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Cada una de las apariciones de Beatriz Sarlo deja amplio marco para el análisis, En una entrevista en TN dijo que Cambiemos “es una forma nítida de gobierno de empresarios”, consideró que la coalición gobernante “ni siquiera es un partido”, habló sobre la necesidad de que sea el peronismo el que piense en como lograr un estado de bienestar en la Argentina, en el marco de un repaso de asuntos de candente actualidad.

Sobre la reunión de referentes peronistas en la UMET la ensayista marcó distancia “yo no soy peronista, pero me parece que la reorganización del peronismo debería tener a los protagonistas menos problematícos posibles. Yo deseo una reorganización del peronismo, porque Cambiemos todavía no es ni siquiera un partido en un sentido amplio y no creo que podamos vivir en ausencia de partidos, por eso deseo una reorganización del peronismo que como dije antes es muy representativa del punto de vista social, económico y cultural, y deseo que tenga la menor cantidad de obstáculos pensando en el futuro político de la Argentina”.

Sobre las ideologias en el peronismo, Sarlo no dudó y calificó al momento actual como “vacío de ideologías, no solamente en Argentina, pero en otros lados no con la agudeza con la que se produce en la Argentina. Y cuando hay vacío de ideologías no tenemos grandes ideas fuerza, lo que antes se llamaban utopias, horizontes de expectativas, eso hay que trazarlo, una sociedad tiene que tenerlo. Eso es el motor de la solidaridad que tiene que tener una sociedad, pero el macrismo aborrece de esas ideas, en tanto que el peronismo tiene una larga historia de trabajo con ideas y creo que esa historia debe ser retomada, modernizada, cambiada, etcétera…”.

¿Qué es un estado de bienestar para la Argentina?, se preguntó Sarlo en otro tramo del programa. “Eso el peronismo tendría el deber histórico de poder responder a esa pregunta, bajo la forma a la criolla y desprolija Perón lo fundó entre 1945 y 1955, un estado de bienestar a la criolla, al mismo tiempo que se fundaban los estados de bienestar de la posguerra europea, el inglés el francés. Hoy se han reformulado los estados de bienestar, algunos han entrado en crisis, se ha reformulado todo, pero no se ha dejado de pensar en los que más necesitan, si el peronismo no piensa eso, ahí si que va a quedar fuera de la historia…”.

“Ahí si que va a tener a Cristina disfrazada de Virgen de Luján o a Pichetto tratando de que las leyes salgan lo mejor posible solo en el Congreso”, agregó, considerando que “el peronismo tiene ese deber, tienen que ser intelectuales jóvenes los que vean lo que ha pasado en Europa y en el mundo y repiensen eso, como se organiza hoy la tutela social de aquellos que menos tienen. Eso tiene que ver con el sistema impositivo, cosa que acá no se discute, es como si los impuestos los pagáramos en Nigeria, porque en la Argentina no se discute el sistema impositivo, tiene que ver con las reformas de las instituciones de salud y de enseñanza, hay que ver cuanto tiene que influir en eso el Estado y cuanto la sociedad civil, eso tiene que debatirlo el peronismo…”, enfatizó.

“A mi me parecería un acto ilusorio decirle a Marcos Peña que tiene que sentarse a pensar un estado de bienestar, no es su problema digamos, pero no me parece un acto ilusorio decirle a los peronistas, muchachos si ustedes quieren seguir estando en la historia politica argentina piensen esto…”, indicó Sarlo.

“Piensen como se refunda y se consolida un nuevo tipo de asistencia, llamesmosló estado de bienestar o no, al 30% de los argentinos que están abajo, de donde salen los pibes que están en la droga, de donde salen los pibes que están en la violencia, de donde salen los chicos que les nacen a mujeres de menos de 20 años, datos que hay que tomar, se tienen que sentar a pensar ellos…”.

Allí cometió el furcio de mencionar a Capitanich al citar a Marcos Peña, lo que motivó que los considerada “iguales”, afirmando “son iguales, uno morochito del Chaco y el otro no, pero tienen el mismo funcionamiento”, y luego la charla siguió con las razones peronistas de la pobreza, por todos los años de gobiernos con el sello PJ, pero Sarlo hizo una diferenciación puntual entre peronismo y menemismo, señalando que “la parte del peronismo que gobernó en los 90 no se podría sentar a pensar en un estado de bienestar”, y hasta apuntó punzante que “si no podemos conseguir un estado de bienestar importemosló”.

