo porcentaje superó las previsiones del Ejecutivo), Arroyo consideró que la suba de precios “es altísima y lo que hace es complicarle la vida a las familias”. Y trazó tres frentes de conflicto serios: “Uno es que siempre los alimentos y medicamentos suben más que la inflación general y las familias pobres y los jubilados son los que más sufren. Lo segundo es que los bolsillos están agotados, ya que, como los costos son muy altos, las familias terminan endeudándose. Y, tercero, es que se está perdiendo empleo, tanto en el sector público como privado. Todo esto configura una situación social realmente complicada. El gobierno debería reorientar la política porque nos va a meter en un lío social bárbaro”.

En este escenario de doble estándar económico, la principal preocupación debiera estar planteada sobre los sectores más vulnerables. Si bien el Gobierno reconoció contar con un presupuesto histórico en materia de ayuda social, para la oposición el asistencialismo resulta insuficiente si solo se otorgan planes sociales. Al respecto, el economista Jorge Vasconcelos, vicepresidente del Instituto de Estudios sobre Realidad Argentina y Latinoamericana de la Fundación Mediterránea (IERAL), destaca la voluntad del gobierno de “evitar el riesgo de que llegara el enfriamiento de la economía” con la decisión de forzar al Banco Central a bajar las tasas de interés pese a que la medida no logrará tener “una inflación más baja”. Para el economista, la inflación afecta mucho más al segmento de la población que vive al día, que obtiene sus ingresos en el mercado informal del trabajo. “El relajamiento de la meta de inflación no es una buena noticia desde el punto de vista de la lucha contra la pobreza. Tener una inflación más alta no es bueno para el 30% de pobres que tiene el país”.

El economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), Daniel Artana, también mostró un optimismo moderado sobre la marcha de la economía durante este año y expresó cautela sobre una mejora de los indicadores sociales. En su visión, si la economía crece un 3%, el empleo puede crecerá un poco y los salarios por lo menos lograrán empatarle a la inflación.

Los últimos número oficiales del Instituto de Estadísticas y Censos (INDEC) de septiembre de 2017 revelaron que, en las principales ciudades del país, la pobreza alcanzó 28,4%, en tanto que la indigencia nuclea al 6,2% de la población.

Para el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) , este 2018 será de pobreza en alza, teniendo en cuenta una inflación mayor a la prevista, tal como lo reconoció el Gobierno sobre finales del año pasado. “La revisión al alza de las metas de inflación es un acto de sinceramiento pero también de resignación. El ritmo de gradualismo elegido para ordenar las cuentas públicas obliga a tolerar mayor inflación”. De la pauta inflacionaria prevista originalmente de entre el 8% y 12% anual al recálculo del 15% “el cambio implica aspirar a reducir la inflación con un ritmo mucho más lento”. Según ese informe, conceder a tener más inflación implica también “ser menos ambiciosos en mejorar la situación social”.

 

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Por la inflación y alzas de tarifas cae el consumo masivo

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Las esperanzas de que el consumo masivo comenzara un camino de recuperación en 2017 quedaron finalmente descartadas. El informe Consumer Insights, que trimestralmente elabora Kantar Worldpanel, señala que el total de los doce meses mostró una caída del 1% respecto del año anterior. De este modo, la mejora registrada en los meses de septiembre, octubre y noviembre se frenó en diciembre, de modo que “no se logró cumplir con las expectativas de crecimiento proyectadas”, subraya el informe.

El cambio de signo en algunos rubros como bebidas y cuidado personal explican el resultado de diciembre y, a la postre, de todo el año. Con bajas de 2% y 5% respectivamente, incidieron en un cierre de 2017 prácticamente en cero. Más profunda aún fue la caída en todo el año en el rubro congelados (-3,3%) y el sector lácteos, que tuvo una contracción del 5% en volumen durante el último trimestre y un retroceso de 7,8% en el acumulado del año respecto de año precedente.

“Cuidado del hogar es el rubro que más creció en el año porque tuvo menos aumento de precios”, señala Federico Filipponi, director Comercial de Kantar Worldpanel. La razón es que “cuando hay gastos que no se hacen afuera, la casa mejora”, apunta.

Sobre las perspectivas para este año, Filipponi consideró que “el comportamiento del consumo hace que iniciemos un año con un arrastre bajo para 2018, con expectativas no mayores a un uno por ciento de crecimiento para el primer semestre”.

A nivel de poder adquisitivo, el informe indica que en 2017 el único grupo que creció en volumen de compras fue el nivel socioeconómico (NSE) Bajo Inferior el 17% de la población con una mejora del 3% interanual. “Para tener un saldo positivo en la canasta de consumo masivo, es necesario contar con el desarrollo del NSE Bajo Superior, grupo al que pertenece el 33% de la población, que cerró el año con 2% de caída”, señala Kantar. En este sentido, Filipponi aclara que este NSE corresponde a familias con ingresos promedio de $ 17.000 “que en los primeros meses del año van a sufrir aumentos de transporte, tarifas e inflación”.

Por su parte, Daniel Cetrán, director Comercial de Scentia, sostiene que “en el segundo semestre del año pasado se desaceleró la baja pero igual en todo el año cayó, impulsado por el primer semestre y la caída del poder adquisitivo”.

 

Con este panorama el escenario para 2018 es complejo. “El consumo masivo durante este año va a estar muy marcado por cómo evolucionen la inflación y las tarifas”. Pese a ello para 2018 Cetrán espera una tendencia en la que se desacelera fuerte la caída del consumo. “Vamos a un crecimiento muy magro este año”, pronostica, con un comportamiento semejante al del año anterior, con un primer semestre muy influido por aumentos en tarifas de servicios públicos y paritarias, y un segundo semestre mejor.

 

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