“O Importemos los actores o los políticos que lo consigan, porque yo veo lo que hace Cambiemos y digo esto no es un modelo importado, no me hace acordar a Chile, yo diría que Cambiemos en una de las formas más nítidas de un gobierno de empresarios”. “Bajaron retenciones al campo, a la minería, los que están ganando en este país son los empresarios, yo no soy economista pero lo dicen los economistas, es un gobierno de empresarios o de cierto tipo de empresas”.

Luego analizó el tema Macri- Moyano, considerando que “Mauricio Macri estuvo con Moyano en relaciones de negocios durante 10 años, lo conoce muy bien, el gobierno de la ciudad, Manliba, Socma, todo eso eran un solo corazón. Y cuando llegó Mauricio también Moyano entró en la Casa de Gobierno, así que Macri sabe muy de lo que está hablando cuando se refiere a Moyano, y el mismo Moyano sabe muy bien de Macri…”, destacó la ensayista.

“Ahora han decidido que lo procesan a Moyano, antes no sabían nada, toda la investigación de Ocaña durante el kirchnerismo de la mafia de los medicamentos Macri estaba en Boca se ve que no se habia enterado, en fin, se enteró tarde”, ironizó.

Y también se refirió al tema Chocobar y como derivación a la pena de muerte, apuntando sus críticas hacia Jaime Duran Barba, considerando “una barbaridad” las afirmaciones del consultor sobre que “la gente quiere la pena de muerte”.

 

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Politica

Aguer durísimo con Macri por el aborto: “Fue al Newman y ni sabe hacerse la señal de la cruz”

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El arzobispo de La Plata acusó al presidente de contradictorio y no descartó que el debate sea una cortina de humo.

El arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, se diferenció de la mesura del episcopado y criticó sin eufemismos al Gobierno por promover el debate de la despenalización del aborto y hasta lo acusó afirmó que la instalación del tema “podría ser una cortina de humo para tapar” otras cuestiones de la realidad nacional.

“Hay una serie de contradicciones en el caso del presidente (Mauricio Macri), un hombre que fue formado en el colegio Newman y en la UCA, que yo creo que ni sabe hacerse bien la señal de la cruz, y ahora sale con estas cosas”, dijo el arzobispo en declaraciones a radio Mitre y agregó que el de Cambiemos “es un gobierno sin principios de orden moral y natural”.

En tanto, ante una consulta, sostuvo que la instalación del tema “podría ser una cortina de humo”, aunque señaló no contar “con datos para afirmarlo”, pero agregó: “en esta gimnasia democrática poco seria, todo es posible”.

El de Cambiemos es un gobierno sin principios ni orden moral, afirmó el arzobispo de La Plata, que representa a uno de los sectores más conservadores de la Iglesia y tiene una pésima relación con el Papa Francisco.

El debate por el aborto desembarcó con fuerza esta semana en el Parlamento, después de muchos años de resistencia, luego de que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, les indicara a los jefes parlamentarios de Cambiemos que el Gobierno “no va a obstaculizar” la discusión del tema.

Los dichos de Aguer representan una de las posturas más conservadoras dentro del Episcopado, pero alejada del pensamiento de su actual conducción que encabeza el obispo de San Isidro, Oscar Ojea, cercano al papa Francisco, que este viernes difundió un comunicado mucho más moderado y abierto al debate sobre el aborto.

En ese texto si bien reiteró la postura histórica de la Iglesia en favor de la vida, reclamó una discusión “integral” del tema así como un “diálogo sincero y profundo, sin descalificaciones, violencia o agresión”, de cara al debate en el Congreso.

Aguer está próximo a su retiro y como reveló LPO en exclusiva, el Papa Francisco analiza reemplazarlo por un cura villero. Este obispo tiene una pésima relación con Bergoglio, que lo ve como el representante de uno de los sectores internos de la Iglesia argentina que más lo resiste.

Por su parte, Aguer hoy indicó que le “llama la atención que algunos periodistas digan que la Iglesia es la única que se opone, cuando hay evidencias científicas que dicen que desde el momento de la concepción hay vida humana”.

“Lo que me llama la atención de este proyecto es que se despenalizaría el aborto a partir de las 14 semanas. Yo me pregunto, ¿por qué no después? ¿Antes qué es eso, un bicho? ¿Se convierte en humano repentinamente a las 14 semanas?”, se preguntó hoy Aguer.

Por último, afirmó que no cree que la habilitación del tema en el Congreso “sea una medida en contra del papa Francisco”, ya que “en otras ocasiones ha habido presiones del mismo tipo”, y pidió “no meter al Papa en cuestiones que no desea meterse”.

Sin embargo, no pocos recuerdan que durante el debate por el matrimonio igualitario, Aguer representó la linea dura y Bergoglio intentó negociar un “mal menor”. La historia se repite.

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Politica

Crece la tensión en el Congreso por el control de asistencia al personal

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Michetti y Monzó instalaron sistema biométrico y aplicarán sanciones. Pero les piden excepciones.

En uno de los veranos más tranquilos que se recuerde en el Congreso, sin sesiones, proyectos de ley o comisiones calientes, la tensión se trasladó a una decisión administrativa de Gabriela Michetti y Emilio Monzó, tan obvia como polémica: controlar que los empleados cumplan su jornada de trabajo.

La obviedad es porque se supone que el personal debería respetar su contrato laboral, pero papeles sobre la mesa, aparecieron quienes exigen condiciones especiales o recompensas por extras no contemplados en los reglamentos.

“No puedo seguir con tres convenios laborales”, se indignó Emilio Monzó ante varios diputados de su bloque que lo abordaron por cuestiones políticas y lo escucharon hablar de números y expedientes.

En Diputados se aplica un sistema de excepción para que los diputados puedan tener algún empleado en su provincia. Michetti lo imitaría, pero antes tendrá un duro cruce con los jefes de bloque.

En Diputados, el sistema biométrico para controlar personal se instaló en noviembre y trajo rápidos resultados: en dos meses aparecieron 200 “ñoquis” y la mayoría presentó la renuncia.

Realmente no podían ir, a diferencia de otros legendarios asesores que reaparecieron para marcar tarjeta y abarrotaron los espacios comunes. Pero pronto comenzaron los planteos de diputados y empleados de carrera.

Los primeros reclamaron su derecho a tener empleados en la provincia que lo eligió  y lo lograron, pero con límites. Se abrió una especie de “régimen de excepción”, para que al menos puedan enviar cerca de sus casas a un colaborador pagado por el Congreso.

Con el personal experimentado, la discusión fue más tensa. Muchos se acostumbraron a trabajar las horas que sean necesarias en reuniones de comisión y sesiones, con la tranquilidad de recuperar el tiempo perdido con futuros faltazos.

El control biométrico impidió ese acuerdo y en diciembre abundaron pedidos de pagos por extras millonarias de los jerárquicos. Tanta fue la presión que reaparecieron recompensas como los viejos tickets canasta y el dilema se repetirá si no se escribe un reglamento específico para esos casos, una tarea inevitable, tarde o temprano.

De ahí el fastidio de Monzó, que sueña con restringir los empleados de planta permanente a áreas administrativas y que los diputados se arreglen con contratados o transitorios durante sus mandatos.

En el Senado, el biométrico funciona como prueba desde febrero, empezará a regir en abril pero el ensayo alcanzó para alterar el vínculo entre Gabriela Michetti y los jefes de bloque. “El miércoles en la reunión de labor parlamentaria habrá gritos”, vaticinó a LPO un experimentado senador.

Hubo opositores que declararon una virtual “rebeldía” y ordenaron a sus empleados más cercanos no registrarse para desafiar a la vicepresidenta, que tiene previsto aplicar sanciones en abril. Imaginan que así tendrán otro “régimen de excepción”, como el de la Cámara vecina.

Pese a la purga que hizo ni bien llegó, el Senado sigue con una plantilla de empleados similar a Diputados, engrosada como nunca en los años de Amado Boudou.

Cualquier control exhaustivo puede dejar información impensada, como cuando se supo que el joven abogado Roberto Carlés, propuesto por Cristina Kirchner para la Corte Suprema, era empleado planta transitoria, con dedicatoria full time. Pero no iba nunca.

Claro que, como en Diputados, están quienes le ponen el cuerpo a sesiones interminables y ahora, además, deben ir siete horas los lunes y los viernes, sin importar que los despachos estén vacíos. Esperan una explicación. Y no será fácil dársela.

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Politica

Los Gordos y los independientes ya negocian un nuevo jefe de la CGT

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Martínez, de la UOCRA, confirmó un congreso para definirlo. No rechaza ni a Moyano ni los movimientos sociales.

Lo gremios que no fueron a la marcha de Hugo Moyano ya planean definir al nuevo secretario general de la CGT en los próximos meses, mediante un congreso normalizador donde no tendrían problemas en imponer una mayoría.

Lo confirmó Gerardo Martínez, de la UOCRA, referente del sector denominado “independientes”, donde alistan UPCN y Obras Sanitarias, entre otros.

Confluyen con “Los Gordos”, los grandes gremios de servicios, como Alimentación, Comercio y Sanidad. Ambos se apartaron de la marcha del camionero y fueron seducidos por Jorge Triaca para participar de una gira europea, un guiño para definir juntos el nuevo jefe de la CGT.

Los gordos y los independientes pueden reunir una mayoría en el Congreso que defina el próximo jefe de la CGT. Martínez dijo que será pronto y aclaró que quiere mucho a Moyano y respeta a las organizaciones sociales.
Martínez confirmó que se elegirán nuevas autoridades pero negó una agenda de la Casa Rosada. “El triunvirato cumplió una etapa. La idea, dentro de las organizaciones que conformamos la CGT es tratar de, sobre el diálogo y la tolerancia, convocar a un congreso normalizador para dentro de unos meses, porque pensamos que el ciclo del triunvirato hace necesario barajar y dar de nuevo”, anunció.

En un congreso confederal, los gordos e independientes se impondrían cómodamente porque sus abultadas listas de afiliados les garantizan a mayoría de los votos. Mucho más si también se suman el resto de los gremios de transporte y los barrionuevistas, también ausentes el miércoles.

Además, no todos los independientes tienen diálogo fluido con la Casa Rosada: uno de ellos es Sergio Romero, de Unión de Docentes Argentinos (UDA), enfrentado al Gobierno por la eliminación de las paritarias docentes.

De hecho, Martínez no rompió lazos con Pablo Moyano, miembro del Consejo Directivo de la CGT y que calificó de “cagones” a los dirigentes gremiales que decidieron no plegarse a la marcha que el miércoles encabezó el sindicato de los camioneros.

“Respeto y quiero mucho a Pablo. Somos respetuosos de las acciones determinadas por el gremio de camioneros”, dijo el titular de la Uocra.

Reconoció que “no hubo consenso en los distintos sectores que confluimos en la CGT” para acompañar la movilización. “La protesta por la protesta no tiene sentido si no va acompañada de una propuesta y una mesa de diálogo”, consideró.

Además, el jefe de la UOCRA no descartó incluir en el nuevo armado cegetista a movimientos sociales, como la CTEP, que participaron de la movilización camionera y promueven un frente opositor a Macri, junto a la CTA. Hablan de un liderazgo del bancario José Palazzo, enfrentado al Gobierno.

“El movimiento sindical estructurado, regularizado, tiene que asumir un compromiso solidario con los compañeros que quieren trabajar y no consiguen trabajo. (Hay que) tener una alianza estratégica con ellos. No puede haber un movimiento sindical que sólo plantee la defensa de aquellos que tienen trabajo regularmente”, aseveró.

Ante la consulta sobre un acuerdo en la paritaria de la Uocra establecido en un 15 por ciento de aumento sin cláusula gatillo, Martínez señaló: “Lo que estoy cerrando es lo que habíamos pactado en 2017”.

“Nunca puse cláusula gatillo. Se habla que, de acuerdo a la situación macroeconómica, nos volveremos a reunir. La cláusula gatillo me parece un cliché utilizado periodísticamente. Lo que sí figura es la sensatez de que si esto firmado como base no se da, dentro de cinco o seis meses nos volvemos a reunir y actualizamos los valores sobre la base del costo de vida”, explicó sobre la negociación paritaria.

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